viernes, 20 de febrero de 2009

Corte Malandra o Calé


Corte Calé
Santos Malandros de Caracas
Rossana Miranda

Domingo, 10 de abril de 2005

Dedicado a Isabelita:
Porque la venganza
no es dulce sino exquisita


En nombre del ladre, el tiro y el espíritu landro
Amén
“Salsa y control” de José Roberto Duque


La mujer me mira fijamente y dice que Tomasito está posado detrás de mí, protegiéndome. Me interroga sobre mi curiosidad por los Calé. Le contesto cualquier excusa y sigo indagando sobre el origen de esta peculiar corte, aferrando aún más mis manos en las estampitas de los malandros que acabo de comprar. No tengo nada que temer, son las 4:00 p.m. y estamos en plena avenida Baralt, pero algo en el ambiente me inquieta, una presencia que siento y no puedo ver.
“De todos los santos, ellos son los que tienen menos luz por ser más humanos que el resto y tener poco tiempo en el lado espiritual. Fueron delincuentes en vida”, explica Ligia, una santera que vende estatuillas y pociones en un puesto de buhonería en el centro de Caracas.
Si bien la Corte Malandra es parte del culto marialioncero (conformado por la Santísima Trinidad Alternativa de María Lionza, el cacique Guaicaipuro y el Negro Felipe), en la mayoría de las tiendas esotéricas que hay en la avenida Urdaneta, avenida Lecuna, avenida Baralt y Quinta Crespo, no saben ni dicen nada de los santos Calé, mucho menos venden objetos relacionados con ellos. La razón: no son bien vistos en muchos círculos de santería por tratarse de malandros que cargan energías negativas.
Pero Ligia se siente diferente al resto de las consultoras de la zona y dice que cree en las segundas oportunidades, así sean después de la muerte. “En vida hicieron mucho daño, porque, aunque era por causas nobles, ellos robaban a la gente. Pero ninguno de ellos mató, nunca. Eran malandros que decían: ‘hágame el favor y me da lo que tiene, señora’. No como los de ahora, que así le des la plata te pegan un tiro”.
Me asegura que no está en la santería para hacer dinero y que sólo quiere ayudar a la gente. Por eso me habla sin reservas de la Corte Malandra. “De todos, el de mi preferencia es Jhonny. Para mí él es clase aparte. Era un muchacho bien, su familia tenía dinero, vivía en Los Chaguaramos. Lo que pasa es que la droga lo llevó hacia las malas juntas y lo mataron. Cada vez que lo veo, siento demasiada pureza, lo adoro”, me confiesa viendo hacia el vacío.

Culto de los noventa
Los santos malandros eran en vida individuos comunes y corrientes que, tras 10 años de su muerte, pasaron a formar parte de una comunidad divina a la que el resto de los mortales comenzó a rendirle culto.
Aunque vivieron durante la década de los años 70, la revelación de sus espíritus y la adoración por parte de los creyentes aumentó luego de los sucesos del “Caracazo” o “Sacudón” de febrero de 1989, cuando el aumento de la gasolina desató una rebelión popular en contra de las duras medidas económicas tomadas por el entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez. A partir de ese suceso, y en los años siguientes, la violencia callejera y las represiones incrementaron sus índices a niveles casi insoportables.
El “Caracazo” es punto de inicio de este fenómeno ya que, según Fernando Coronil y Julie Skurski (en Dismembering and Remembering the Nation: The Semantics of Political Violence in Venezuela) tras este acontecimiento el pueblo pasó de ser la “fundación virtuosa de la democracia” a convertirse en parásitos sociales que debían ser disciplinados por el Estado.
A diferencia del concepto de malandreo como forma de rebelión e innovación que plasmó Juan Carlos Echendía en el CD “Venezuela Subterránea”, en este contexto la figura del malandro es prueba de la discriminación que se tiene hacia los ciudadanos con menos recursos económicos. Todos, alguna vez, hemos sentido el acecho de un malandro en alguna esquina de la ciudad, ya que desde finales del siglo XX se le han atribuido a este personaje características de violencia, agresividad y criminalidad dentro del imaginario urbano. Para ser un “malandro en potencia”, solo basta pertenecer a una de las zonas marcadas y tener algunos rasgos de esta cultura satanizada.

Los Robin Hood caraqueños
En el trabajo de investigación “Memorias afligidas. Historias orales y corpóreas de la violencia urbana en Venezuela” de Francisco Ferrándiz Martín se apunta que los malandros son “espíritus más bajos, más terrenales, de menor luz mística dentro de la jerarquía del panteón de María Lionza, cercanos a las ánimas del purgatorio”. Es decir que están en un primer nivel de lo que sería la escala espiritual (encabezada por la reina de Sorte y los santos católicos) y están más próximos a las tentaciones y pecados mortales.
Quizás por eso cuando poseen el cuerpo de un mortal, éstos reaccionan bailando, riendo, cantando, fumando y bebiendo. Piden drogas y se muestran nerviosos si hay algún efectivo de seguridad en un perímetro de varios kilómetros. Y es que aun muertos siguen siendo delincuentes.
Sin embargo, testimonios de los seguidores de la Corte Malandra aseguran que son motivos nobles los que impulsaron a estos santos a robar, hurtar, amenazar y cometer otros delitos. Especies de Robin Hood locales que, como el legendario héroe, tuvieron que someter a los más potentados para abastecer de alimentos y dinero a los pobres. Los valores de justicia popular y la solidaridad en la comunidad están arraigados en éste culto como principales mandamientos.
Si estos hombres que después de la muerte han hecho el bien (probablemente para redimir sus culpas) llegarán a tener el mismo prestigio de figuras como María Lionza, Santa Bárbara o el propio José Gregorio Hernández, no puede saberse aún. Lo que sí es cierto es que –al igual otras creencias espirituales o del mismo estado social del país- la Corte Malandra se resiste a cualquier forma de análisis racional.
Ya se habla de una nueva corte, la Corte de los Encantos, conformada por niños que murieron en trágicas circunstancias. En el mundo de la santería, como en el musical o deportivo, pasan las euforias y nuevas figuras se posicionan como las favoritas desplazando a las anteriores. No obstante, al igual que la necesidad del hombre de creer en fuerzas superiores a él, la Corte Malandra nunca dejará de existir. Como los malandros en la historia de la humanidad (entendiendo el malandreo en la acepción de Juan Carlos Echendía) y la delincuencia en las grandes urbes.

Ofrendas terrenales
En el Cementerio General del Sur, detrás del panteón de María Francia (entrando a la derecha) se puede observar a “La niña”, una joven que es guardiana de la tumba de Ismael desde que un disparo en la cabeza la dejó cuatro meses en cama.
Al parecer, el verdadero nombre de Ismael, el padre de la Corte Malandra, es Juan Francisco Carrillo y su tumba no está tan próxima a la entrada del camposanto. Unos santeros, hace más de 20 años, lo habrían fundado allí para hacer más fácil el acceso. Las autoridades custodian permanentemente el lugar, ya que muchos devotos consumen alcohol y drogas en las inmediaciones.
“La niña” cuenta que como cuidadora de las ofrendas de los santos malandros ha visto pasar a generales de las fuerzas armadas, policías e incluso abuelitas y mujeres que son golpeadas por sus parejas.
Otro de los espacios emblemáticos de la Corte Malandra es el callejón Eduvigis de la zona 7 de Petare. También conocida como “la calle de los brujos”, este sitio es lugar de encuentro para devotos y médiums de la corte que dan asesorías y practican rituales. Dicen que en la calle La Paz, de la zona colonial, se puede ver caminar a Ismael con un tabaco en la boca y calzado de una 38.
Ligia, santera y vendedora de objetos y productos esotéricos en la avenida Baralt, explica que a los santos malandros se les pide por familiares o amigos presos, con problemas de conducta, drogas o actos delictivos. También para salir ilesos de tiroteros, enfrentamientos o calles peligrosas.
A diferencia del culto a María Lionza (en el que las promesas se pagan en bailes de candela -caminando sobre brasas- y ponen en riesgo la vida como ocurrió con dos personas que fallecieron por incineración en las montañas de Sorte, estado Yaracuy, la pasada Semana Santa Santa) en la Corte Malandra el devoto debe ofrecer al santo en agradecimiento un cirio de siete colores, un cigarrillo, un vaso de anís o ron y una canción de salsa.
El canto más recurrente en las ceremonias de la Corte Malandra es “La Cárcel” del Sexteto Juventud, pero también aceptan merengues y las tradicionales piezas santeras como “María Lionza” de Rubén Blades. Hay algunos que piden marihuana o bazuco, así como también armas blancas como un chuzo o puñal de fabricación casera.
Las estatuillas de los santos malandros, armadas con revólveres, lentes oscuros, vestidos con camisas y gorras de la NBA, pueden adquirirse en las tiendas esotéricas por Bs. 6.000 (“Mundo místico” en Petare). Estampitas, collares con cuencas de diferentes colores y jabones también conforman la iconografía de esta pandilla milagrosa.

Santos no tan santos

Ismael: Originario del barrio Lídice de Caracas murió apuñalado en una pelea en la parroquia 23 de enero. Según ha dicho en algunos rituales, los barrios Guarataro y Pinto Salinas también eran parte de su territorio. Se dice que era un ladrón inofensivo, defendía su zona de la incursión de otros malandros y robaba bancos para repartir el botín entre los vecinos más necesitados. En varias ocasiones, amenazaba a los dueños de abastos y supermercados mientras los pobres saqueaban el local y huían cargados de alimentos.

Isabelita: Figura líder de la Corte Malandra. No se tiene seguridad sobre su verdadera procedencia pero cuentan que pertenecía a una familia adinerada y fue violada a los 12 años de edad. Se casó con un hombre negro, de Barlovento, estado Miranda, que le fue infiel con una amiga. Por esa razón juró vengarse de todos los hombres. Su estatuilla no puede estar en un altar santero que también tenga la figura de algún negro. Tiene amplio poder para resolver toda clase de problemas.

Tomasito: Murió de 132 tiros (sin contar la balas que pasaron por el mismo hueco) durante un intento frustrado de robo a un banco. Sus cómplices (que creía sus amigos) lo dejaron solo al llegar la policía.

Jhonny: Muchacho de buena familia. Vivía en un apartamento que sus padres le compraron en Los Chaguaramos. Su pecado fue no cumplirle a unos jíbaros que le dieron muerte. Se dice que es el más pacífico de la Corte.

Elizabeth: Su estampilla reza: “De recia personalidad y esbelta figura, Elizabeth irradia dominio y poder. Invóquela en momentos difíciles y logrará un gran apoyo. Téngala con usted en algún lugar visible de su hogar. Ofréndele velas rojas”. No es la misma que salía en televisión.

Otros santos son Petróleo Crudo, Miguelito, Pez Gordo, Luis Sánchez, Juan Hilario, Ramón, Freddy M (no se sabe si su apellido era Martínez o Machado), William, Yiyo, Jacobo, Antonio y El Ratón, entre otros.

Sincretismo urbano
Para el antropólogo Arturo Jaimes, la Corte Malandra tiene su origen en la capacidad de sincretismo presente en las comunidades con mayor apertura en sus sistemas de creencias, así como también en la proyección del personaje de héroe o mártir proyectados sobre un momento histórico, a través del relato de la epopeya o de sus cualidades como personaje con actitudes reconocidas en vidas.
“Eso le ha permitido al panteón de la santería ir sumando personajes de diferentes épocas con distintas cualidades, que suelen ser significativas para el seguidor y aquel que necesite una ayuda desde el altar, en diferentes momentos y contextos”, explica.
De ese modo, según el antropólogo, la Corte Malandra viene a adecuarse a un nuevo escenario urbano en donde la religiosidad es una forma corriente del sistema de creencias en localidades donde hay patrones de habitantes provenientes de otros lugares del país o de otras nacionalidades, por sectores del barrio e inclusive por las actividades que desempeñan.
“Y es aquí donde entraría este nuevo simulacro y el correspondiente performance de las cualidades que se le asignan al trío de la corte. Porque es curioso que conforman -al igual que en el cristianismo- el trío de la Santísima Trinidad, con la contraposición de género (dos masculinos y uno femenino), y vienen a suplir necesidades de mucha complejidad en que viven estas comunidades de creyentes en su medio de acción”, apunta Jaimes.
El investigador hace referencia al video “Quiero hacer plata” de Guerrilla Seca en el que una imagen se relacionaron el altar de la Corte Malandra. Dicha representación, unida a la letra y a la gesticulación del dúo, evidencian el metalenguaje detrás de esa creencia.
Por último, señala que las creencias poco ortodoxas suelen reformarse en su interior en la medida en que se adecuan a los nuevos tiempos y constituyen una salida necesaria para la comunidad de creyentes. Su auge depende de la atribución de situaciones sobrenaturales o milagros, es decir, de su efectividad.

(*): Reportaje producido por el Semanario CCS, en su edición 24 del viernes 08.04.2005
rossana@semanarioccs.com


Fotos JESÚS CASTILLO

D. es un devoto de Ismael. El lunes se hizo leer el tabaco en su tumba para saber qué pasaría con su futuro y con sus enemigos

En la calle Santa Eduvigis del barrio José Félix Ribas, varios centros espiritistas bajan a malandros y otros espíritus del culto a María Lionza

Escenario 1: el cementerio No dice el nombre ni la edad. Probablemente tenga 16 años. Lo dice su cuerpo aún sin desarrollar por completo. Lleva un machete en la mano. Cuida las tumbas. Pero aclara, no sin orgullo, "sólo las de los malandros". Tiene motivos. Ellos, dice, lo han salvado de sus enemigos.

"Tenía muchos, y los han ido matando uno a uno".

El muchacho está en el Cementerio General del Sur, en las tumbas donde están enterrados al menos 6 o 7 de los llamados "santos malandros", aunque -aseguraa "ellos" no les gusta que los llamen así, sino Corte Calé. Forman la más baja de las cortes del culto a María Lionza, que siguen los espiritistas venezolanos.

Detrás de María Francia (la santa de los estudiantes) está ubicada la tumba de Ismael Sánchez, líder de los santos de la Corte Calé.

Junto a él, con placas hechas de madera, e incluso sin placa, están otros malandros: Ismael González, Miguel Sánchez, Isabelita, Ratón y Tibisay. Tibisay ni siquiera tiene placa, sus seguidores dicen que está bajo un árbol seco atravesada por el tronco. Para comunicarse con ella hay que tocar tres veces el árbol. A los otros muertos se les hace la señal de la cruz con el puño sobre el sepulcro.

D. es uno de los jóvenes que rinde culto a Ismael. Fuma un tabaco que Mauro Cabello le leerá.

Mauro dice que es "materia" y le llega el espíritu de Ismael, Ratón y Miguel. D. termina de fumar y le pasa el cigarro a Mauro. Éste le responde que el tabaco dice que estuvo en malas juntas. "Te están buscando para matarte", dice, y asegura que Ismael puede ayudarlo.

D. afirma con la cabeza y fuma otro tabaco, mientras rocía anís en la tumba del personaje al que rinde culto. "Creo mucho en él. Me protege", dice, como si su vida dependiera de sus rezos.

"Ricos y pobres vienen para acá", cuenta Mauro. Ratifican los cuidadores de tumbas que hasta un general, acompañado con algunos soldados, hace cuatro años le arregló el sepulcro a Ismael y hasta le puso un techo.

Sin embargo, Alí, un viejo cuidador de tumbas, con 49 años en el cementerio, asegura -con furiaque allí no está enterrado ninguno de los malandros del culto, sino más arriba. "Eso lo puso ahí un santero para que la gente se lo creyera, pero allí no están enterrados ellos, sino un viejito", dice. Cuenta que conoció a los verdaderos malandros y desmiente que fueran buenos. Sin embargo, sus seguidores creen en ellos. "Ellos ayudan a salir del mal camino a los mala conducta y también a quitarnos los peligros", dice Juvenal, un creyente de Antímano.

Verdades y mitos se mezclan en la creencia en estos malandros, más parecidos a la realidad de la mayoría de sus seguidores que cualquier imagen religiosa de mayor jerarquía. Son santos que usan pistola, fuman y beben caña.


Escenario 2: avenida Baralt

María es espiritista, aunque no puede bajar a ningún alma porque tiene problemas en el corazón. Sin embargo, los quiere, en especial a los malandros. Da la razón, orgullosa:

"Ellos me cuidan el negocio".

Tiene un puesto de buhonería en la avenida Baralt, en el que vende imágenes de santos. Allí se mezclan el Niño Jesús de Atocha e Ismael Sánchez con su pistola bajo el cinturón. "Los malandros pasan y le echan dinero y lo tocan tres veces y nunca, nunca me han robado", dice. La imagen de Ismael en yeso cuesta 7 mil bolívares, poco más que los otros miembros de la corte que preside.

María se sabe los nombres de casi todos los santos malandros:

Miguelito, Luis Sánchez, Ratón, Freddy, Tomasito, Pavo William, José Luis, Johny Pantera, Pavo Lucas. Enumera cantidad de mujeres: Isabelita, Elizabeth, Yuleisy, Tibisay, Erika, María Cristina, La bachaca, Mireyita y Morenaza.

Le brillan los ojos cuando dice que Ismael -el principal de la Corte Calé- "asaltaba los camiones de harina y se la daba a la gente".

Claro, ella no lo conoció, es lo que le dicen. También nombra por primera vez a una nueva corte que saldrá a la luz pública: "Es la corte policial". Otros espiritistas comentaron que María se refería a "los siete policías espaciales", que no son realmente "tombos", sino una suerte de vigilantes que se encargan de "verificar cómo están trabajando los demás espíritus".

María es la gran teórica. Asegura que se llama Corte Calé porque así se nombraba a los muchachos de los años 60 y 70 que tenían una forma particular de hablar, el calé.

La mayoría de los santos malandros son de esa época. Hay algunos más antiguos como Petróleo Crudo, que ya ha pasado a los libros de historia. Murió en 1945, su nombre real era Cruz Mejías y es conocido por ser el más famoso delincuente de su época y haber escapado de la cárcel de El Burro.

No sólo existe la Corte Calé.

También está la médica, que incluye además de José Gregorio Hernández, quien la preside, a prestigiosos galenos como José María Vargas y Luis Razzetti.

Otra de las incipientes cortes es la de los encantos, que son niños, pero de ésta pocos quieren hablar.


Escenario 3: Petare

Yaguarín es uno de los cuatro centros espiritistas del callejón Eduvigis, ubicado en el barrio José Félix Ribas de Petare. Recibe hasta 50 personas al día, a precios promedio de 7 mil bolívares la consulta o la limpieza espiritual. El hermano Pedro es una de las personas que atiende a los pacientes, algunos de los cuales van a consulta con los récipes de un médico del hospital Pérez de León, como para corroborar el diagnóstico con el más allá.

El hermano Pedro se llama en realidad Javier, que es el hombre real, "la materia", donde baja su espíritu; sin embargo, prefiere que lo llamen Pedro cuando "habla con la prensa". Pedro dice que es un espíritu que baja en Javier lunes, martes, miércoles y sábado durante seis horas.

Prácticamente, cada centro espiritista tiene un malandro que baja, dice. En su centro, el espíritu que aparece es el de Armando Cárdenas, "el malandro más buscado de Pinto Salinas en su época", explica.

Al hermano Pedro le baja el espíritu del malandro Omar Tous, que en su vida fue boxeador y lo mataron a golpes. "Con él ayudo a las personas a evitar las drogas y el tabaquismo", relata, aunque es un gran fumador, cosa que justifica:

"Es para agarrar oxigenación porque baja la velocidad de la sangre".

La mayoría de los santos malandros fallecieron en la década de los setenta. Pedro explica porqué: "Los malandros necesitan entre 7 y 10 años para poder incorporarse en un cuerpo luego de muertos". Dijo que la necesidad de que bajen es "de los terrenales", porque los espíritus "están en un plano en que no hay cosas malas". Sin embargo, estos personajes de la corte ganan puntos a medida que ayudan.

Pedro cuenta algo inédito para mostrar que esos espíritus sólo deben "bajar" -autorizados por Guaicaipuro- para lo bueno. Dice que Ismael, el líder de los malandros "fue vetado de bajar en Sorte por María Lionza". Sorte, en el estado Yaracuy, es el centro del culto espiritista. Explica que el 12 de octubre de 2004, Ismael bajó en el cuerpo de una materia y un malandro enemigo suyo bajó en otro cuerpo. Alguien les dio unas pistolas y "los dos espíritus se dispararon y mataron a las materias".

Los espiritistas tienen una premisa y es la superioridad lumínica de los santos cristianos y de Dios por sobre todo. Los demás están en una escala. Bien lo dice Pedro: "Los malandros no podrían bajar, si no existiera el poder de Dios, que es la máxima fuerza".

Objeto de estudio

El fenómeno de los santos malandros ya es objeto de estudio, incluso de universidades extranjeras. Francisco Ferrándiz Martín, doctor de Antropología de la Universidad de California y director del doctorado europeo en Identidad, Territorio y Conflicto de la Universidad de Deusto, estudió el fenómeno del uso de los malandros en el culto a María Lionza.

Destaca en un ensayo que “es indudable que la eclosión de estos espíritus en el culto de María Lionza está vinculada de un modo directo con el incremento de la violencia que está teniendo lugar en la sociedad venezolana en las últimas décadas, sobre todo después del trágico Caracazode febrero de 1989”.

Ferrándiz ve a esos personajes como versiones locales de Robin Hood. “La memoria de la práctica delictiva de Ismael y el resto de los miembros de la corte malandra evoca entre los fieles del culto conceptos muy definidos de justicia popular y solidaridad comunal, residuos de un tiempo no tan lejano cuando la violencia callejera todavía tenía unos códigos de funcionamiento claros, que podían ser negociados por los habitantes de los barrios”.

PARA CONOCERLOS MEJOR

Son los espíritus “de más baja luz” en la cadena de María Lionza.

Los santos malandros toman anís Cartujo, sobre todo. Los creyentes se lo riegan en las tumbas. También les gusta que sus “materias” fumen cigarrillos o usen drogas.

Son groseros –dicen muchos improperios durante las sesionesy también enamoradizos, tratan de conquistar a las muchachas.

“Ellos creen que están vivos”, asegura el hermano Pedro, un espiritista.

La mayoría de los más conocidos santos malandros son delincuentes reales de la década de los setenta, a algunos les han cambiado el nombre y las biografías en distintas versiones. Según el hermano Pedro, la razón es que los espíritus “no quieren que se sepa en realidad quiénes son”.

Los espíritus malandros se colean en las ceremonias de espiritismo.

Hay imágenes en yeso o en estampitas de al menos una docena de santos malandros.

Algunos de los dibujos parecen comicsy están hechos en computadora. Usan cigarrillo, pistolas y cuchillos.

En los rituales dedicados a esos santos se escucha salsa, y la preferida es la canción “La Cárcel”.

Además de la docena y media de santos malandros conocidos, cada vez se incorporan más personajes y cada centro espiritista tiene el suyo.

CON ROSTRO PROPIO

Ismaelito

Se llama Ismael Sánchez, aunque Alí, quien dijo haberlo conocido en vida, asegura que su nombre verdadero es Juan Francisco Carrillo. Para muchos es originario de Lídice, otros dicen que fue de Pinto Salinas o de Sarría y que tenía una banda en El Guarataro. “Lo mataron por equivocación en Puente Hierro”, dice un seguidor. Mientras, otro asegura que murió apuñaleado en el 23 de Enero. Alí asevera que nació en 1941 y murió en 1963.

Isabelita

Todos destacan su belleza. “Era rubia, blanca, una niña rica de papá y mamá”, dice orgullosa espiritista María. Dicen que fue violada, que la perdieron la droga y las malas juntas. Cuentan que su pareja –un hombre negro de Barlovento- le montó cachos, y que murió asesinada a los 25 años de edad.

Freddy

Freddy José Saavedra, conocido como el pavo Freddy, murió a los 27 años y sus restos están, supuestamente, en el Cementerio General del Sur, según reza una estampita con su nombre. Fue experto con los cuchillos. Famoso en la década de los sesenta, se muestra en las estampitas con atuendo al estilo hippie, cabello largo y lentes.

Ratón

Alí, quien conoció a Ratón, dice que en realidad es de Lomas de Urdaneta y que su nombre real Luis Sánchez Toro. María lo desmiente y dice que Luis es otro malandro. Alí destaca que fue enterrado en La Peste.

TOMADO DE : EL NACIONAL.COM 13/11/2005


El Nuevo Herald, May 16, 2003
Espíritus criminales en panteón de la santería en Venezuela
ALEXANDRA OLSON
Associated Press


CARACAS - Los venezolanos que practican la santería, una religión de origen afroantillano que mezcla ritos africanos y cristianos, veneran entre otras deidades al prócer de la independencia sudamericana, el Libertador Simón Bolívar.

Pero nunca antes hubo algo semejante a los nuevos ídolos de la santería local: se trata de delincuentes o "malandros" que han asumido caracteres mitológicos en las barriadas pobres de Caracas.

Estatuillas de 30 centímetros de alto, que exhiben en sus pantalones vaqueros armas de fuego y cuchillos, representan a espíritus que -- según los santeros -- buscan el perdón de sus pecados advirtiendo a los jóvenes que deben evitar el crimen, ayudando a reos a salir de la cárcel y curando la adicción a las drogas.

Entre ellos está el "Niño Ismael", un atracador de bancos que algunos dicen que mató a decenas de personas en la década de 1970 antes de morir en un enfrentamiento con la policía. Su imagen lleva gorra de béisbol de medio lado, se ve fumando un cigarro y lleva una pistola calibre 38 entre sus pantalones vaqueros.

Otro ícono es la "Niña Isabel", una prostituta y ladrona que según se afirma murió de una enfermedad venérea en la década de 1920. Se la representa vestida con una camiseta rosa que deja al descubierto su vientre, con un gorro de esquí, lentes oscuros y un cuchillo ajustado al tobillo.

Estos espíritus son parte del culto de María Lionza, la piedra angular de la variante venezolana de la santería, una religión sincrética surgida en Cuba que mezcla el catolicismo traído por los españoles y las tradiciones espiritualistas yoruba de los esclavos que importaron desde el Africa.

María Lionza, que unos representan como una hermosa indígena y otros con una imagen muy semejante a la Virgen María, preside sobre otras "cortes" o conjuntos de espíritus.

Las deidades originales de la santería como Eleguá, que se asocia con San Antonio, pertenecen a la corte africana. Una corte venezolana incluye a Simón Bolivar, héroe de la independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá.

El Niño Ismael y la Niña Isabel son miembros de la corte malandra o criminal.

La Iglesia Católica objeta el culto a María Lionza, pero hace tiempo que abandonó sus intentos de eliminarlo. Sus devotos pertencen a todas las clases sociales, pero sobre todo a las que poseen menos recursos. Cientos de miles de seguidores viajan cada año al lugar que, según la tradición, fue hogar de María Lionza en la montaña de Sorte, ubicada en el estado Yaracuy, a unos 300 kilómetros al oeste de Caracas.

Los tenderos dicen que las estatuillas de los malandros comenzaron a aparecer en sus estantes hace dos años. Pero el culto a los espíritus criminales apareció a comienzos de la década de 1990, junto con el auge de la delincuencia, dijo la antropóloga Patricia Márquez, directora académica del Instituto de Estudios Superiores de Administración de Caracas.

Para las clases altas, el malandro personifica la amenaza creciente de la violencia urbana. En contraste, en los barrios pobres, su figura oscila entre el héroe comunal y el bribón, señaló Márquez en un capítulo del libro "Venezuela Siglo XX: Visiones y testimonios", publicado por la Fundación Polar.

Según cálculos oficiales, durante el 2002 se cometieron 9.000 homicidios en el país. Vulnerables a la violencia callejera y desconfiados ante la frecuente brutalidad policial, muchos residentes de las barriadas pobres buscan la protección del malandro espiritual.

Muchas de las deidades de la corte malandra son delincuentes que perecieron a manos de la policía o en enfrentamientos con pandilleros rivales entre los años 50 y 70. Hoy día son considerados héreos folklóricos al estilo de Robin Hood, que robaba para dar el botín a los pobres y proteger a las barriadas.

"Ismael robó, pero para ayudar a los más necesitados", dijo Juan, un mecánico que compraba velas en una tienda de santería del centro de la ciudad.

Juan dice que compró una imagen de Ismael, el más popular de los maladros, después que el espíritu persuadió a su hijo para que se "apartara de los malos caminos".

En cambio, Márquez dijo que ante el auge de la criminalidad, son pocos los que ven a los delincuentes de hoy con el mismo halo romántico de otras épocas.

"Entre otras cosas, la corte malandra refleja nostalgia por el presunto malandro del pasado, dedicado a proteger el barrio", agregó.

Eleda.Org
http://ilarioba.tripod.com/media/nuevoherald5-16-03.htm


La contra guerrera
La contra guerrera.
Fuera tombos, enemigos y muerte.


Por José Roberto D.
"El gato" es uno de esos personajes que pueden hablar con autoridad de los peligros de la calle: huelepega; tiene tantas entradas policiales como zambullidas en el "río" Guaire por el que entre tombos es práctica común eso de sorprender a indigentes en las riberas y obligarlos, pistola en mano, a cruzar la gran cloaca de Caracas. No hay que ser indigente para saber que ante la orden de un policía armado, en un monte solitario que es mejor la zambullida que lo otro. “Lo Otro”, dice el “Gato”, puede ser un cacerolazo o una golpiza fea.

del árbol caído. El gato, entonces, es niño de la calle y quiere dejar de serlo. Pero mientras lo es ha debido acudir al mismo trámite de supervivencia que los demás. De dinero, busca en los envases de basura, se faja a cuchillo o a puño limpio (es un decir) para ganarse alguna respecto. Sólo que hay muchachos armados con esos arrabales, y contra una bala no pueden nada. O casi nada: " estuve como seis meses guardando plata hasta que me pude mandarlo a " arreglar un cordón con ella: el trabajo le costó 100.000 bolívares. 100.000 bolívares, mi gente, que no enriquecen ni empobrecen a nadie pero caramba, como Cuesta imaginarse la suma de 100.000 bolívares en manos de un muchacho que pueden sobrevivir un mes entero con 1000 bolívares, o con 200, o con nada.


Un cordón "arreglado" por el brujo preciso es una buena "contra" o protección contra la policía, las heridas y hasta la muerte. El cordón de marras le duro alegato, atado a la cintura, un mes exacto. Hasta que se reventó; cuando el cordón se revienta el"trabajo" pierde vigencia y hay que mandarse a arreglar otro. Otra opción, definitivamente más duradera, consiste en el implante subcutáneo de dos balas en forma de cruz: dos proyectiles calibre 22 "preparados" que quedarán bajo la piel del interesado para siempre. A menos, claro, que las insignes condiciones de asepsia del lugar donde se realizan estos implantes ( uno de los más famosos queda en el Ávila, cerro arriba) dejen colgar algún microbio impertinente.

De huesos y otras sustancias.
En predios del Cementerio General del Sur, si usted pregunta por el sepulturero adecuado, encontrara información sobre gente que prepara protecciones y amuletos con huesos de muertos antiguos, y por las cuales hay quien paga hasta 300.000 bolívares. Otros testimonios-no confirmados pero que igual y tal vez por eso mismo alimentan la leyenda-hablan de la alta demanda de fragmentos de masa encefálica de los malandros más "cartelúos" recién asesinados como también con el fin de mandarse a hacer contras indestructibles.


Hacia una religión malandra.
por supuesto que no es de reciente data el apego de las huestes hamponiles al culto de los espíritus guerreros, de los malandros muertos y de toda esta cosmogonía que tiene por objeto convencerse de que la salvación existe, sobre todo aquí en la tierra. En el ritual, el interesado puede hacer bajar a un miembro de la corte malandra o de la vikinga, para que le señale por ejemplo, si el asalto que está planeado para tal día tiene posibilidades de éxito o si va a terminar mal. Algunos delincuentes famosos muertos en acción (entre los más nombrados están petróleo crudo y el Guillermo, y Pechundío entre los huelepegas) son los más prestos para la jarra a dictarle consejos o instrucciones a quienes los requieran.

Tomado de: Diario “Últimas noticias” 21 de septiembre de 2003
Página 26


Malandra adoración

Devotos o no, ante la presencia de un redentor que murió a hierro como a hierro mató, cada vez más personas invocan la presencia de alguno de los miembros de la Corte Malandra, para que, como en vida, mantengan la casa o la zona, libre de las plagas que azotan al barrio
[ Rafael Romero | Fotos Cheo Pacheco ]

'Para el creyente, tras cada recoveco se esconde un espíritu, por eso José Miguel advierte: "es mejor que esperen que lleguen los jefes espirituales, que son lo que saben".

Parado a la entrada del callejón Santa Eduvigis, en la zona 7 de Petare, este negro de contextura rolliza y casi dos metros de alto deja ver su escasa y blanquísima dentadura cada vez que sonríe, mientras aclara que, tras salir del retén de Catia, donde ingresó por matar a tres tipos que lo fastidiaban mucho, se había dedicado a ayudar a las personas mayores o discapacitados que van a consulta en los centros espirituales, cuyas sedes se ubican en este empinado callejón ciego, mejor conocido como "la calle de los brujos".

"Ya tú sabes, vente cuando estén los Pranes (los jefes) que son los que te pueden contar todo lo que tú quieres saber", acuerda con amabilidad al tiempo que reconoce que de ese tema es mejor no hablar si no se está autorizado, o como reza el viejo refrán, "en boca cerrada, no entran moscas".

Mientras, en otro callejón ubicado dentro del mismo territorio petareño, pero al oeste de aquél, el "Chamo Ismael" espera junto al resto de su Corte por algún devoto que a bien tenga pedirle favores a cambio de la adecuada invocación: vistiendo la franela de un equipo de baloncesto de la NBA por fuera del pantalón, al estilo "Jordan"; un cabo en la boca del cual no se distingue si está relleno de tabaco o de otra cosa, una gorra con la visera hacia atrás, y un revólver calibre 38 terciado a la cintura que se asoma por debajo de su larga franela, Ismael reposa estoico ante el olor a yerbero, tabaco y otras esencias con que comparte estante y vitrina en el reducido local de la calle La Paz, en la zona colonial de Petare.

Ismael fue el primero en llegar al sitio hace unos meses, aunque los Maestros dicen que hace tiempo se ha estado Manifestando, sólo que en diferentes formas. Junto al "Chamo Ismael", como se le conoce en el ambiente, se puede identificar al resto de la "llave", formada por el "Chamo Ramón", "Chamo Freddy M". (sobre cuyo apellido hay contradicciones entre Martínez o Machado), "Chamo William", "Chamo Yiyo", "Chamo Jacobo", "Chamo Miguelito" y la "Chama Isabel"..
TOMADO EL DIA: 30 de junio, 2002 [ R E P O R T A J E, EL UNIVERSAL ]

4 comentarios:

alanis victoria g.p dijo...

le hice un altar a la corte malandro y me siento bien

orlando Aristigueta dijo...

BUENAS , PRIMERO QUE NADA LOS FELICITO POR SU BLOG SIGAN ADELANTE, TAMBIEN QUERIA DECIRLES QUE AUNQUE MUCHOS TIENEN A LA CORTE CALE O MALANDRA COM CORTE DE MARIA LIONZA TENGO ENTENDIDO QUE NO ES ASI , YA QUE ESTA CORTE ES DE BAJA ESCALA ESPIRITUAL Y POR ESTAR EN ESA CATEGORIA TODAVIA NO ESTA DENTRO DEL DOMINIO DE LA REINA MARIA LIONZA.
CON TODO RESPETO LES DIGO QUE TODAVIA LE FALTA ELEVACION A ESTOS ESPIRITUS PARA LLEGAR AL LUGAR QUE LES CORRESPONDE DENTRO DE LA ESCALA ESÌRITUAL DE LA REINA.
ESPERO QUE MI COMENTARIO LE SIRVA DE ORIENTACION, Y LES MANDO MIL BENDICIONES Y QUE LA REINA LOS PROTEJA E ILUMINE.

deyadira flakix dijo...

ANTE TODO MIL FELICIDADES X TAN BUEN TRABAJOO DE SERIO TA DE LO MEJOR..!!! AUN Q QUEDE CON ALGUNAS DUDAS Q SE LAS ARE SABER
XQ EN TODO LO Q SE NOMBRE Y LOS Q SE NOMBRARON NO HABLAN DE JOSE CONTRERAS MALANDRO VIEJO DE PUERTO CABELLO YO SE Q DE EL NO EXISTEN ESTANPITAS NI IMAGENES PERO EL PERTENECE A LA CORTE CALE O CORTE MALANDRA, ES UN PERSONAJE DEMASIADOO CALIDAD MUY ECHADOR DE BROMA SU ATUENDO ES UNA GORRRA BISIRA RECTA ASI ATRAS Y UNOS TAPA NOTAS Y UN CHUZO EN LA CINTURA DE LA ROPA Q YEVA POCO SE... CUANDO BAJA LE GUSTA LA CANCION DE LA CARCEL SE LA SABE COMPLETICA Y LA BAILA DEMASIADO BIEN LE GUSTA ECHAR MUCHA BROMA PERO A LA HORA DE PORTAR SU SERIEDAD LA PORTA COMO DEBE SER...!!!
DE LOS POCOS Q CONOSCO PODRIA DECIR Q ES EL MEJOR CUCHILLERO SIEMPRE TA ACTIVO Y RITMO TOO EL AÑO PA LO Q SALGA DE VERDAD Q SE DEBERIA DE BUSCAR MAS INFORMACION SOBRE EL ME SABIA EL NOMBRE DE LA CALLE PERO SE ME OLVIDO PERTENECIA TAMBIEN A LOS Q LLAMABAN LOS ROBIN HOOD ROBABA PARA DARLE A SU GENTE LA DE SU BARRIO SU MEJOR AMIGO ERA UN PETEJOTA EN AKEL TIEMPO Q FUE EL Q LO AYUDO A CUADRAR EL ULTIMO ROBO Q PUDO ACER UNA NOCHE DESPUES DE UN GRAN PANZON Q LE ABIA ECHO SU MAMA EL QUERIA SALIR A PARARCE EN SU ESKINA COMO 100PRE LO ACIA SU MAMA PREOCUPADO NO LO QUERIA DEJAR SALIR Y EL LE DIJO Q SE CALMARA Q EL IBA A ESTAR BN Y EYA LE REPONDIO Q SI SALIA NO VOLVIA A ENTRAR EL LE DIJO Q NO IMPORTABA Q EL ASI FUESE AL LADO DE SU CASA ASIA UN RANCHO PERO Q EL SIEMPRE IBA A ESTAR CON EYA XQ EL LA AMABA XQ SIMPLEMENTE ERA SU MADRE ESA NOCHE SU GENTE ESTABA ENCERRADA SU BARRIO TABA APAGADO Y EL ENTRE TANTAS COSAS Q PENSABA PENSABA EN COMPRARLE UN GRAN SONIDO A SU GENTE PA Q SU GENTE SE ACTIVARA Y VIVIERAN LA VIDA A LO BN ENTRE TANTAS COSAS NOTO Q UNA CAMIONETA WAGONEER (CARRO DE LUJO DE ESOS TIEMPOS) PASO VARIAS VECES XQ ESA CUADRA Y HASTA Q LA CAMIONETA SE DETUVO Y SE BAJO SU MEJOR AMIGO EL PETEJOTA Y CUANDO JOSE FUE A RECIBIRLO CON MUCHO CARIÑO NOTO Q L LLORABA Y LE DECIA Q EL LO QUERIA MUCHO PERO TNIA Q ACER ESO PARA EL PODER ACENDER DE RANGO Y LE DISPARO EN LA PIERNA( DISPARO EL CUAL SI UBIESE VIVIDO UBIESE PERDIDO LA PIERNA)AL SENTIR Q LA BALA PERFORO SU CUERPO EL COMENZO A PREGUNTAR Q PASABA Y EN MEDIO DE LA DESESPERACION Y LA DECCEPCION DE SABER Q SU AMIGO LO QERIA MATAR EL SE DISPARO EL LA CABEZA MURIENDO EN EL SITIO SU MADRE FUE LA Q LO RECOGIO Y COMO COSAS DE LA VIDA VOLVIO A ENTRAR EN SU CASA DIFICILMENTE NO FUE COMO EL QERIA PERO VOLVIO A ENTRAR. SU VELORIO Y ENTIENRRO FUE OMO EL KERIA CON SU SALSA A TOO VOLUMEN Y ALCOHOL PARA TO EL MUNDO..!! EN FIN AHY MILES DE COSAS Q KISIERA CONTARLES PERO JEJE ES COMPLICADO ESPERO Q TOMEN EN CUENTA MI COMENTARIO Y Q TODAS LAS CORTES LOS BENDIGAN AMEN..!

el lobo dijo...

saludos a todos!!! tengo una pequeña duda y quisiera saber si es cierto que el malandro (alejandro) pertenece a la corte cale?... gracias.