lunes, 15 de octubre de 2007

Fuego, fuerza, y espiritualidad se conjugaron en honor a María Lionza

Foto: Roger Canals

La protagonista, sin duda, es María Lionza 


Juan José Faría 13/10/2007
Los espíritus una vez más se hicieron sentir en Quibayo. Ellos fueron los protagonistas del encuentro de los dos mundos lejanos que se conjugaron sobre las brasas ardientes en pleno corazón de la montaña de Sorte la medianoche del 11 de octubre. 

Más de veinte almas lejanas y desconocidas tomaron el cuerpo prestado de los creyentes para hacer un homenaje, como todos los años, a la milagrosa existencia de la mujer hecha leyenda que habita las verdes esquinas de cada árbol de la montaña: la Reina María Lionza. 

Aurimare, como todos los años, se preparó al igual que todos los participantes, con una penitencia espiritual y una dieta de fe continuada para que los hermanos que ya se fueron puedan tocar los palos rojos que rodearon decenas de creyentes en la medianoche del 11 de octubre. Las fogatas se encendieron con el permiso de la reina. 

Los fieles hicieron un círculo con las manos agarradas para iniciar la oración de bienvenida del ritual. El banco de Aurimare, atento, susurró algunas palabras con el tabaco rozándole los labios, mientras ella sentía, de manera absoluta, la entrada infalible de un espíritu desconocido para la multitud. 

Después de las 12 eran muchos cuerpos los que danzaban sobre los carbones, frente a los ojos absortos de los espectadores, pero las almas de cada uno de ellos ocuparon un puesto en el aire mientras la visita esperada hacía de las suyas bajo la brillante luna que alumbró la velada. 

Los extraños salieron del nirvana para bailar por horas en los carbones encendidos. Sus cenizas ya se deslizaban por el aire cuando algunos habían vuelto a donde pertenecen. Las almas volvieron, los cuerpos tuvieron sus dueños y las visitas lejanas volvieron satisfechas a sus lechos después de ofrecer a la reina de la danta una noche de sacrificio, de goce y de fe. Los participantes mostraron el orgullo de haber pasado inadvertidos ante el implacable poder del fuego. 

Muchos levantaron sus pies para aplacar las dudas de las posibles heridas. “No tengo nada, no me duele nada”, dijeron unos. Baile en manos del Gobierno Decenas de participantes del Baile en Candela se reunieron con el director del Instituto Nacional de Parques, Lucas Fernández, para hacer de su conocimiento la decisión de eliminar del ojo público el Baile en Candela si no se construye, para esta fecha del año próximo, un anfiteatro propicio para la actividad. 

Según Pablo Vásquez, presidente de la Asociación Nacional de Espiritistas Hijos de María Lionza, junto con otros creyentes del culto, la decisión se tomó porque la seguridad de los espectadores se fragiliza durante el baile. “Los espíritus están gozando cuando bailan y no saben lo que hacen, de pronto pueden tirar una de las brasas a la gente y puede ocurrir un accidente. Además, el sitio ya es muy pequeño para la gran cantidad de personas”, comentó uno de los participantes. Vásquez asegura que el proyecto del anfiteatro está aprobado desde hace más de tres años y que por la no ejecución de algunas partes de éste, se encuentra paralizado. “Se han realizado algunos de los puntos del proyecto, como el puente, pero el más importante, que es el anfiteatro, aún no se ha concretado”, dijo Pablo Vásquez. 

Juana de Dios: “Gústele a quien le guste” “Sigo siendo la sacerdotisa hasta que la reina quiera” 

La ausencia de Juana de Dios durante el Baile en Candela brilló tanto o más que las brasas encendidas. La mujer conocida como la sacerdotisa de María Lionza se limitó sólo a realizar su tradicional altar, donde realizó rituales y actividades propias de la religión. “Mucha gente que tiene poco tiempo en esto quiere ser como yo, pero aunque a algunos no les guste, sigo siendo la sacerdotisa hasta que la reina quiera”, dijo Juana al explicar el motivo de su ausencia. 

“Yo he realizado este ritual por más de sesenta años, ahora lo realiza el hermano Pablo, pero yo no voy para donde no me inviten”, comentó la conocida mujer. Al parecer los problemas en la montaña se hacen cada vez más palpables, al punto de atentar contra la realización de la tradicional danza. 

“Desde que yo estoy aquí, el baile se hace en la medianoche del once. Yo consulté con la reina y sí era posible la realización del baile el día de siempre. A mucha gente le molestó el cambio, pero yo no participé esta vez”. Juana asegura que mucha gente extrañó el ritual de las antorchas, que se realizan antes del baile como tal, para dar colorido y como parte del protocolo religioso del culto. 

La confusión con la fecha Es necesario aclarar la situación presentada con el supuesto cambio de fecha del Baile en Candela para el viernes. Fue Pablo Vásquez, de la asociación de espiritistas que organiza la actividad, de aseguró que el evento había sido cambiado para el 12 de octubre a las 9:00 pm. 

Resulta que horas después de habernos asegurado la especie, la situación cambió y fue retornado el baile a su momento original, la medianoche del jueves 11. Sólo faltó un detalle: avisar a la redacción de este diario la información de que todo había retornado al plan original. Pedimos disculpas a nuestros lectores. 

Tal situación, como otros aspectos que se evidenciaron, denotan que aún, a pesar de los años que se tiene realizando la actividad, priva la desorganización. 

Fiesta todo el fin de semana

 A pesar de las confusiones entre los organizadores del evento los visitantes siguen llegando a la montaña durante estos días de asueto. El baile terminó, pero las ganas de rendir culto a la reina no cesan en estos días. Miles de personas han llegado de distintas partes del país y el mundo. 

Según Lucas Fernández, director de Inparques, durante el baile se contabilizaron cerca de siete mil personas, pero el número podría haber aumentado durante el día de ayer. “Las personas no dejan de llegar. Hemos habilitado todos los espacios para que todo esté lo mejor posible”, dijo Fernández. 

Informó que durante el evento se contó con todas las fuerzas de seguridad y resguardo del estado, para preservar la tranquilidad de las personas que visitan la montaña. Se contabilizaron cerca de mil quinientos funcionarios de seguridad y civiles incluyendo la Guardia Nacional, Reserva Militar, policía del estado, Protección Civil, Inparques, el cuerpo de Bomberos, la Disip, estudiantes de la Unefa, entre otros cuerpos. El Fondo Mixto de Turismo del estado Yaracuy colaboró con el operativo de sensibilización dirigido a los turistas, al igual que la entrega de dípticos y trípticos con la intención de impulsar el turismo en el estado. 

FUENTE: http://www.yaracuyaldia.net/?page=noticia&id=13560 

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