viernes, 10 de septiembre de 2010

11 de septiembre, día de la patrona de Venezuela:




Quiero ofrecer parte de mi tesis de grado, en donde pude dejar algo de la historia del mito y del culto a nuestra Diosa aborigen, y la relación que pude encontrar entre Ella y la Virgen de Coromoto. Para su reflexión...


Versión de Elisio Jiménez Sierra. *

Jiménez Sierra en su libro titulado “La Venus Venezolana” (1971), refiere que en el actual estado Yaracuy existió un culto indígena a una diosa, el cual fue sustituido por la devoción a “Nuestra Señora María de la Onza del Prado de la Talavera de Nívar. Pero, de acuerdo a lo reseñado por Drenikoff (1985: 16,17) y Manara (1995:17,18) el Obispo Martí en su Relación y Testimonio Integro de la Visita General de este Obispado de Caracas y Venezuela, realizada en la ciudad de Nirgua, el 27 de noviembre de 1781, en la página 505b, informa de una iglesia de nombre “Santa María de la Victoria del Prado de Talavera” bendecida el 25 de enero de 1628, con dos altares, uno dedicado a Nuestra Señora de la Victoria y otro a Nuestra Señora del Carmen; por lo que queda claro que no existió ninguna con el nombre de Ntra. Sra. María de la Onza, que se debió a una equivocación al leer esos archivos y quedó el apelativo erróneo.

De acuerdo a esta versión, la advocación de la mencionada Virgen fue introducida por los españoles, bajo la figura de la Divina Pastora, en el que el lobo que acecha a las ovejas es el animal que sustituyó a la danta que acompañaba a María de la Onza. (Jiménez, 1971: 23,24). Este autor recrea a la diosa de la siguiente manera:

La Venus Venezolana, adorada bajo diferentes nombres en las diversas tribus del territorio nacional... Es María Lionza señora de los valles fértiles que se extienden de San Felipe a Terepaima (...) Su presencia inefable colma de vagas aspiraciones el corazón y suscita en el ánimo de sus fieles una exaltación apasionada, casi fanática. La llamemos María Lionza, Fátima, Coromoto (...), la Divina Madre que es la Universal, la Única, esta en un plano espiritual tan alto que admite de buen grado, de las personas de mente sencilla, ritos y obsequios a la usanza aborigen (...). Pero de los más civilizados, de los más dotados espiritual y socialmente, Ella espera una expresión mucho más valiosa: la oración, el amor, las buenas acciones... No es María Lionza una divinidad extranjera. Fue antaño y lo es hogaño pastora de nuestras tribus, a cuyos vencidos caciques se les apareció en Guanaguanare, para consolarlos y reconfortarlos, en el abatimiento de la perdida grandeza. (Jiménez Sierra, 1971: 36, 72-73).

La vinculación que se establece entre la creencia indígena en una diosa y la figura de la Virgen católica es la característica más importante de este relato. Quizá, es el primer autor en relacionar las dos creencias; explica, además, como los misioneros se encargaron de ocultar la creencia indígena bajo el manto de María la madre de Cristo. El detalle de la aparición en el río Guanaguanare en el estado Portuguesa (donde el indio Coromoto contempló a la Virgen y actual patrona de Venezuela) es reseñado en la canción del panameño Rubén Blades, el cual al igual que Jiménez Sierra y muchos de los creyentes, asocia a María Lionza y no a la Virgen Cristiana.

Muchas de estas versiones recurren directa o indirectamente a las versiones hechas por parte de Gilberto Antolinez: Destaca la similitud o la recurrencia en ubicar a María Lionza como diosa relacionada a las aguas, a la naturaleza y protectora de los animales, quienes la acompañan. No se puede pasar por alto el hecho de que los distintos recopiladores en cierta forma son autores, pues, al formar su discurso (subjetivamente), imprimen el relato con los nexos que les unen a la elaboración del mismo (nexos emotivo-religiosos, nacionalistas, indigenistas, y otros.). Señala Barreto Daisy (1987, 28) “hay un autor detrás de cada versión, hay una conciencia individual que se separa de la oralidad pero sigue expresándose mitopopéyicamente”.
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Según Barreto (1998), el mito de María Lionza no es un relato que viene transmitido fielmente por la tradición oral, sino que es un relato transmitido por la tradición escrita y con añadidos del recopilador. Así, y de acuerdo a Barreto, todos los relatos suman aspectos que regeneran y actualizan a la imagen de la Reina: es india, española, coronada como reina laica, asimilable a la virgen católica, el culto las aglutina no las excluye, muestra una y otra.

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El Culto a María Lionza

Aunque para muchos su culto se dio a conocer fuera de Yaracuy hacia los años 50 cuando -durante el mandato del General Marcos Pérez Jiménez- Alejandro Colina construyó, en 1953 específicamente, la famosa escultura de María Lionza sobre una danta, icono universal de la diosa, ubicada en la autopista Francisco Fajardo de Caracas.

Durante esa década, a la diosa se le asimilan elementos del catolicismo, como forma de mantenerla y actualizarla, ya no será la “doña” que hace los pactos a cambio del alma, sino una especie de virgen laica que brinda protección y cuidado a sus hijos, es ella el regazo y consuelo de los oprimidos. Esto se asocia –siguiendo a Barreto- al proceso de evangelización del pueblo que realizó la Iglesia Católica, y a la exaltación que ésta hace del culto Mariano cuando en 1952 es entronizada la Virgen de Coromoto como patrona de Venezuela que con grandes celebraciones es llevada (la diminuta medalla, en donde se dice que dejó huella la propia Virgen) a Caracas. Precisamente un día doce de octubre culminan los actos religiosos que en días previos realizó la comunión colectiva de 30.000 mujeres y 25.000 niños (El Nacional 01-04-89. p. 6/30). Destaca el artículo que “La Virgen Misionera” y su “apoteósico paso” fue por todo el territorio nacional, y en palabras del arzobispo coadjutor de Caracas la misma “ha realizado el milagro de renovar la fe católica en el pueblo”.

El gobierno manifestando su relación con la Iglesia alentaba a participar en las celebraciones católicas y así acercarse más a las masas populares, aprovechándose para fortalecer una imagen de unión nacional. Ya para la década de 1960 se justifica la persistencia del culto aborigen bajo el manto de la Virgen. No es por casualidad que a finales de dicha década la Virgen de Coromoto aparezca en los altares del culto y que los adeptos consideren que se trata de la misma entidad; recordemos que existen fieles que creen que la mujer aparecida al cacique de los Cospes fue en realidad María Lionza. Para Ponce (1978) en su tesis de grado, la Virgen es una “sustituta” impuesta por la iglesia en los lugares de culto a la Reina. Esta autora se basa en estudios hechos por la antropóloga Clarac para afirmar que no hay distinción entre ambas creencias y por este motivo se integra la imagen católica.

Pude comprobar la confusión que existe entre la Virgen María y la diosa india: en algunos lugares sagrados demasiado públicos como por ejemplo en el altar situado a orillas de la carretera Panamericana, en el estado Yaracuy, entre Valencia y Nirgua, los choferes de taxis, autobuses y camiones de carga se han parado durante muchos años para prenderle velas a María Lionza y beber de la fuente bendita. Un día la iglesia hizo instalar en lugar de la diosa, una estatua de la Virgen María. Pues bien, los fieles siguen parándose en este lugar y prenden sus velas a la estatua actual. (Ponce. 1978: 28)

La iglesia, apoyada por las élites, lleva a cabo su función evangelizadora tratando entonces de acabar o disminuir las creencias populares, y es en apoyo a esa labor que tal vez se desarrolle por parte del Gobierno la represión de lo que ha sido considerado como brujería. (...)


Fuente: * SISTEMATIZACIÓN DE UNA EXPERIENCIA LABORAL COMO OBSERVADOR PARTICIPANTE EN EL DEPARTAMENTO DE ANÁLISIS DEL ENTORNO DEL MINISTERIO DE COMUNICACIÓN E INFORMACIÓN
Caso: Manejo político-mediático de la fractura de la efigie de María Lionza como presagio de la derrota del Presidente de la República en el proceso refrendario de agosto de 2004 - TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR POR EL TÍTULO DE SOCIÓLOGO QUE OTORGA LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA - Noviembre 2007. Por: Eloy Marchán