martes, 4 de julio de 2017

Faustino Parra "el guerrillero del espiritismo"



Venezuela tiene una extensa tradición y cultura espiritista autóctona producto del sincretismo de las creencias indígenas y afrodescendientes de la región, algo que la lleva a ser una región rica en deidades, cultos y creencias, guardando en sus altares desde próceres de la guerra republicana hasta guerrilleros como Faustino Parra.

Faustino Parra nació en 1858 en el caserío de las Pavas en Yaracuy, en pleno auge de la Guerra Federal que asoló los llanos. Fue hijo de Casta Parra, una campesina que trabajaba en las labores domésticas en La Moreña de Rafael Moro, ubicada muy cerca de Guama.


Dice la leyenda que Faustino ayudaba en los trabajos del campo para ganarse la comida y, de esta manera, tuvo la oportunidad de conocer a mucha gente del pueblo. Nunca asistió a la escuela porque se lo impedían las obligaciones del campo. Aprendió los números y las letras de una manera rudimentaria. Su única maestra fue la propia vida.

Faustino, como muchos otros venezolanos, se vio involucrado en las múltiples montoneras que asolaban Venezuela desde 1830 hasta 1900 entre partidarios del liberalismo y las fuerzas conservadoras. De estas partidas de macheteros aprendió las artes de la guerra, a la cual se dedicó en su edad adulta.

A finales del siglo XIX, se le puso al frente de una partida de doce bandoleros en Guama, practicando el abigeato y el robo como forma de vida. Parte de los bienes que expropiaba los compartía con los pobladores, lo cual le hizo ganar la simpatía popular por ser un benefactor de los caseríos.

Después de su muerte, el 4 de julio de 1904 a machetazos por parte de una comisión del Coronel Morón, jefe y gendarme de la región por designio de los andinos en el poder, Faustino se convirtió en leyenda popular y ascendió a las cortes del espiritismo venezolano, entrando a la denominada «corte chamarrera»  de la mano de la deidad María Lionza. 



El yaracuyano Manuel Rodríguez Cárdenas le dedicó estas palabras:

«Blanco en traje dominguero
Para la Misa Mayor,
Y la blanca dentadura
Que entre todo aquel negror
Era como una catira
Que viajase de turista
En un barco de carbón.
Así era Faustino Parra,
El que nadie conoció
Por más que todos dijeran
Que con él habían bebido
Tragos de caña y ron.
El que llevaba el cinto
De un cuadril a otro cuadril
Cincuenta balas de plomo,
Un cuchillo relumbroso,
Un vibrante Smith & Weeson
Y sobre el hombro un fusil.
Negro el pelo, negro el rostro,
Negro el caballo trotón;
Negro el bigote retinto,
Negra la mala intención.
Negro el revólver certero
Desde la cacha al cañón
Negra como un cuervo negro
La punta del corazón.
Negro el sombrero tirado
Hacia mitad del arzón,
Negro el pañuelo del cuello
Volandero y correlón.
Negro fusil recortado
De negra repetición,
Negro los dos ojos, negros
Como puntos suspensivos»




El rockero Paul Guillman dedicó una canción a Faustino Parra para su disco Escalofrío II con el título de «El Robín Hood de los pobres» y la banda de salsa Tumba y quinto hizo lo mismo en un Ep bautizado como Viva Faustino Parra.






Es muy poco lo que los hechos históricos nos informan acerca de Faustino Parra, nació en las inmediaciones del Cerro de las Pavas en 1858, una zona boscosa en el corazón del Yaracuy, con multitud de árboles, plantas ornamentales, orquídeas y flores propias de los bosques húmedos, con bandadas de pájaros que cruzan los cielos, son los predios de la Reina María Lionza. Tal vez allí la diosa nativa le regaló los dos amuletos que lo protegerían de por vida. El pueblo de Guama fue el escenario donde se movió con soltura y donde llevó a cabo sus más graves hechos de sangre y de robo a mano armada. Pero, si Faustino era invencible, su enemigo más encarnizado Adolfo Blasco, le andaba buscando la vuelta y en efecto, le preparó una emboscada ayudado por la traición. Con el personaje mítico yaracuyano ocurrió algo similar que con el héroe bíblico Sansón, a quién Dalila le cortó los cabellos, fuente de su extraordinaria fuerza, también a Faustino Parra una mujer le quitó su cruz de palo santo y su morral bordado en oro, mientras dormía con ella en una casa en Las Pavas, entonces una comisión del gobierno le entró a machetazos. Se cuenta que, aún desprovisto de sus amuletos, logró mal herido ponerse de pié y salió al patio para hacer frente a sus numerosos enemigos, murió al pie de un árbol, en desigual batalla, el 4 de julio de 1904, para esa fecha contaba 46 años.



El árbol sobre cuyas raíces cayó Faustino Parra y se impregnó de su sangre, se convirtió en centro de peregrinación de la gente pobre. El gobernador militar del Yaracuy ordenó talarlo, reducirlo a astillas y quemar los restos. Se cuenta que solo produjo cenizas muy negras. A pesar de todo esto, el pueblo humilde no dejó nunca de asistir al lugar, entre otras cosas, para llevar como amuleto un poco de cenizas negras, las cuales se guardan todavía con un fervor casi religioso: no en vano, alguna vez, ese fue el árbol bajo cuya copa murió quien fue el héroe de los desamparados.

A la sombra del árbol inexistente y a la saga de la leyenda, la figura de Faustino Parra se ha engrandecido en la imaginación colectiva y ha tomado dimensiones épicas: el escritor Rafael Zárraga, con fundamento en la tradición oral ha escrito su obra teatral Aquel Faustino Parra, así mismo el pintor Felipe Guevara realizó un afiche para la mencionada obra teatral, que se considera como un buen retrato del personaje y en muchos lugares se le utiliza para improvisar algún altar, igualmente el sociólogo Ramón Avendaño publicó un interesante libro intitulado Faustino Parra y su tiempo. Para terminar, así concluye Manuel Rodríguez Cárdenas su poema La gesta de Faustino Parra

“Pero en una larga noche /como quien quema un carbón /al negro Faustino Parra lo mataron a traición. Así terminó Faustino /el de la mala intención /y al que solo le faltaba para su consagración /un cantor que le cantara /como le he cantado yo”. 


Por su parte, basado en la tradición oral, Rafael Zarraga escribió el texto teatral, Aquel Faustino Parra, en el cual las circunstancias lo convirtieron en una especie de Robín Hood yaracuyano. Para la promoción del evento teatral, el artista plástico Felipe Guevara, realizó un afiche del personaje y hoy es una descripción visual que recorre el territorio yaracuyano.
No solo poesía, afiche, obra de teatro tiene Faustino Parra, también desde el Ateneo de San Felipe en la colección de temas y autores yaracuyanos, se publico un libro de Ramón Avendaño, que fuera su trabajo de ascenso en la Universidad del Zulia, para profesor titular. Este libro posteriormente fue reeditado por la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy. Aquel Faustino Parra, forma parte de los Bienes de interés cultural, y lleva mas de 20 años escenificándose por un grupo de actores y actrices yaracuyanos, as.

A este personaje se le puede aplicar este decir de los yaracuyanos: 

¡Que mas queréis Faustino Parra!





La Universidad Nacional Experimental del Yaracuy- UNEY- publicó la segunda edición del libro Faustino Parra y su Tiempo, un minucioso trabajo de investigación que bajo la pluma del yaracuyano Ramón Avendaño Lugo relata la vida y obra de uno de los principales personajes de la historia de Guama, hoy capital del municipio Sucre. Este libro “da muestra no sólo de un gran conocimiento sobre el personaje y su contexto histórico, cultural y social en el que se desenvolvió, sino también de la gran destreza literaria de su autor, quien usó el recurso de la entrevista para contar una historia que nunca antes nadie había contado con tantos detalles y con tanta penetración histórica”, declaró Freddy Castillo Castellanos, rector de la UNEY y coordinador del equipo editorial, una vez publicada su segunda edición. Como se puede leer en la introducción de esta obra, Faustino Parra fue un rebelde, un guerrillero de sus tiempos que abrazó con gran pasión el liberalismo y llegó a creer que la identidad partidista era el vínculo acortador de distancias y el eje propulso de un mañana mejor. La lucha por los pobres y la redención de los humildes constituyeron sus banderas. Dice su autor que Parra no necesitó proclamas, no hizo falta el discurso ni el laudatorio propagandístico. En los repartos de víveres a los necesitados, en el amor a su territorio natal y su identificación con los problemas populares está su mensaje. Ramón Avendaño Lugo, historiador de Guama, oriundo de estas tierras y profesor titular de La Universidad del Zulia, desarrolló esta investigación en el año 1988 para participar en un concurso de ascenso que le otorgó la credencial universitaria. En una valoración de esta obra, Castillo Castellanos asegura que ella permite aproximar a sus lectores a la figura mítica de Parra y a la historia del municipio Sucre y a muchas de las zonas que la integran como “las riquezas cafetaleras de su tiempo y desde luego a todo el transcurso histórico que fue llenando el binomio Faustino- Café, uno como personaje y el otro como producto fundamental de la vida económica de Guama. Desconocer a Faustino Parra en Guama es desconocer el alma histórica de los guameños”. Esta segunda edición contó con el apoyo de los diseñadores gráficos de la UNEY y su equipo editorial “convirtiéndose en una demostración de que cuando el esmero artístico acompaña la elaboración de un libro, éste crece y se convierte en una forma perdurable”. 



Oración al espíritu de Faustino Parra

¡Oh! Glorioso Faustino Parra, bajo el poder de mi Dios todo poderoso en el nombre del Padre ,del Hijo y del Espíritu Santo, bajo el poder de mi Reina Maria Lionza y los siete espíritus que la acompañan en esta santa hora y en este santo momento por tu sagrada sangre derramada como un manto sobre la tierra, te pido que me concedas a esta santa hora y en este santo momento esta petición ___________.
Dándote las gracias en esta hora y en este santo momento por tu santa voluntad ¡Oh Gran espíritu de Faustino Parra! a través de esta plegaria espero que me des fuerzas para que seas mi protector y cuides mi hogar, contra la envidia, los celos y la mala fe, así te pido en esta santa hora y en este santo momento .

Nota: Al terminar esta oración los martes y viernes, rezar 1 Padre Nuestro y un Ave María. Se le enciende una vela roja.

De: Malaquias Rivero





El velorio a Faustino Parra por favores concedidos, se realiza el primer viernes del mes de enero, con la colaboración de la comunidad, amigos y devotos. Entre cantos y tabaco, tragos de cocuy y guarapita, rezos y peticiones, se realiza esta actividad tradicional en Guama, específicamente en el caserío de Caicara, (esta comunidad queda al final vía el Buco subiendo por la calle Sebastopol) muchos esperando y confiados que Don Faustino cumpla sus promesas, otros agradeciendo por las ya consagradas, con la intención de que esta tradición sea traspasada a la nueva generación y se siga realizando, ya que, esta es una de las pocas que quedan y que más nos identifican.




FUENTES:



1 comentario:

Ruben_Tamanaco dijo...

Excelente articulo, los felicito sinceramente, un abrazo hermanos