miércoles, 16 de marzo de 2016

La obra más reconocida de Colina es la escultura de María Lionza





Gracias a un trabajo de investigación de más de 12 años, la profesora universitaria Aminta Díaz, el escultor venezolano Alejandro Colina, creador de la estatua de María Lionza (deidad femenina del folclore nacional), ya tiene su libro titulado Colina, el cual recientemente ha sido galardonado por los premios AICA de París como mejor publicación, mención monografía, indició un comunicado de prensa.

La publicación, la cual fue editada por Ediciones Florilegio, detalla la vida y obra del máximo exponente del arte indigenista de Venezuela.

Se trata de un trabajo de 426 páginas en donde se revelan detalles de la vida del este afamado escultor. Fue amigo de José Gregorio Hernández y alumno del doctor Luis Razetti, con quien recibió clases de Anatomía en la Universidad Central de Venezuela (UCV).



Aminta Díaz, autora de Colina, explica cómo estos conocimientos de anatomía le permitieron al escultor plasmar el volumen, equilibrio y musculatura en la mayoría de sus obras, entre las que destacan los homenajes a los caciques Chacao, Caricuao, Yaracuy y Manaure.



La obra más reconocida de Colina fue la escultura de María Lionza, realizada en 1951 y que forma parte del paisaje que los ciudadanos contemplan a diario en la autopista Francisco Fajardo. Se trata de “una diestra amazona que monta a pelo una danta sin silla y sin riendas. Aprisiona al animal con sus exuberantes piernas, lo doma, lo tranca con los pies y se refleja dominante y poseedora”, relata Díaz en su publicación.


El libro también revela que Alejandro Colina fue un acucioso investigador de los indígenas. La autora detalla que “mientras los artistas contemporáneos a Colina se fueron a Francia e Italia a especializarse, él decidió convivir con las etnias de sur del país, conocerlas a fondo para así plasmarlas en la piedra”, señaló.




A lo largo de su vida se dedicó a expresar las raíces culturales de América y una prueba de ello es el “Conjunto Escultórico Plaza Tacarigua”, ubicado en la Base Aérea Mariscal Sucre en la ciudad de Maracay, que se caracteriza por la imponente obra de la Venus de Tacarigua.

Esta verdadera joya editorial incluye un enriquecedor archivo histórico que revela fotografías e inéditos documentos de la época. Las lectoras y lectores podrán conocer y apreciar la Venezuela de principios del siglo XX, la casa natal de Alejandro Colina, ubicada en la parroquia de Altagracia (1901), los telegramas de 1928 que se enviaba con su esposa Alejandrina o los oficios que emitió el Ministerio de Obras Públicas (MOP) cuando lo nombraron en 1944 escultor al servicio de este organismo.




Aminta Díaz presenta la más amplia investigación sobre este reconocido venezolano, que sin duda es una referencia obligatoria para el estudio del arte nacional. Díaz es profesora especialista de castellano, literatura y latín egresada del Instituto Pedagógico de Caracas en 1964. Ejerció la docencia durante treinta años. Además, tuvo la oportunidad de conocer y compartir personalmente con Alejandro Colina debido a la cercanía de sus casas.
“Tuve la dicha de conocer al Maestro Colina, vivió hasta su muerte en un edificio de El Cafetal construido por el Banco Obrero, donde resido desde hace 44 años; mantengo con su familia una bella amistad, de ahí la motivación a escribir sobre su vida”, concluyó Díaz.



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