lunes, 20 de octubre de 2008

REINA Y MADRE


María Lionza o la Reina (como la llamamos sus devotos) es la Diosa que preside una serie de cortes que se integran la creencia que gira en torno a la tradición de la misma. Sobre ella está el Dios cristiano y la Virgen María. Su culto es un buen ejemplo del rápido proceso de transculturización. Elementos indio-americanos africanos y europeos, dan resultado a una nueva religión utilizada para servir, principalmente, a resolver los problemas del aquí y ahora, lo que imprime al culto el carácter utilitario, asignado por diversos autores.
El culto de María Lionza, objeto de diversas investigaciones, análisis y reseñas, permite a la gente humilde satisfacer sus necesidades en forma simple y directa, y de acuerdo a Pollak-Eltz (1987: 68) el culto es utilitario ya que “sirve para solucionar los problemas aquí y ahora”. El culto, que ha tomado dimensiones urbanas, muestra a individuos que confían en que con sus prácticas practicándolo alcanzar diversas metas que nunca alcanzarían por métodos usuales.

En el transcurso de los últimos cincuenta años, el culto ha absorbido en parte las tradiciones mágicas-religiosas de las regiones de Venezuela, y está también influenciado por conceptos extranjeros. Entre sus raíces indígenas encontramos el fumar tabaco en ritos curativos y de adivinación, que la realiza el espiritista con el fin de “ver” el porvenir de la persona que lo consulta y aconsejarlo y darle indicaciones de lo que debe o no hacer para llevar una vida menos llena de problemas; así como la creencia en espíritus que rigen los elementos de la naturaleza y que pasan a ser guardianes de ríos y montañas.

De la historia de Venezuela resaltan espíritus importantes invocados en el culto: El Libertador Simón Bolívar, el Negro Primero, el indio Guaicaipuro, el General Gómez; quienes en ciertas ocasiones bajan en los Médiums.

Tenemos que admitir que el culto también fue africanizado, debido a la influencia de la Santería Cubana. Las imágenes de los santos que representan las divinidades africanas del panteón Yoruba son encontradas también en los altares de los seguidores de la Reina. Los "vikingos" también fueron introducidos recientemente al culto como espíritus africanos, aunque ellos son representados como blancos vestidos de pieles de animal y con largas barbas, en la actualidad tienen su corte aparte.

La posesión de los fieles por los espíritus es esencial en el culto, la influencia indígena en este sentido es notable. Se pueden apreciar también las similitudes (o apropiaciones) con el ritual cristiano: la devoción a la Virgen y los santos, el uso de cruces, incienso, velas y agua bendita en rituales; y con el espiritismo clásico del escritor francés Allan Kardec, a cuyas obras (El Libro de los Espíritus y El Libro de los Médiums, entre otros) los fieles consideran material importante para su formación. Los médiums del culto son llamados materias.

Se llaman así a las personas que realizan o practican un ritual en el que el fin es la incorporación de un espíritu en el propio cuerpo. El rito consiste en llegar a un estado de trance que facilite al espíritu a “bajar” al cuerpo, para esto el individuo debe estar preparado con anterioridad y recibir enseñanzas (en la mayoría de los casos) por parte de personas que ya preparadas en este aspecto. Se les llama “banco” a la persona que asiste a las materias, dicho banco está en la obligación de preservar a la materia de cualquier eventualidad, aunque en muchos casos los espíritus hieren a las materias (caso de la Corte Africana o la Vikinga) y cuidando de ofrecer lo solicitado por los mismos.

El culto carece de códigos rígidos, y es de aquí de donde parte el que no sea considerado como una religión. Cada líder de culto, o banco, conduce al equipo de materias a quien él ha desarrollado, y a su vez se encarga de organizar viajes o caravanas de creyentes a la montaña de la reina en el estado Yaracuy, para realizar rituales que harán a los espíritus propicios a sus peticiones.
Esta y otras prácticas son llevadas a cabo al aire libre y las autoridades competentes (en este caso la Guardia Nacional y Defensa Civil) supervisan a los fieles para evitar actos delictivos dentro de la montaña sagrada.

POR: ELOY GABRIEL M. L.