jueves, 19 de febrero de 2009

PARA ENSALMAR



Para librar de dolores (ensalmo)

Rogamos Señor Dios nuestro, creador del cielo y de la tierra que así como formando al hombre de barro, lo hizo a su imagen y semejanza así también para alabanzas y glorificación de tu nombre, libra y preserva a esta criatura de toda enfermedad y de _________ (tal dolor).
En nombre de la Santísima e indivisible Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te exorcizo + y señalo + con la señal de la Santa Cruz. Por virtud te libre Dios y te cure de todas tus enfermedades y de _________ (tal dolor) Amén.
Así mismo te exorcizo y señalo la Cruz en nombre de Jesucristo Nazareno Señor y Redentor nuestro. Te salve + de todas las enfermedades y de _______ (tal dolor) y quiero que quedes curado de todas tus enfermedades en honor y alabanza del mismo Jesucristo Nuestro Señor y el Santísimo nombre de Jesús. Así sea.
V= El Señor esté con nosotros
R= y con su Espíritu.


SAN LUIS BELTRAN


HISTORIA DE SAN LUIS BELTRAN Y SU ORACIÓN

MUY BUENA PARA HACER DESPOJOS CONTRA EL MAL DE OJOS.

SAN LUIS BELTRAN
1581 d.C.
9 de Octubre

SE USA ALBAHACA, AGUA BENDITA O AGUA FLORIDA, Y CASCARILLA.

LA MADRE NO DEBE SANTIGUAR AL NIÑO, PERO SI LO HACEN 3 PERSONAS DISTINTAS.

EN TU MANO DERECHA COJES EL GAJITO DE ALBAHACA, QUE YA HA SIDO PREPARADO Y CON TU MANO IZQUIERDA LO PONES EN LA CABECITA DEL ................. Y EMPIEZAS DICIENDO YO TE SANTIGUO EN NOMBRE DEL PADRE , DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO, Y DONDE HAYA LA MARCA DE LA CRUZ EN LA ORACION , LE HACES LA SEÑAL DE LA CRUZ 3 VECES EN LA FRENTE,

Oración al Glorioso San Luis Beltrán

Criatura de Dios, yo té curo, ensalmo y bendigo en nombre de la Santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y una esencia verdadera; y de la Virgen María, Nuestra Señora concebida sin mancha de pecado original, Virgen antes del parto, en el parto y después del parto y por la gloriosa Santa Gertrudis, tu querida y regalada esposa, once mil vírgenes, Señor San José, San Roque y San Sebastián y por todos los Santos y Santas de tu Corte Celestial; por tu gloriosísima Encarnación, gloriosísimo Nacimiento, Santísima Pasión, gloriosísima Resurrección, Ascensión; por tan altos y Santísimos meritos que creo y con verdad; suplico a tu Divina Majestad poniendo por intercesora a tu Santísima Madre y abogada nuestra, libres, sanes a esta criatura de esta enfermedad. Amén, Jesús. No mirando a la indigna persona que refiere tan sacrosantos misterios con tan buena fé, te suplico, Señor, para más honra tuya, y devoción de los presentes, te sirvas por tu piedad y misericordia de sanar y librar de esta herida, llaga o dolor, humor, enfermedad. Y no permita tu Divina Majestad, le sobrevenga accidente, corrupción ni daño, dándole salud para que con ella te sirva y cumpla tu santísima voluntad. Amén, Jesús. Yo te curo y ensalmo y Jesuscristo Nuestro Señor Redentor te sane; bendiga y haga en todo su divina voluntad. Amén.

(Esta oración se hace contra todo tipo de maleficios y enfermedades).


SAN LUIS BELTRAN
Nació en la Ciudad de Valencia, España, el 1 de enero de 1526. Sus padres fueron Juan Luis Beltrán y Juan Angela Exarchi. De muy joven, su carácter generoso e ingenuo lo hizo querer imitar a San Alejo, pero fue obligado a regresar a su casa.

En 1545 hizo la profesión religiosa en la Orden de predicadores y poco después recibió el presbiterado. Ejerció por algunos años el cargo de maestro de novicios, en el que se distinguió por el don de discernimiento espiritual.

En 1561 llegaron a Valencia, procedentes de Roma, Fray Francisco de Carvajal y Fray Pedro de Velasco. Traían el proyecto de incrementar la labor apostólica en las tierras del reino de la Nueva Granada (actual Colombia). Fray Luis Beltrán pidió licencia para alistarse y le fue concedida.

Así, con otros treinta compañeros de la provincia de Aragón, se embarcó en Sevilla rumbo a Cartagena de Indias. Durante los tres primeros años fue misionero y, a pesar de que no era buena su salud, recorrió los puestos de Tubará, Zipacoa, Paluato, Usiacurí y otros, en las márgenes occidentales del río Magdalena. En su primera biografía se cuenta cómo muchas veces los indígenas lo entendían en su propia lengua, aunque él no se expresaba en ella. Pasó luego a dar misiones en la diócesis de Santa Marta, por ruegos del Obispo Fray Juan de los Barrios.

Guayras, Cozinas, Itotos fueron el escenario de su celo apostólico. Fue párroco de la villa de Tenerife. Se cuenta que se libró milagrosamente de ser envenenado por los brujos indígenas, que se oponían a la evangelización. De sentimientos delicados, sufría al ver la inhumanidad de los encomenderos y su impotencia para resolver en bien de los indígenas oprimidos la triste situación que había producido la conquista y su secuela de injusticias. Todo esto lo fue llenando de una angustiosa tristeza y al fin no pudo más y, después de siete fatigosos años de misionero, Fray Luis Beltrán decidió, no sin pena, regresar a España.

Mucho contribuyó a esta decisión una carta que le escribió Fray Bartolomé de las Casas, en la que lo invitaba a no conceder la absolución sacramental a los encomenderos, ya que contravenían los preceptos reales y trataban tiránicamente a los indígenas contra la voluntad del Emperador. No fue fácil conseguir la licencia de volver a España, tanto más, que sus compañeros lo habían designado prior del convento del Rosario en Santa Fe de Bogotá.

Se embarcó, por fin, en Cartagena y volvió a España el año de 1569. Desempeñó luego el cargo de prior en el convento de San Onofre, cerca de Valencia, y después en el de Valencia.

El Santo Obispo de Valencia, San Juan de Ribera, introdujo el proceso de beatificación y encargó a Fray Vicente Justiniano Anstit que escribiera la biografía de Fray Luis Beltrán.

El 19 de julio de 1608, Pablo V lo declaró beato y el 12 de abril de 1671 fue canonizado por Clemente X.