jueves, 26 de mayo de 2011

Manifestaciones populares venezolanas: expresión viva de la diversidad cultural


Los Diablos Danzantes de Corpus Christi, al igual que Los Giros de San Benito, el Ciclo del Moriche, María Lionza y la Tradición Oral; son algunas de las tantas manifestaciones culturales que hacen vida en diversos espacios del territorio nacional.

La celebración de este famoso ritual se realiza desde mediados del siglo XVII y rinde culto anualmente, el noveno jueves después del Jueves Santo, al Santísimo Sacramento, como forma de recrear el triunfo del Bien sobre el Mal.

Después de un largo proceso de investigación y documentación durante el 2010, esta tradición fue postulada el mes de marzo de este año para ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia, Educación y Cultura (Unesco).

“En Venezuela existió una primera experiencia con la postulación de los Diablos Danzantes que se rinden ante Corpus Christi. Esa propuesta fue elevada a la Unesco y en su momento no fue aceptada (...)”, comentó Dinorah Cruz, gerente general del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC).


Reivindicando el Patrimonio Nacional

Así como esta expresión religiosa, Venezuela es cuna de innumerables tradiciones que componen su diversidad cultural y que son dignas de reconocimiento.

“Existen casi 900 catálogos, por municipios, donde se encuentran registrados todos los bienes que conforman el patrimonio cultural”, afirmó la antropóloga.

Dichos catálogos son el resultado de una evaluación que se hizo del primer censo del Patrimonio Nacional, en el 2004.

Al igual que con los Diablos Danzantes, el IPC se encuentra trabajando actualmente en el registro de otras manifestaciones culturales venezolanas para ser elevadas a la Unesco el próximo año. Entre ellas: María Lionza, Los Giros de San Benito y el Ciclo del Moriche.

“Por ejemplo, en el caso de María Lionza, ella es la expresión de la resemantización de las culturas Americanas; es la expresión de lo que somos desde la cultura indígena, la afro y los europeos (...). Es como la creación de nuestra propia religión”, apuntó la también arqueóloga.

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