lunes, 11 de febrero de 2019

El tambor en el culto a la Diosa





El niño dentro del útero oye el tambor de su madre, manteniendo un latido constante. La costumbre antigua era llevar un tambor al lugar del parto. El tambor sonaba constantemente… igual que el latido de la madre, diciéndole al bebé que fuera del útero todo era tan seguro… como dentro de él.

Lobo Negro



Mircea Eliade, filósofo e historiador de las religiones rumano, aseguraba que "El tambor chamánico se distingue de todos los demás instrumentos en que producen 'la magia del sonido' precisamente por el hecho de que permite la experiencia extática".



El antropólogo Rodney Needham declaró que "la descripción más común, que se encuentra una y otra vez en la literatura etnográfica, dice que el chamán toca el tambor para establecer contacto con los espíritus".
"Se ha descubierto que en todo el mundo la percusión, cualquiera que sea la forma en que se produzca, permite y acompaña la comunicación con el otro mundo".



Nevill Drury, en Elementos del Chamanismo, escribe: “Hay algo que nunca deja de sorprenderme, y es que después de aproximadamente una hora de tocar los tambores, la gente normal de ciudad es capaz de conectar con realidades míticas extraordinarias con las que nunca han soñado.”




Desmond Morris, zoólogo y etólogo británico, escribía en su famoso libro "El mono desnudo" que "No es casualidad que la mayor parte de la música y de las danzas populares tengan un ritmo sincopado. También aquí, los sonidos y los movimientos devuelven a los actores al mundo seguro del útero." "Nos mecemos cuando sentimos angustia. Oscilamos hacia delante y hacia atrás sobre los pies cuando nos enfrentamos con algún conflicto. La próxima vez que vean ustedes a un conferenciante oscilando rítmicamente a un lado y otro, comprueben si sus oscilaciones se producen al mismo ritmo que los latidos del corazón. Dondequiera que vean inseguridad, hallarán, posiblemente, el ritmo tranquilizador del corazón, envuelto en cualquier disfraz".



Miranda Gray en su obra “Luna Roja” señala que “El tambor era un instrumento femenino cuya forma evocaba el circulo de la tierra y el útero, el ciclo de las estaciones, la luna y la mujer; la voz del tambor era la de la tierra, el latido de la vida en el vientre materno y el oculto poder de la vida dentro del mundo palpable”.

“Tocar el tambor implicaba invocar a la madre oscura, la Anciana, la chamana o bruja, la oculta fuente de vida que toda mujer lleva dentro, y el compás marcaba el constante ritmo de la vida, la luna y el ciclo menstrual femenino. Aunque el tambor dejase de sonar, los ritmos naturales continuaban”.
“Como sucede con la danza, el hecho de tocar el tambor puede hacer desaparecer las restricciones del intelecto y despertar la conciencia del mundo interior, pues este instrumento se transforma en una forma de expresión de las energías creativas y en un nexo con el mundo interior”.



Tocar el tambor también se puede usar como una forma de terapia para liberar y moviéndose a través de las emociones fuertes tales como el dolor y el desamor. Esta percusión puede ayudar con una gran variedad de temas, tales como: recuperar aspectos perdidos del alma, la liberación de las entidades no saludables, la resolución de conflictos en el inconsciente, la transformación de la energía negativa de los traumas del pasado en energía positiva, ayudando a la gente por fin se sienten emociones reprimidas, y sanando a los patrones no saludables y hábitos.

FOTOS 1,2, 4 y 5: Ojos Antropológicos / FOTO 3 Portal María Lionza la Madre.



lunes, 4 de febrero de 2019

La Diosa y la mariposa


 Dentro del culto espiritista a la Diosa venezolana, la mariposa azul es símbolo de la presencia de la Reina María Lionza

El uso de la mariposa como símbolo de la feminidad se remota a la era neolítica, su imagen representaba a la diosa minoica de la vida y la fertilidad y la forma de sus alas imitaba los labios que circundaban la vagina femenina. En la cultura azteca encarnaba la fertilidad y la vegetación, y había una especie en particular que simbolizaba a la diosa en los rituales asociados con las mujeres y las flores.

La mariposa azul que revolotea un lugar, es traducido como la bendición de la Diosa María Lionza

La mariposa estaba vinculada tanto al alma y al fuego del espíritu como al renacimiento. Así, la oruga que se transforma en mariposa era una metáfora del concepto de la vida después de la muerte: es el viejo cuerpo apegado a la tierra que deja paso a una forma nueva y más bella. 

La presencia de la mariposa azul es clave dentro del espiritismo marialioncero, pues refleja la presencia y bendición de la Diosa aborigen

Un ejemplo es la leyenda irlandesa en la que la doncella Etain, convertida en mariposa por una rival, viaja por todo el mundo bajo esta apariencia hasta que renace como humana nuevamente. Así mismo se la relacionaba con el fuego; de hecho la palabra gaélica que daba nombre a la antorcha que se encendía en la fogata ceremonial y a su vez se utilizaba para encender los fuegos de toda la comunidad también quería decir “mariposa”.

En los altares a la Diosa María Lionza suelen colocarse representaciones de mariposas azules

Tal como sucede con otras imágenes femeninas también se la asoció con la luna, pues la curva de sus alas reflejaba las fases creciente y menguante, y en la cultura minoica la estilización de su figura originó la imagen del hacha de dos cabezas o labrys.


Texto: “Luna Roja”, de Miranda Gray


martes, 29 de enero de 2019

Eemaru, el camino… en ofrenda a María Lionza

La pieza participó en el III Festival Internacional de Monólogos en 2009 y el Festival de Teatro de Caracas en 2015, ambos en la ciudad de Caracas



La Agrupación Teatral Coordinación, Icey Yaracuy e INPARQUES te invitan a la función de Eemarú el día 30 de enero a las 6:00 pm en el parque Leonor Bernabó de San Felipe. En escena estará Elsy Loyo, acompañada de Juan Carlos Marín, Soledad Vasquez Armella y Patricia Victoria Proaño. Una unidad de Bus Yaracuy te trasladará de la plaza Teófilo Domínguez al parque.


Este grupo, originario de Yaracuy, se inició en 1987 con el estreno de Elisa morirá esta noche, del dramaturgo Rafael Zárraga, interpretada por Elsy Loyo y dirigida por Lusvio Ramírez. Su trabajo no se limita en una sola vertiente teatral, por el contrario, sus integrantes siempre han buscado desarrollarse en diferentes áreas: teatro universal, de creación, para niños y de características regionales, que buscan identificar la dramaturgia regional.





Es en esta categoría que se ubica la obra Eemaru, el camino… en ofrenda a María Lionza. Esta puesta en escena es producto de un proceso de investigación que abarca al mito y su correspondiente rito, tan propio de la creencia venezolana. En esta obra confluyen textos de Gilberto Antolinez, de los poetas José Parra y Santos López, de la actriz Elsy Loyo y narrativas propias de la tradición oral yaracuyana.

Será precisamente Elsy Loyo, actriz, docente y asesora de la agrupación, la encargada de llevar a los asistentes este recorrido mítico.

“Eemarü... el camino, en ofrenda a María Lionza” es una creación colectiva, que con el correr de los años tuvo transformaciones y hoy en un unipersonal: “Eemarü...el camino , en ofrenda a María Lionza, es un trabajo de investigación, tanto en la temática abordada como en la interpretación escénica.

De acuerdo a Loyo “más que la personificación de un papel protagónico, es una experiencia de vida que aún hace palpitar cada fibra de mi ser, con mucho contacto energético por el recuerdo de lo que fueron nuestros ancestros hacia el origen del mito de María Lionza; siempre ha sido y sigue siendo una experiencia viva, de reto constante, de reencuentros con la leyenda de Eemarü”.

Es un encuentro, una ofrenda entregada a las fuerzas que habitan y mueven el alma universal. Eemarü... parece teatro, también parece un ritual, ha tomado de ambos el rigor, la energía, las cadencias y ritmos, formas y colores intentando abarcar: Los misterios de La Diosa-Mujer que reina como india y gobierna como mestiza y múltiple en la geografía yaracuyana, y que es precedida por la mariposa azul”.



lunes, 28 de enero de 2019

La Diosa y la Serpiente


En el culto a la Diosa Venezolana se encuentran representaciones donde es asimilada a una "mujer serpiente" 
Foto : César Escalona 

En el culto a la Reina María Lionza, diversas historias refieren la relación de nuestra deidad indígena con serpientes: La Diosa vive en un palacio subacuático en el que se transforma en serpiente. La Reina recibe en su palacio a las visitas, las cuales deben sentarse en boas enrolladas a modo de asientos, incluso Ella suele representarse sentada sobre culebras. Don Cantalicio Mapanare (consorte de la Reina) es dueño de bosques y la boa tragavenado (María Lionza) señora y dueña de las aguas. La princesa Yara fue raptada por una anaconda enamorada, que, como castigo de los genios del bosque, hicieron hinchar hasta reventar y morir, transformando así a la joven en una Diosa de la naturaleza que está parada sobre un pedestal de serpientes. En la popular escultura cabalga un danto (tapir) que pisa unas serpientes como insignia de egoísmo y envidia.

La Diosa egipcia İsis con cola de serpiente
Estatua votiva del antiguo Egipto, circa 2 c. AD - en el Museo del Condado, Los Ángeles

Reseñamos parte del trabajo de Miranda Gray, que habla sobre la serpiente como un animal relacionado a la Diosa en su excelente obra  Luna Roja: "En algunas mitologías la serpiente encarnaba la fuente creadora que dio origen al universo, y además se creía que transmitía su energía dinámica a la diosa que simbolizaba tanto en el útero de la tierra como el poder que hacía crecer las plantas.

Existen muchas diosas relacionadas con serpientes, hecho que en algunos casos podría indicar que al principio estas deidades reflejaban todo el ciclo lunar en vez de la única fase con la que más adelante se las asoció. Hel, diosa teutona del submundo y los muertos, era hermana de Ubobos, la serpiente que circundaba los océanos de la tierra; las imágenes de Inanna e Isthar siempre estaban acompañadas de serpientes, frecuentemente entrelazadas alrededor de una vara o bastón, y a ambas se les conocía como la Reina de las Aguas Altas y Bajas; en el santuario de Knossos, en Creta, se encontraron estatuas de diosas o sacerdotisas con serpientes alrededor del cuerpo y en las manos; Hécate, la deidad griega de la luna nueva, llevaba serpientes en el pelo, y a Deméter, diosa del trigo, le custodiaba uno de estos animales.

La asociación con las serpientes recaía en especial sobre las diosas patronas del aprendizaje el oráculo la curación la sabiduría y la inspiración".

En la Montaña sagrada de la Diosa María Lionza, es representada como una mujer con cola de serpiente. 
Foto: Miguel Moya

"En la mitología y la leyenda las serpientes custodiaban el árbol de la vida. El árbol como imagen de la diosa hizo posible la unión entre las entre la tierra, el cielo y el submundo, y en consecuencia a través de él brotaron las energías de la vida que se simbolizaban mediante la serpiente: ella era la savia ascendente y descendente, el aspecto vital, mortal y renovador de la eterna fuente de la vida. Las imágenes que aparecen en la historia de Adán y Eva son similares a las de Mesopotamia, Egipto y otras culturas en las que se representaba lo divino femenino; el ritmo con que cada año caen y vuelven a nacer las hojas del árbol de la vida imitaba los ritmos de la serpiente la luna y la mujer, y era una imagen del renacimiento que sigue a la muerte". 



Antiguas diosas suelen estar vinculadas a serpientes, nos referiremos en este caso a la Diosa Isis, la cual como deidad  protectora también toma la forma de una cobra. Otras veces Ella y su hermana Nephthys se muestran como dos cobras y reemplazan a Wadjet y Nekhebet como las Dos Damas de Egipto. A veces es Isis-Thermuthis, una forma helenizada de Isis-Renenutet, protectora de las cosechas en forma de cobra. En la iconografía egipcia, las cobras se encuentran comúnmente en el tocado de Isis, mientras que en Grecia e Italia, Isis trae una cobra envuelta alrededor de su brazo. 


En el período greco-romano, una Isis/Cobra está emparejada con su consorte Greco-egipcio Serapis (y a veces Osiris), considerados los protectores especiales de Alejandría. 


Las imágenes de la Diosa representada como Cobra sagrada eran utilizadas antiguamente para repeler demonios y pesadillas



 Las serpientes domésticas, además eran conocidas por ser las mensajeras de Isis.

Tenemos entonces que la serpiente es considerada como símbolo de sabiduría, fertilidad y protección desde tiempos remotos. Incluso en la biblia la serpiente aparece en diversos versículos como buena o mala: 



En el antiguo testamento la serpiente habla a Eva para que cometa el primer pecado (Génesis 3:14)  


Aarón convierte su vara en serpiente para demostrar el poder de Yahvéh ante Faraón (Éxodo 7:9) 


Moisés elaboró una serpiente de cobre para curar a los israelitas del veneno (Números 21:9).
Jesús dice que hay que ser astutos como serpientes (Mateo 10:16) Y en el apocalipsis se llama al diablo "serpiente" y "dragón" (Apocalipsis 12:9). 

Los autores de libros como el génesis buscaban relacionar a la serpiente con las religiones que convivían con los pueblos semitas, y para evitar que éstos dejaran de adorar al Dios de sus padres, hacían malas referencias de la serpiente como portadora de males, pues era símbolo de diversas diosas que pasarían ahora a ser identificadas con males y posteriormente con el diablo, idea que se popularizó entre nosotros.



lunes, 21 de enero de 2019

He aprendido a conocerte... María Lionza




He aprendido a conocerte
He aprendido a valorarte
He aprendido a respetarse
He aprendido a caminar en tus senderos espirituales
He aprendido a estar en tus tierras
Me regocijo de decir q haz llegado a territorios lejanos, q sin darme cuenta siempre estuviste conmigo en todo momento y hiciste de una manera asombrosa q cruzaremos caminos
Estoy agradecida de La Familia q nos haz dado
Con Humildad he de conservar ayudar con sabiduría firmeza estabilidad
Gracias Madre por la Compañía q he de tener cada Día
Libro cada día ante Ti la esperanza de muchos
Con sensatez y ahínco... Tus Hijos.




Por: Thais Vk Marval
Fotos: Del trabajo de nuestro hermano Cesar Escalona

María Lionza, reina y Diosa: “Amada por la naturaleza e iluminada de caridad”




Por: ALETEIA

María Lionza o “Yara”, como también se la conoce, está acompañada del Negro Felipe y del Cacique Guaicaipuro. Junto a ellos conforma las “Tres Potencias”. Ellos son la base fundamental de un cielo de deidades y espíritus divididos jerárquicamente en “Cortes”. El mundo espiritual conoce a María Lionza como la “monarca de cuarenta legiones, formadas por diez mil espíritus cada una”. Es precisamente el gran poder que se le atribuye a esta deidad aborigen la que causa que miles de fieles visiten durante Semana Santa y Día de la Raza el Monumento Natural Cerro María Lionza, serranía conocida como montaña Sorte, ubicada a pocos metros de Chivacoa, en el estado Yaracuy.





Hasta allí, llegan de todas partes del país miles de peregrinos con distintas peticiones a la diosa mítica, capaz de conceder amor, riqueza, poder o dinero. Para ello, los creyentes eligen un rincón en el bosque o un escondido ángulo en el río, donde se construye una especie de altar y desde allí se invoca la presencia del imponente espíritu. A modo de ofrenda y decoro, el sagrario es adornado con fotografías, velas, figuras, estatuillas, vasos con aguardiente, tabacos, cigarrillos en cruz, flores y frutos.



Por mucho tiempo, su sacerdotisa aseguraba guardar los “insondables” secretos de los resultados de las elecciones presidenciales, lo cual hizo que políticos y, en general, hombres de poder, buscaran su consejo y asesoría.

La primera investigación que se hizo sobre María Lionza se hizo en 1939, cuando el etnólogo Gilberto Antolinez preparó una recopilación etnográfica de nuestros aborígenes. Los estudiosos que intentaron establecer un hilo relacional del culto a María Lionza, manifiestan que es imposible hablar con certeza acerca de los rasgos del culto, por lo contradictorio de las narraciones obtenidas en su exploración. Y es que hay más de 25 relatos de leyendas sobre la diosa. Los etnólogos han descubierto que el mito es constantemente descrito en los círculos espiritistas del culto a María Lionza. Sin embargo, es difícil encontrar una versión escrita del mito. Los cierto es que la historia de María Lionza constituye el mito venezolano más importante, y ha sido objeto de estudios serios, como también de lamentables deformaciones.

La leyenda afirma que, en época de la conquista, un jefe de los indígenas kaketíos, de lengua arawak, ubicados en la Montaña de Sorte, en el Estado Yaracuy, tuvo relaciones con una mujer blanca y de esta unión tuvieron una hermosa hija de ojos claros.

Pero según la tradición y las costumbres de los kaketíos, se dice que una niña de ojos claros trae mala suerte y destrucción a la comunidad kaketía. Por esta razón se ordenaba matar a una persona de estas características. El padre, aunque era jefe, respetaba las costumbres de su comunidad pero no tuvo el valor de matar a su propia hija sino que la recluyo en una choza, la cual estaba custodiada por 22 guardianes guerreros que la mantenían siempre dentro de la casa.

La niña fue creciendo, era muy bella y cuando le vino la primera menstruación, ella deseó salir a purificarse al río. Esperó que los guardianes se durmieran y salió de su escondite. Ella nunca había visto el sol y era pleno mediodía.

Se fue a la laguna y fue aquí donde por primera vez vio reflejado su rostro en el agua quieta de la laguna.

En vez de ver sus ojos, lo que miró fueron dos grandes cavernas. En ese momento la vio el espíritu acuático, la serpiente anaconda quien se la tragó y desapareció de manera inmediata en las profundidades de la laguna. Sin embargo, la tradición tenía que cumplirse, la serpiente anaconda se agrandó tanto que hizo desbordar las aguas de la laguna y provocó una gran inundación, una especie de diluvio.

El agua inundó todo el valle y la tribu de los indígenas kaketíos desapareció. Después del diluvio, la serpiente se reventó, la joven salió del vientre de la serpiente y entonces ella se convirtió en diosa de la aguas, protectora de los animales, dueña de la montaña y madre de las cosechas.



Actualmente, una gran cantidad de adeptos le rinden culto y le piden solucionar, también, otro tipo de problemas. Se cree que ella vive en Sorte, en el Estado Yaracuy; algunos dicen que está parada sobre un pedestal de serpientes y otros dicen que cabalga por la montaña montada en una danta. Es por ello que se la representa cabalgando uno de estos animales, cuya estatua se encuentra en el trayecto de una de las arterias viales más famosas de Caracas.



Según algunos lingüistas, el vocablo Yaracuy significa “lugar de Yara”. El estado Yaracuy está situado en la zona centro-norte de Venezuela. Su nombre le fue dado en conmemoración al bravo cacique Yaracuy, habitante de las márgenes del principal río del estado. La capital es la hermosa ciudad de San Felipe, fundada en 1732, y cuyo nombre fue dado en honor al rey de España de esa época, Felipe V.

La leyenda señala que María Lionza manifiesta su presencia a través de una mariposa azul, según testimonio de sus devotos quienes participan en los ritos de culto que se llevan a cabo en la montaña de Sorte, en Chivacoa. Según la leyenda, allí habita el espíritu de la diosa. Los peregrinos suelen acudir a Sorte en otoño, puesto que allí, cada 12 de octubre, tienen lugar las principales celebraciones en honor a María Lionza.

Los seguidores del culto a María Lionza creen que el humo de los puros y la llama de las velas complacen a la diosa. Como una prueba de su devoción, algunos peregrinos hacen una parte del camino para llegar a Sorte, de rodillas. Caminar sobre trozos de carbón es uno de los más famosos e impresionantes rituales durante la fiesta de otoño que se lleva a cabo en Sorte, para agradar a “La Reina”.



Desde esa misteriosa montaña de Sorte, el culto a María Lionza se extendió a todo el país y parte de Latinoamérica alrededor del año 1900. Por esta razón, la región de Sorte es un sitio de peregrinación constante de los creyentes del culto marialioncero, pues la práctica de esta modalidad de espiritismo se ha extendido a otros países latinoamericanos y caribeños como Puerto Rico, República Dominicana y Colombia.

La leyenda de la doncella de Nívar ha cobrado fuerza con el paso de los años, nutriéndose de la cultura europea, asiática y africana. En la década de los años 50, el general Marcos Pérez Jiménez ordenó erigir en la Autopista del Este de Caracas, una escultura de María Lionza montada sobre una danta, que aún recibe ofrendas florales.



Hace 57 años, el 18 de marzo de 1960, la montaña María Lionza, ubicada en el estado Yaracuy, fue declarada monumento nacional por decreto Nº 234 del presidente Rómulo Betancourt. Sus devotos trabajan para que ella sea declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.




Rubén Blades, famoso cantante y compositor panameño, le ha cantado a María Lionza:

“En la montaña de Sorte por Yaracuy
En Venezuela, vive una Diosa
En la Montaña de Sorte por Yaracuy
Vive una Diosa, una noble reina
De gran belleza y de gran bondad
Amada por la naturaleza
E iluminada de caridad …
Y va velando a su tierra entera
Desde el guajiro hasta Cumana
Cuida el destino de los latinos
Vivir unidos y en libertad”

domingo, 6 de enero de 2019

El 6 de enero de 1562: Victoria de los Caciques Guaicaipuro y Terepaima






El 6 de enero de 1562 se logra la primera gran victoria de los pueblos ancestrales bajo el mando de los Caciques Guaicaipuro y Terepaima, quienes junto con los guerreros de las tribus: Teques, Caracas y Mariches, derrotaron a las tropas invasoras españolas conducidas por el capitán Luis de Narváez.

Esta victoria, significó la liberación de los territorios del centro de Venezuela, durante varios años, ya que los invasores, temían a la ferocidad con la cual luchaban nuestros ancestros guerreros.

Antecedentes y Resistencia Indígena

Los españoles por varios años habían intentado explorar la zona montañosa del litoral central de Venezuela y fundar asentamientos permanentes en los valles controlados por los indios caribe. Desde 1555, el mestizo Francisco Fajardo aprovechando su ascendencia aborigen y el dominio de la lengua indígena, fundó en la costa la Villa de El Collado (actual Caraballeda) y en el valle de los caracas el Hato de San Francisco (antecedente más antiguo de la actual Caracas) cerca de la confluencia de los ríos Valle y Guaire, y se enteró de la existencia de oro en las cercanías. La explotación minera se estableció cerca de la actual ciudad de Los Teques, un área bajo control del cacique Guaicaipuro, quien viendo amenazado su territorio forzó a los españoles a dejar el lugar, atacando el Hato de San Francisco. Con el objeto de fortalecer aquella instalación y utilizarla como base estratégica para la futura conquista del territorio, el conquistador Juan Rodríguez Suárez la convierte en Villa de San Francisco, nombra alcalde y regidores, y reparte tierras entre los soldados. Pero son fuertemente hostigados por una alianza indígena conformada por Guaicaipuro. En 1561, ante la presencia del rebelde Lope de Aguirre, los españoles tuvieron que retirarse del lugar, Fajardo partió de El Collado a la isla de Margarita y Rodríguez Suárez partió de San Francisco a Barquisimeto. Los caribes siguieron los pasos de este último, lo cercaron y dieron muerte. Los caribes arrasaron con las poblaciones. El interés de los españoles por la existencia de vetas de oro, y la posibilidad de conectar las colonias del occidente con las del oriente de Venezuela, movía a los españoles hacía esta zona, que prácticamente era la única que aún no controlaban. En 1562 Terepaima derrota a una fuerza expedicionaria conducida por el capitán Luis de Narváez, matándolo a él y a 150 de los expedicionarios. Debido a los ataques feroces por parte de los indígenas, los españoles se retiraron lejos del área durante varios años.


Guaicapuro

Guaicapuro (alrededor de 1530 – 1568), fue un nativo indígena, jefe de varias tribus Caribes, con el título Guapotori, “Jefe de jefes”, originario del grupo Teques.

Guaicaipuro formó una coalición de gran alcance en contra de la conquista española del territorio de la actual Venezuela, con diversas agrupaciones que él condujo durante el siglo XVI en la región central del país, especialmente en Valle de Caracas. Él dirigió, entre otros, a los Caciques Tiuna, Naiguatá, Guaicamacuto, Chacao, Terepaima, Catia, Aramaipuro, Paramaconi y a su propio hijo el Baruta. Guaicapuro en la actualidad es uno de los Caciques más famosos e ilustres.

El área ocupada en nuestros días por la ciudad de Los Teques, fue poblada por varios grupos indígenas, los cuales contaban cada uno con su propio cacique. La tribu de Guaicaipuro, que abarcaba un área desde Turgua al este, hasta donde hoy se encuentra San José de los Altos, al oeste; era una de las más grandes. Uno de sus hijos varones, Baruta, se convirtió también en Cacique y dominaba el área del actual municipio de igual nombre. Otras hijas de Guaicaipuro eran, al parecer, Tiora y Caycape.

Los españoles descubrieron oro en el área de Los Teques hacia 1560, y como comenzaron a poblar el sitio de las minas para extraerlo, Guaicaipuro, sintiendo su tierra invadida, les atacó, junto a otros caciques aliados, entre ellos Terepaima, forzando a los españoles a abandonar el lugar. Después del ataque, el gobernador de la provincia de Venezuela, Pablo del Collado, desde El Tocuyo envió a Juan Rodríguez Suárez en 1561 para pacificar el área. Rodríguez Suárez, creyendo que había alcanzado su tarea al repeler a Guaicaipuro de la zona, deja el área al cuidado de algunos mineros y de tres de sus hijos, mientras exploraba los términos de Caracas. Una vez que los soldados españoles se marcharon del lugar, Guaicaipuro asaltó de nuevo las minas y mató a todos los trabajadores, así como a los hijos de Rodríguez Suárez.

Inmediatamente después de eso, Rodríguez Suárez, que estaba en camino a la ciudad de Valencia, con el propósito de reunirse con los españoles leales al rey, que intentaban detener al caudillo rebelde Lope de Aguirre (conocido en Venezuela como El Tirano, de los conquistadores del Perú, venido por el Amazonas en 1561 y alzado contra la Corona), fue emboscado por Guaicaipuro y el cacique Terepaima, que le dieron muerte durante su trayecto. Iba con un contingente reducido de seis soldados.


Guapotori, “Jefe de jefes”

Después de estos sucesos, Guaicaipuro se convirtió en la figura principal y central en la sublevación de todas las tribus nativas de la provincia de Caracas, y logra unirlas a todas bajo su mando. En 1562, Terepaima derrota a una fuerza expedicionaria conducida por el capitán Luis de Narváez, matándolo a él y a 150 de los expedicionarios.

Debido a los ataques feroces por parte de los indígenas, los españoles se retiraron lejos del área durante varios años.
En 1567, poco después de vencer a la confederación indígena liderada por Guaicaipuro en la batalla de Maracapana, el capitán Diego de Losada entra al valle de San Francisco y ese año o el siguiente, puebla la ciudad de «Santiago de León de Caracas». Los españoles se preocuparon por la cercana presencia de Guaicaipuro y de sus hombres y, dada la fama de sus ataques hacia los conquistadores, decidieron no esperar un ataque de él, con lo que, como movimiento preventivo, Diego de Losada encomendó al alcalde de la ciudad, Francisco de Infante emprender la misión de capturar a Guaicaipuro y ‘pacificar’ a los otros Caciques.

A fines de 1567 o inicios de 1568, Francisco Infante y sus hombres, conducidos por guías nativos que habían sido chantajeados, dieron con el paradero de la choza de Guaicapuro, en las cercanías de Paracotos. Según la leyenda, Guaicaipuro prendió fuego a su choza y se suicidó antes de permitir que los españoles lo encontraran con vida. Sin embargo, la otra versión sobre su muerte, que es la que ofrece el historiador José de Oviedo y Baños en su obra publicada en 1723, narra que tras una larga batalla por su vida, los españoles, imposibilitados de entrar a la choza, decidieron lanzarle una bomba de fuego sobre el techo de paja, obligando con ello a salir a Guaicapuro que perece luchando con la espada que le había ganado a Rodríguez Suárez.

Su papel de líder heroico de la resistencia indígena de Caracas es sustentado por la narración del historiador José de Oviedo y Baños, que escribe sobre esos hechos en 1723.


Terepaima
Cacique de los araucos (arahuacos del actual estado de Amazonas) y los meregotos (indios que opusieron fuerte resistencia al conquistador Garci González de Silva).

Dueño de las tierras que limitaban con Los Teques, el territorio de Terepaima abarcaba los (valles del río Tuy), San Pedro de Miranda, Los Mariches (ciudad, también del estado de Miranda, que lleva el nombre de los indios mariches), hasta el territorio que hoy ocupan los estados de Aragua, Miranda, parte de Carabobo, Cojedes y parte de Lara.

Ante la renuncia de los peaches, los arauhuacos eligieron a Terepaima como Cacique de su clan esa misma noche mientras velaban al Cacique Yoraco quien fuere cacique de los arahuacos y sucedido por Terapaima, lo primero que hizo Terepaima ya como Cacique Arahuaco fue presentarse ante el campamento del cacique Guaicaipuro con sus mejores guerreros y decirles que venían dispuestos a pelear a su lado, los recibió alborozado porque sumando el poderío de ambos clanes lograba el grupo de asalto idóneo para enfrentar a los españoles.

Pocas noches después Guaicaipuro y Terepaima atacaron el campamento minero de los teques, con flechas y macanas, con dardos envenenados desplegaron oleadas de ataques, al principio los españoles lograron repeler las embestidas, pero mientras recargaban sus armas venía la siguiente ola que si les alcanzaba, allí en los teques se libró jornada ejemplar de la dignidad aborigen.

Terepaima, sabiendo que el español Juan Rodríguez Suárez lo tenía sentenciado a muerte, reunió a los indios paracotos y en un feroz ataque contra los españoles extinguió la vida de Rodríguez Suárez.

Terepaima también practicó la política y la diplomacia
La victoria y el hecho de que Terepaima fuera el que diera muerte a Rodríguez le crearon una aureola de leyenda. La historia de este hombre demuestra que no sólo fue hábil como guerrero, sino que también tenía dotes para la política y para la diplomacia. De hecho, en 1559 negoció con Francisco Fajardo y le permitió el paso por su territorio después de habérselo negado.

En 1561 venció al capitán Luis de Narváez, que había penetrado en su territorio con propósitos belicosos. Diego de Losada se enfrentó con Terepaima en 1567, y no pudo someterlo. Fue Garci González de Silva quien logró establecer la paz con él, pero el Cacique muy pronto volvió a la guerra, a defender lo que creía que era suyo, y en una cruenta pelea encontró la muerte a mediados de la década del 70.

“¡Huayra!” es uno de los gritos de guerra de los indios caribes del siglo XVI, que significa “¡Venceremos!”. Las tribus indígenas sostuvieron una tenaz lucha contra el invasor español. El conocimiento de materiales bélicos de la época desempeñó un papel importante en el exterminio de los grupos aborígenes.

Los caribes, al igual que otras tribus, mostraron una resistencia implacable contra quienes buscaban someterlos en su propia tierra. Los caballos, los perros amaestrados, los arcabuces, la fuerte vestidura y una gran experiencia en el arte de la guerra no lograron extinguir el grito de libertad que retumbaba en las montañas venezolanas.

Con flechas y lanzas, los caribes combatieron con tenacidad regando los campos de batalla con su sangre americana. Esta lucha encarnizada duró varios años; hubo episodios de heroísmo, destacando el ímpetu y gallardía de valientes caciques como Guaicaipuro, Baruta, Chacao y Tamanaco.