martes, 15 de agosto de 2017

Día de la Negra Tomasa



     La negra Tomasa nació en una hacienda de cacao en Birongo Edo Miranda. De madre esclava llamada Dorotea Castro y su padre dícese un gran y apoderado hacendado blanco. A continuación la narrativa de su historia. Contada por su materia Javier Álvarez en un lugar llamado "La Fortaleza de Tomasa y los hijos de la unión"; en la matica el 26 de febrero de 1995 en la ciudad de los Teques, Edo Miranda.

    La negra Tomasa es un espíritu de muy alta Luz lo cual data hace mas de 500 años, Mujer recia y templada con un carácter dulce y amoroso para con sus hijos espirituales, es una mujer que viéndola en materias bien montadas denota su gran acaudala miento al que perteneció porque a pesar de ser hija de esclava se crio como hija única y por ende heredera de la hacienda donde nació, su niñez lo dedico al servicio de su madre conque gracias a sus enseñanzas pudo ella ayudar al origen nunca olvidado del cual provenía, a los 16 años de edad es entregada en matrimonió al hacendado de café y cacao de la región: DON ISMAEL YAGUARU el cual contaba con 48 años de edad aproximadamente para ese entonces del cual no tubo descendencia y vivió con ella por un espacio de 36 largos años.... se dedico única y exclusivamente al servicio de los que la necesitaban, en vida mujer recta de intachable reputación, sus principales dotes, las dono al serbio del pueblo esclavo, fue partera, rezandera, comadrona, y curandera... a pesar de su acaudala miento mujer sencilla y humilde la cual ella tenía una frase que reza:

“Un corazón grande y Bondadoso, no tiene distinción de raza ni credo"

     Hablar de Tomasa en el maravilloso campo espiritual es hablar de la 4° cuarta maravilla del ocultismo.   En sus andanzas por el mundo, tenia fieles seguidores entre ellos matronas blancas, porque desde pequeña mascaba tabaco en rama y curiosamente cuando escupía dicen los aledaños de la zona de Biringo lo que predecía se cumplía, de allí en vida tiene su gran popularidad.

     Partió de este mundo a los 72 años de edad, dejando a sus pasos grandes seguidores y una estela de grandes seguidores, por Blancos y Negros.

     En vida narra su historia nunca fue perseguida ni maltratada, Los blancos le temían y la respetaban, los negros la adoraban y en muchas ocasiones fue refugio de los desvalidos y abogo por la esclavitud de sus hermanos de raza, se apego mucho al servicio de los niños esclavo, y saco de trance a las mujer de parto. Desde el mismo momento que desencarno.      Fue mujer histórica y se considera patrimonio de la región de biringo al transcurrir los años de época más avanzada se comenzó a corre la noticia que bajaba en espíritu a la tierra para seguir ayudando a sus semejante. 


     Cabe recordar que para la época se consumía bebidas extraídas del café y cacao es por eso que en ocasiones de materias bien asentadas como espiritad consume bebidas dulces y finas según su estado anímico pues también consume ron y whiskys. Es un espíritu de extraordinaria luz espiritual y su singular belleza incomparable en su estilo. Baja en diferentes cortes entre ellas: el Don Juanera, La Negra y también la Libertadora. Tiene un potencial de energía para trabajos de salud para aparecer lo perdido, los hacendados en mayoría grandes devotos suyos. le gusta mucho un buen tambor, colores fuertes para su vestimenta en especial los muy floridos es un espíritu muy delicado lo cual siempre baja en un estado muy notorio de seriedad le gusta fumar tabaco e interpretar hasta el mismo aire se le prenden velas de color verde , ella decía en vida que ese color era magnético , y después de muerta sus seguidores continúan con sus creencias y enseñanzas , es un vivo ejemplo a seguir en cuanto a rectitud y respeto y su bondad esparcida en cada uno de los corazones de quienes la amamos.

domingo, 13 de agosto de 2017

RELÁFICA DE LA NEGRA HIPÓLITA NODRIZA DE BOLÍVAR





Es imprecisa la fecha de su nacimiento y se da por probable el 13 de agosto de 1763, en San Mateo, localidad del hoy Estado Aragua. 

BREVES REENCUENTROS

Hipólita regresó a San Mateo, y se reencontró con su niño Bolívar, ya Libertador, en los días de la heroica defensa de La Victoria en febrero de 1814, cuando acampó en el pueblo de San Mateo. Allí estuvo la mamá negra, acompañándolo pero también “socorriendo a los heridos”, y por sobre todo, “infundiendo esperanza”, como refirió Carmelo Paiva.

Tiempo después, regresó a Caracas para vivir en la Parroquia San Pablo, donde hoy día está la urbanización El Silencio. Importante mencionar que aunque Bolívar concedió la libertad a sus esclavos y esclavas, ella, al igual que Matea, se mantuvo vinculada con la familia, de hecho, María Antonia y su hija Valentina estuvieron siempre pendientes de la mamá negra.

Volverán a verse en enero de 1827, cuando Bolívar visitó Caracas para intentar detener el movimiento separatista impulsado por Páez y conocido como La Cosiata. Caracas lo recibió en alegría colectiva y decorada con ramas, palmas y coronas de flores y banderas. Cuentan que en medio de la multitud reconoció a Hipólita, así que rápidamente se bajó del coche para ir a los brazos de su vieja querida.

HIJO PROTECTOR

Aunque no se vieron durante largo tiempo, Bolívar siempre estuvo pendiente de Hipólita, y en diferentes cartas, que podrán encontrar en archivolibertador.gob.ve, quedó el testimonio de su estrecha relación:

“Mi querida Antonia: Del dinero que queda en tu poder procedente de la letra, tendrás la bondad de dar a Hipólita cuarenta pesos”.

“Mi querido Álamo: La vieja Hipólita deberá ocurrir donde V. para que le dé treinta pesos de mi cuenta mensualmente”.

“Mi querido Anacleto: (…) te mando una orden para que dicho arrendador pase mensualmente a tu madre cien pesos mensuales, y a la vieja Hipólita treinta para que se mantenga mientras viva”.

AL ALTAR PATRIO

Hipólita se fue a otros paisajes el 25 de junio de 1835. Un mes después sus restos fueron llevados a la capilla de la Santísima Trinidad, en una cripta junto a los Bolívar. En el marco del Día Internacional de la Mujer y como parte del Plan Nacional de Descolonización, Hipólita, mujer afrodescendiente, ingresa al Panteón Nacional.

RETRATO HABLADO DE HIPÓLITA POR REINALDO BOLÍVAR

“(…) Hipólita es una esbelta joven, típica mujer originaria de África Occidental. Su estatura está por encima del promedio que consideraban los esclavistas debía medir una “pieza” (…) es de contextura fuerte y cuerpo hábil. Son conocidas sus destrezas como jinete. Por ser servicio doméstico tiene la oportunidad de lucir ropas acordes con la opulencia de sus señores (amos). Ha adquirido destreza en la preparación de alimentos y en el cuidado esmerado del bebé y luego niño Simón. Se expresa con soltura y don de mando a la vez. Aprovechando que su propio hijo es de la misma edad que Simoncito se las ingenia para cuidarlos a ambos, responsabilidad para lo cual es de suma ayuda la niña Matea, ya muy hacendosa y conocedora de los oficios (…)”.
 FUENTE:

RELÁFICA DE LA NEGRA HIPÓLITA NODRIZA DE BOLÍVAR 
POR ANDRÉS ELOY BLANCO


¿Uté ha visto?,
¡Le va a pegá!
¿Y po que le va a pegá?
¿Po que e su mama?
Esa e rasón; 
Yo también soy su mama;
Su mama somo la dó.

¡No me le pegue al niño,
Misia consesión!
Déjemelo maluco,
Déjemelo grosero,
Déjemelo lambío,
Déjemelo pegón.

¿Qué les pega a los blancos?,
¿Qué le pega los negros?,
¿qué le pega a tós?
¡pues, que les pegue, que les pegue,
que les rompa el morro,
que les rompa el josíco,
que tiene razón!

Mi niño no é malo,
Lo que pasa é lo que pasa, Misia cosesión:
Que defiende a los chiquitos,
a los negritos,
a los blanquitos,
contra e grandulón.

Mi niño Simón é malo,
Mi niño Simón pelea,
Mi niño Simón é el diablo,
Mi niño Simón é la incorresión de la incorresión…

¡Pero é que uté no sabe, é que uté no sabe
cómo hay gente mala, mi ama Consesión!

Que viene lo blanco malo,
que viene lo negro malo,
que viene lo grande malo,
¡ahí esta el pegao!
que le brinca a la bemba,
que le brinca al guargüero,
que le brinca a la pasa,
que le brinca a tó;
y tiene justicia pa pone la mano
y é la incorresión de la incorresión…

¡No me le vaya a pegá!
Uté no é más mai que yo.
Déjemelo endiablao,
Deje que pelee
Mi niño Simón…
FacebookTwitte

domingo, 30 de julio de 2017

UN DÍA COMO HOY, pero en 2004: "El legado de la reina está más vigente que nunca"



Caracas es otra sin María Lionza


Edward Sarmiento/esarmiento@diariolavoz.net

La Diosa abandonó, momentáneamente, su lugar en la Autopista del Este. Muchos creen en ella. Muchos no. Pero todos, absolutamente todos, están de acuerdo en que la capital no puede vivir sin ese pedestal de magia que envuelve los misterios más importantes de la cultura nacional El que Rubén Blades le haya dedicado una canción no hace sino corroborar la importancia que para la capital de la república tiene la estatua de María Lionza. Que se haya derrumbado, por negligencia, por vieja, por deteriorada, por falta de mantenimiento, no hizo sino aflorar el sentimiento de un culto que, la mayoría de las veces oculto, vive intensamente en la sociedad venezolana. 

María Lionza, reina de los venezolanos, es, a su vez, la reina preferida de los espiritistas, gente que dice comunicarse con el alma de los que ya murieron. De allí ese halo misterioso de reina divina. De allí su influencia en el pueblo venezolano. De allí la curiosidad que despierta en todos. Al momento que se resquebrajó, llamó la atención de todos. Unió, si se quiere, a todos los venezolanos, aunque fuera por un momento; unos por sus creencias, otros por el arte, muchos por la política que sacude al país en estos tiempos. 

Todos, y es lo verdaderamente relevante, estuvieron de acuerdo que el ícono no sólo no merecía esa suerte, sino que la ciudad perdía parte de su encanto sin esa mujer cabalgando su danta, imponente. Eliminar a María Lionza sería equivalente a eliminar el Hotel Humboldt, o eliminar el Hospital Universitario de Caracas, cerrar el Estadio Universitario o derrumbar El Nuevo Circo. El hecho es que, por cultura, por arte, por magia, sucedió algo que nadie quería. Es evidente que nadie deseaba ver a la diosa mágica en ese estado, al punto que hoy se encuentra en un taller "de cirugía", pasando por restauraciones obligadas, con todos los ojos de Venezuela encima de sus restauradores. 

Apenas caída sobre su cintura, la realidad estalló en la cara de los venezolanos. Había que hacer algo. Había que evitar que el ícono se perdiera. Había que unificar criterios para que Caracas no perdiera parte de su encanto. Hasta fracturada, con mensaje o no, la diosa ha dejado un legado. Ha reclamado la unión de todos. Quizás esa fractura sí dio un mensaje, el de la unificación de los venezolanos, obligó a la discusión, obligó a la toma de discusiones y forzó al esfuerzo de todos por una única causa. Y mientras esté en el taller de restauración, Caracas tendrá un vacío. 

La autopista "Francisco Fajardo" no es la misma sin ese pedestal. Pasa Rubén Blades y no se lo cree. La capital no es la misma sin la diosa, a pesar que su ubicación "sui generis" también es tema de debate. Se dice que fue colocada allí para evitar que sus seguidores le hicieran ofrendas (y se las hacen) y convirtieran su pedestal en un altar (que lo es, de todos modos). Hoy, la reina pasa por un tiempo de restauración, largo tiempo de restauración. De seguro, cuando regrese, todos irán a verla. Ahora mismo, ya es ganancia que el dilema que se vive en torno su efigie, haya provocado un tema de unión entre los venezolanos, un tema de coincidencia entre las partes más contrarias. 

Aunque unos hayan querido hacer algo y otros no los hayan dejado, todos querían hacer de su restauración un símbolo de restauración de la paz y del encuentro entre hermanos. 

Diosa de Sorte 

La montaña de Sorte, ubicada cerca de Chivacoa, en el estado Yaracuy, es uno de los lugares más visitados por los peregrinos durante la Semana Santa. Los devotos acuden allí con el fin de hacerle peticiones a María Lionza, las cuales pueden ir desde la cura de enfermedades y la solución de problemas de amor, hasta la obtención de riqueza o poder. Los creyentes eligen un rincón en el bosque o un recodo en el río para construir un altar desde donde invocarla. Usualmente lo decoran con fotografías, figuras y estatuillas, vasos con ron o aguardiente, tabacos, cigarrillos en cruz, flores y frutos. 

María Lionza, considerada en el mundo del espiritismo la reina de las cuarenta legiones, formadas por diez mil espíritus cada una, es quien preside el altar. Junto a ella se coloca a Guaicaipuro, cacique que luchó valientemente contra los conquistadores españoles en el valle de Caracas y líder de la Corte Indígena; y a Negro Primero, el único negro con rango de oficial en el ejército de Simón Bolívar, quien dirige la Corte Negra. Se le suele representar como una bella señora vestida con un manto azul, plumas de colores y joyas, sentada sobre grandes boas o dantas y acompañada de pumas, jaguares o chivos. La leyenda señala que María Lionza manifiesta su presencia a través de una mariposa azul. 

Nace una leyenda 

El culto a María Lionza se remonta al siglo XV, antes de la llegada de los españoles a Venezuela. Para ese entonces, los indígenas que habitaban el territorio que actualmente conforma el estado Yaracuy, veneraban a Yara, diosa de la naturaleza y del amor. La tradición popular la describe como una hermosa mujer de ojos verdes, pestañas largas, amplias caderas y cabello liso adornado por tres flores abiertas. Se dice que olía a orquídeas y era de sonrisa dulce y voz suave. Cuentan que tenía la capacidad de comunicarse con los animales. Según la leyenda, Yara era una princesa indígena que fue raptada por una enorme anaconda que se enamoró de ella. Cuando los espíritus de la montaña se enteraron de lo sucedido, decidieron castigar a la serpiente haciendo que se hinchara hasta que reventara y muriera. Luego nombraron a Yara dueña de las lagunas, ríos y cascadas, madre protectora de la naturaleza y reina del amor. De hecho, hay quienes afirman que el vocablo Yaracuy significa "lugar de Yara". 

La leyenda de Yara sobrevivió a la conquista española, sufriendo algunas modificaciones. Así fue como tomó el nombre católico de Nuestra Señora María de la Onza del Prado de Talavera de Nivar; denominación que con el paso del tiempo se convertiría en María de la Onza o María Lionza. En 1953, por mandato del general Marcos Pérez Jiménez, se erigió en la autopista Francisco Fajardo, cerca de la entrada de la Universidad Central de Venezuela, una estatua de María Lionza montada sobre una danta, obra del escultor Alejandro Colina. 

El culto a María Lionza se ha nutrido de la cultura europea, asiática y africana, conformando un ritual que entremezcla a santos con personajes de la cultura popular venezolana y héroes históricos. Muchos adeptos El número de adeptos aumenta cada día más. Los fieles provienen de todas las capas sociales y los centros espirituales existen tanto en zonas rurales como urbanas. Es un culto utilitario, sincrético y pragmático que se nutre continuamente de nuevos aportes en beneficio de sus fieles. Si se establece una diferenciación entre religión y culto, la religión implica ritos establecidos, templos, jerarquía sacerdotal, catequismos y una mitología bien definida, en tanto el culto toma en cuenta oraciones y sacrificios religiosos dirigidos en una sola dirección, es decir, a una determinada divinidad. 

Se puede corroborar, en consecuencia, que en el culto de María Lionza el panteón es variable, los ritos son individualizados y no se ha logrado la prescripción de los de iniciación, la calificación de los dirigentes de centros espirituales, los nombres de los espíritus invocados y las técnicas del ritual.




Revisado el 30/072004

martes, 4 de julio de 2017

Faustino Parra "el guerrillero del espiritismo"



Venezuela tiene una extensa tradición y cultura espiritista autóctona producto del sincretismo de las creencias indígenas y afrodescendientes de la región, algo que la lleva a ser una región rica en deidades, cultos y creencias, guardando en sus altares desde próceres de la guerra republicana hasta guerrilleros como Faustino Parra.

Faustino Parra nació en 1858 en el caserío de las Pavas en Yaracuy, en pleno auge de la Guerra Federal que asoló los llanos. Fue hijo de Casta Parra, una campesina que trabajaba en las labores domésticas en La Moreña de Rafael Moro, ubicada muy cerca de Guama.


Dice la leyenda que Faustino ayudaba en los trabajos del campo para ganarse la comida y, de esta manera, tuvo la oportunidad de conocer a mucha gente del pueblo. Nunca asistió a la escuela porque se lo impedían las obligaciones del campo. Aprendió los números y las letras de una manera rudimentaria. Su única maestra fue la propia vida.

Faustino, como muchos otros venezolanos, se vio involucrado en las múltiples montoneras que asolaban Venezuela desde 1830 hasta 1900 entre partidarios del liberalismo y las fuerzas conservadoras. De estas partidas de macheteros aprendió las artes de la guerra, a la cual se dedicó en su edad adulta.

A finales del siglo XIX, se le puso al frente de una partida de doce bandoleros en Guama, practicando el abigeato y el robo como forma de vida. Parte de los bienes que expropiaba los compartía con los pobladores, lo cual le hizo ganar la simpatía popular por ser un benefactor de los caseríos.

Después de su muerte, el 4 de julio de 1904 a machetazos por parte de una comisión del Coronel Morón, jefe y gendarme de la región por designio de los andinos en el poder, Faustino se convirtió en leyenda popular y ascendió a las cortes del espiritismo venezolano, entrando a la denominada «corte chamarrera»  de la mano de la deidad María Lionza. 



El yaracuyano Manuel Rodríguez Cárdenas le dedicó estas palabras:

«Blanco en traje dominguero
Para la Misa Mayor,
Y la blanca dentadura
Que entre todo aquel negror
Era como una catira
Que viajase de turista
En un barco de carbón.
Así era Faustino Parra,
El que nadie conoció
Por más que todos dijeran
Que con él habían bebido
Tragos de caña y ron.
El que llevaba el cinto
De un cuadril a otro cuadril
Cincuenta balas de plomo,
Un cuchillo relumbroso,
Un vibrante Smith & Weeson
Y sobre el hombro un fusil.
Negro el pelo, negro el rostro,
Negro el caballo trotón;
Negro el bigote retinto,
Negra la mala intención.
Negro el revólver certero
Desde la cacha al cañón
Negra como un cuervo negro
La punta del corazón.
Negro el sombrero tirado
Hacia mitad del arzón,
Negro el pañuelo del cuello
Volandero y correlón.
Negro fusil recortado
De negra repetición,
Negro los dos ojos, negros
Como puntos suspensivos»




El rockero Paul Guillman dedicó una canción a Faustino Parra para su disco Escalofrío II con el título de «El Robín Hood de los pobres» y la banda de salsa Tumba y quinto hizo lo mismo en un Ep bautizado como Viva Faustino Parra.






Es muy poco lo que los hechos históricos nos informan acerca de Faustino Parra, nació en las inmediaciones del Cerro de las Pavas en 1858, una zona boscosa en el corazón del Yaracuy, con multitud de árboles, plantas ornamentales, orquídeas y flores propias de los bosques húmedos, con bandadas de pájaros que cruzan los cielos, son los predios de la Reina María Lionza. Tal vez allí la diosa nativa le regaló los dos amuletos que lo protegerían de por vida. El pueblo de Guama fue el escenario donde se movió con soltura y donde llevó a cabo sus más graves hechos de sangre y de robo a mano armada. Pero, si Faustino era invencible, su enemigo más encarnizado Adolfo Blasco, le andaba buscando la vuelta y en efecto, le preparó una emboscada ayudado por la traición. Con el personaje mítico yaracuyano ocurrió algo similar que con el héroe bíblico Sansón, a quién Dalila le cortó los cabellos, fuente de su extraordinaria fuerza, también a Faustino Parra una mujer le quitó su cruz de palo santo y su morral bordado en oro, mientras dormía con ella en una casa en Las Pavas, entonces una comisión del gobierno le entró a machetazos. Se cuenta que, aún desprovisto de sus amuletos, logró mal herido ponerse de pié y salió al patio para hacer frente a sus numerosos enemigos, murió al pie de un árbol, en desigual batalla, el 4 de julio de 1904, para esa fecha contaba 46 años.



El árbol sobre cuyas raíces cayó Faustino Parra y se impregnó de su sangre, se convirtió en centro de peregrinación de la gente pobre. El gobernador militar del Yaracuy ordenó talarlo, reducirlo a astillas y quemar los restos. Se cuenta que solo produjo cenizas muy negras. A pesar de todo esto, el pueblo humilde no dejó nunca de asistir al lugar, entre otras cosas, para llevar como amuleto un poco de cenizas negras, las cuales se guardan todavía con un fervor casi religioso: no en vano, alguna vez, ese fue el árbol bajo cuya copa murió quien fue el héroe de los desamparados.

A la sombra del árbol inexistente y a la saga de la leyenda, la figura de Faustino Parra se ha engrandecido en la imaginación colectiva y ha tomado dimensiones épicas: el escritor Rafael Zárraga, con fundamento en la tradición oral ha escrito su obra teatral Aquel Faustino Parra, así mismo el pintor Felipe Guevara realizó un afiche para la mencionada obra teatral, que se considera como un buen retrato del personaje y en muchos lugares se le utiliza para improvisar algún altar, igualmente el sociólogo Ramón Avendaño publicó un interesante libro intitulado Faustino Parra y su tiempo. Para terminar, así concluye Manuel Rodríguez Cárdenas su poema La gesta de Faustino Parra

“Pero en una larga noche /como quien quema un carbón /al negro Faustino Parra lo mataron a traición. Así terminó Faustino /el de la mala intención /y al que solo le faltaba para su consagración /un cantor que le cantara /como le he cantado yo”. 


Por su parte, basado en la tradición oral, Rafael Zarraga escribió el texto teatral, Aquel Faustino Parra, en el cual las circunstancias lo convirtieron en una especie de Robín Hood yaracuyano. Para la promoción del evento teatral, el artista plástico Felipe Guevara, realizó un afiche del personaje y hoy es una descripción visual que recorre el territorio yaracuyano.
No solo poesía, afiche, obra de teatro tiene Faustino Parra, también desde el Ateneo de San Felipe en la colección de temas y autores yaracuyanos, se publico un libro de Ramón Avendaño, que fuera su trabajo de ascenso en la Universidad del Zulia, para profesor titular. Este libro posteriormente fue reeditado por la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy. Aquel Faustino Parra, forma parte de los Bienes de interés cultural, y lleva mas de 20 años escenificándose por un grupo de actores y actrices yaracuyanos, as.

A este personaje se le puede aplicar este decir de los yaracuyanos: 

¡Que mas queréis Faustino Parra!





La Universidad Nacional Experimental del Yaracuy- UNEY- publicó la segunda edición del libro Faustino Parra y su Tiempo, un minucioso trabajo de investigación que bajo la pluma del yaracuyano Ramón Avendaño Lugo relata la vida y obra de uno de los principales personajes de la historia de Guama, hoy capital del municipio Sucre. Este libro “da muestra no sólo de un gran conocimiento sobre el personaje y su contexto histórico, cultural y social en el que se desenvolvió, sino también de la gran destreza literaria de su autor, quien usó el recurso de la entrevista para contar una historia que nunca antes nadie había contado con tantos detalles y con tanta penetración histórica”, declaró Freddy Castillo Castellanos, rector de la UNEY y coordinador del equipo editorial, una vez publicada su segunda edición. Como se puede leer en la introducción de esta obra, Faustino Parra fue un rebelde, un guerrillero de sus tiempos que abrazó con gran pasión el liberalismo y llegó a creer que la identidad partidista era el vínculo acortador de distancias y el eje propulso de un mañana mejor. La lucha por los pobres y la redención de los humildes constituyeron sus banderas. Dice su autor que Parra no necesitó proclamas, no hizo falta el discurso ni el laudatorio propagandístico. En los repartos de víveres a los necesitados, en el amor a su territorio natal y su identificación con los problemas populares está su mensaje. Ramón Avendaño Lugo, historiador de Guama, oriundo de estas tierras y profesor titular de La Universidad del Zulia, desarrolló esta investigación en el año 1988 para participar en un concurso de ascenso que le otorgó la credencial universitaria. En una valoración de esta obra, Castillo Castellanos asegura que ella permite aproximar a sus lectores a la figura mítica de Parra y a la historia del municipio Sucre y a muchas de las zonas que la integran como “las riquezas cafetaleras de su tiempo y desde luego a todo el transcurso histórico que fue llenando el binomio Faustino- Café, uno como personaje y el otro como producto fundamental de la vida económica de Guama. Desconocer a Faustino Parra en Guama es desconocer el alma histórica de los guameños”. Esta segunda edición contó con el apoyo de los diseñadores gráficos de la UNEY y su equipo editorial “convirtiéndose en una demostración de que cuando el esmero artístico acompaña la elaboración de un libro, éste crece y se convierte en una forma perdurable”. 



Oración al espíritu de Faustino Parra

¡Oh! Glorioso Faustino Parra, bajo el poder de mi Dios todo poderoso en el nombre del Padre ,del Hijo y del Espíritu Santo, bajo el poder de mi Reina Maria Lionza y los siete espíritus que la acompañan en esta santa hora y en este santo momento por tu sagrada sangre derramada como un manto sobre la tierra, te pido que me concedas a esta santa hora y en este santo momento esta petición ___________.
Dándote las gracias en esta hora y en este santo momento por tu santa voluntad ¡Oh Gran espíritu de Faustino Parra! a través de esta plegaria espero que me des fuerzas para que seas mi protector y cuides mi hogar, contra la envidia, los celos y la mala fe, así te pido en esta santa hora y en este santo momento .

Nota: Al terminar esta oración los martes y viernes, rezar 1 Padre Nuestro y un Ave María. Se le enciende una vela roja.

De: Malaquias Rivero





El velorio a Faustino Parra por favores concedidos, se realiza el primer viernes del mes de enero, con la colaboración de la comunidad, amigos y devotos. Entre cantos y tabaco, tragos de cocuy y guarapita, rezos y peticiones, se realiza esta actividad tradicional en Guama, específicamente en el caserío de Caicara, (esta comunidad queda al final vía el Buco subiendo por la calle Sebastopol) muchos esperando y confiados que Don Faustino cumpla sus promesas, otros agradeciendo por las ya consagradas, con la intención de que esta tradición sea traspasada a la nueva generación y se siga realizando, ya que, esta es una de las pocas que quedan y que más nos identifican.




FUENTES:



lunes, 3 de julio de 2017

NATIONAL GEOGRAPHIC: "CON NECESIDAD DE UNA CURA"



El portal web de la revista estadounidense "National Geographic" publica un trabajo sobre la salud y nuestras creencias como medio para obtener la salud. 







Historia y fotografías de Meridith Kohut 
PUBLICADO EL 28 DE DE JUNIO DE 2017


jueves, 29 de junio de 2017

UN DÍA COMO HOY, pero en 1919, murió el venerable Dr. José Gregorio Hernández


En 1949 el Vaticano abrió un proceso de canonización y en 1986 le otorgó el grado de Venerable a José Gregorio Hernández.



Escribir sobre un hombre inspirado por la luz de Dios, y que utilizó la ciencia para dar un maravilloso aporte social a su país, es significativo,  y es una manera de profundizar la visión de un ser extraordinario que logró la justa balanza de lo justo.

El doctor José Gregorio Hernández supo ver la unión donde la mayoría de los mortales ve la dualidad antagónica: Dios y Ciencia. Supo apreciar la dimensión donde se unen Dios y Hombre.



Fue un docente de excepcional ágora, con una destreza de maestro y alma de penitente alumno. Impartir enseñanza también es una forma de evangelio. En los días cercanos a su muerte, pensaba escribir un libro sobre Embriología, pues sabía que el progreso de la humanidad pasaba por el tamiz de conocer los principios de la vida en la tierra, conocer la perfección de la creación divina. Esto es: la Ciencia como una forma práctica de comulgar con Dios. De esa manera hizo que su enseñanza fuera trascendente y diáfana, y por extensión su clínica fue efectiva, pulcra y prodigiosa.



José Gregorio Hernández tuvo fama en vida. No hay más que acudir a las memorias de testimonios de sus contemporáneos, para saber que desde muy joven era visto como la persona que hoy veneramos. ¿Un hombre sin mácula? ¿Cómo? Pero, ¿no tuvo mujer, hijos, amantes? Muchos de los que lo veneran ignoran que el doctor José Gregorio Hernández tenía voto de fe, de castidad, un elemento de obligada abstinencia carnal, basado en su inquebrantable fe, que lo llevó a tres intentos de pertenecer al mundo de los consagrados a Dios. ¿Acaso por obstinación? No. Desde muy joven se sintió inspirado por la luz, y siempre mantuvo su confesor, la figura de un sacerdote, un guía espiritual, que regía los actos de su conducta de cristiano devoto, que lo llevó siempre a ejercer con denodado ahínco sus virtudes heroicas.

El día que murió el Siervo de Dios




El domingo 29 de junio de 1919 amaneció de rutina en el número 3 de San Andrés a Desbarrancados, vivienda de la familia Hernández. El médico y científico José Gregorio se levantó a las cinco y como era su costumbre rezó el Ángelus. Al terminar encaminó sus pasos a la vecina iglesia de la Divina Pastora con la intención de oír misa y comulgarse.

Cercano a la montaña que separa a Caracas del mar, el barrio de La Pastora era por entonces el lugar preferido de las familias por la tranquilidad y su clima siempre agradable. Por las calles estrechas se oía el armónico paso de las recuas de mulas cargadas de mercancía que los arrieros llevaban al centro comercial de la ciudad y de cuando en cuando pasaba algún tranvía que por módico pasaje llevaba a los viajeros hasta la urbanización El Paraíso haciendo escala en la Plaza Bolívar.

Al salir de misa y aprovechando que era domingo, el Dr. José Gregorio Hernández se fue a visitar a algunos de sus pacientes en la zona; luego regresó a casa donde su hermana Isolina lo esperaba con el desayuno, metódico como era organizó su consultorio y se fue a pasar revista a otro grupo de pacientes, labor que acometía cuando no tenía que dar clases en la universidad. Al cumplir con cada una de las visitas volvió para tomar un baño y a las 12 en punto del mediodía rezó nuevamente el Ángelus.

Le fue servido un almuerzo compuesto de sopa, legumbres, arroz y carne que acompañó con un refresco de guanábana, al acabarlo se sentó a reposar en la silla mecedora que tenía para atender a sus pacientes; allí seguramente pensó en el cercano viaje a Curazao que tenía proyectado con su familia. Esa misma tarde ultimaría los detalles con sus hermanos y sobrinos.

Cerca de las dos llegó alguien para avisarle que una anciana se encontraba gravemente enferma, el doctor tomó su sombrero y con paso apresurado se fue al encuentro con la dama que vivía entre las esquinas de Amadores y Cardones, luego de auscultar a la señora y viendo que era muy pobre decidió ir a comprarle el medicamento que le había recetado, para ello se acerco hasta la farmacia de los Amadores. Al salir con las medicinas para entregarlas a la anciana, el doctor José Gregorio vio que había un tranvía estacionado justo al lado de la farmacia y apurado como estaba por el estado de la paciente cruzó la calle sin mirar a los lados.

En ese momento el señor Fernando Bustamante uno de los pocos chóferes que había en Caracas y casualmente amigo del médico venía a bordo de un Ford modelo T 1918. Un momento antes había tocado corneta al conductor del tranvía para pedir paso y al serle cedido aumentó la velocidad a 30 Kms. por hora para embragar a tercera; al adelantar vio con sorpresa a un inesperado transeúnte que se le ponía por medio, sin poder detenerse lo golpeó con el vehículo lanzándolo por el aire contra un poste telefónico. Al caer el doctor José Gregorio Hernández se golpeó la cabeza con el filo de la acera.

En la declaración que rindió luego ante las autoridades el señor Bustamante narró los siguiente: “Yo entonces detuve el auto a ver si se había parado, pero lo vi en el suelo y reconocí al doctor José Gregorio Hernández, y como éramos amigos y tenía empeñada mi gratitud para con él por servicios profesionales que gratuitamente me había prestado con toda su solicitud, me lancé del auto y lo recogí ayudado por una persona desconocida para mi. Le conduje dentro del auto y entonces en interés de prestarle los auxilios necesarios le llevé tan ligeramente como pude al Hospital Vargas, hable con el policía de guardia y le explique lo que había sucedido. Rápidamente se acercó un interno y entre todos llevamos al doctor adentro; como en ese momento no había ningún médico en el hospital me fui a buscar al doctor Luis Razetti, encontrándole en su casa. Al llegar al hospital un sacerdote que venía saliendo nos dijo que ya el doctor José Gregorio Hernández había muerto”.

Este sacerdote era el presbítero Tomás García Pompa, quien por muchos años ejerció como capellán del Hospital Vargas, fue él quien impuso al doctor José Gregorio Hernández los santos óleos y le dio la absolución bajo condición.

Testigo de Excepción

Angelina Páez quien habitaba en el número 29 de Amadores a Guanábano fue testigo de excepción, pues estaba asomada a la ventana de su casa al momento de ocurrir la tragedia, ella contaría que al momento de ser impactado por el carro, el doctor José Gregorio exclamó: ¡Virgen Santísima! Y de inmediato fue a dar contra el poste.

Como causa de la muerte se señaló fractura en la base del cráneo. El velatorio que en un primer momento la familia decidió realizar en la casa número 57 de Tienda Honda a Puente Trinidad terminó llevándose a afecto en el paraninfo de la Universidad Central de Venezuela donde miles de caraqueños acudieron a rendir sus respetos al querido y admirado médico.







Su fama como filántropo y su conocida vocación religiosa quedó hondamente grabada en el sentir del pueblo que lo hizo objeto de culto y veneración atribuyéndole numerosos milagros ya no sólo en Venezuela sino también en otros países de América Latina. En 1949 el Vaticano abrió un proceso de canonización y en 1986 le otorgó el grado de Venerable.

Sus restos reposan actualmente en la iglesia de la Candelaria donde día a día recibe visitas de numerosos fieles.

Hoy espera la bendición de su Santidad para ingresar a la legión de los santos, aunque para Venezuela lo es desde hace muchos años.


FUENTE: YVKMundial