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sábado, 21 de agosto de 2021

Maria Lionza Reina incomparable



Maria Lionza Reina incomparable, madre de toda una nación
Que guía nuestros caminos con gran devoción, enseñando los caminos por lo que hay que seguir hoy.

Maria Lionza reina guerrera, de enorme corazón
Lleva tu alma sincera, al centro de atención
Y guíanos por el camino del bien y la emoción
Cuidanos y protegenos en cualquier ocasión

Para que podamos agradecerte con toda nuestra atención
Siendo madre cuidadora y orgullosa de tu atención
Te pido y ruego que me atiendas en todo momento y ocasión
Para salir adelante en esta ocasión y brillar para ti como la luna
Que brilló en toda su extensión el día que subiste a la montaña a proteger nuestra nación.

Te voy a adorar por siempre madrecita porque soy tu humilde servidor, que te cuida y protege
Desde mi posición, para que sigas brillando como diosa y dios, porque eres un todo
Más grande que el sol….

¡GRACIAS MADRECITA!
LUIS GUILLERMO FIGUEREDO

17 de abril de 2015

domingo, 26 de abril de 2020

"María la Onza llegó cabalgando al Urano"




No temas, me dijo.
Anda
Camina
canta tu verdad


Vengo de la oscuridad
Regresé para recuperar mi energía fósil,
Necesito de vuelta a mis montañas, el cobre y el bronce de la libertad


Sí, aquella que veneran de poder y contiene mi dulce Aroa. ¿Dónde está mi dorado? ¿Donde están los siglos de energía que sacaron de mi vientre?

Soy la abuela que viene de abajo,
Picada por fronteras programadas

Desconfiguraron los úteros de mis hijas,
Castraron la mente de mis guardianes.


A mi piel le llamaron país
Crearon sobre mí, países
para dividir mi potencia magnética 

¿Deuda externa?

Soy la teta sagrada que alimenta aquello que llaman países

No soy sus países
Soy tu tierra.

Recuerda hija mía, No soy un mundo gobernado

Soy, la tierra
No soy tu Venezuela
Soy toda tu América. ¡Aquí estoy!
regresé para liberar
Espérame de noche,
Que en el día,
juegan los niños. 



Imagen y texto de nuestra amada hermana Victoria Proaño

sábado, 21 de marzo de 2020

21 de marzo: Día mundial de la poesía



La decisión de proclamar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía fue aprobada por la UNESCO durante su 30º periodo de sesiones, que se celebró en París en 1999.

Desde María Lionza la Madre fomentamos la tradición oral, por lo cual transcribimos "María Leonza" del poeta Oscar Guaramato (1951)





“Casa de siete ventanas donde hay siete celosías y siete niñas morenas

velando su soltería. Calle de siete faroles. Calle de calcomanía.

El hombre partió a las siete, rumbo a la sabana fría y a las seis de la
mañana el hombre aún no volvía. Y fue en la séptima calle, calle donde
aquél vivía, que, en la mañana, a las siete, se escuchó la letanía:
— Que el hombre encuentre el camino que perdió en la serranía...
— Que María Leonza no borre la ruta que él conocía...
— Que el hombre regrese sano y nos quite esta agonía...
Pozo de siete cristales. Pozo de la hechicería. Ya se ven siete mujeres
sobre rojas pedrerías: verde el cabello y los ojos, como verdes lejanías,
y las uñas relumbrosas como llamear de bujías. Si el hombre toca sus
aguas, nunca más regresaría
Después, la gruta labrada con piedritas de centellas. Las serpientes
cancerberas. La danta y su blanca estrella. Los venados que relamen
los dulzores de su huella. El turpial sobre una piedra, sucio de melancolía.
Y la extensa galería donde los hombres quedaron — cuando no más
la miraron— vueltos negra alegoría.
Allí descansó la brisa de su larga correría.
Allí los caballos negros dejan su volatería.
Allí se olvida el mortal del nombre que antes tenía.
— Que María Leonza no borre la ruta que él conocía...
— Que el hombre regrese sano y nos quite esta agonía...
Pozo de siete cristales. Pozo de la hechicería. Sobre el talle de la hierba
murió la garza del día.
Calle de siete faroles. Calle de calcomanía.
(A las siete de la noche el hombre aún no volvía)
Siete caritas morenas lloran tras las celosías

Si quieres conocer los poemas y romances dedicados a nuestra Diosa Madre, hacer clic AQUI



lunes, 18 de febrero de 2019

María Lionza ...de Indira Carpio Olivo


Yara fue un huevo que anidó en el enjambre
de parchita de la montaña caquetía.

Sus alas fueron la pulpa, sus ojos de agua ácida. Una mariposa: una flor que vuela.
Cuando cayó de la rama atravesó el macizo de Nirgua y dibujó el río que serpentea su cuerpo.

De la orilla emergió sobre una danta.
La vieron desnuda, reverdeciendo la piel de la tierra.
Nada pudo tocarla, pero todo cuanto tocó floreció.

Sus manos son dos orquídeas abiertas a la lengua.
Su cabello, una cascada de donde la noche se colorea.

Dicen que la maldición está en su mirada,
verde como agua empozada, por eso algunos prefieren mirar los ojos de sus tetas.

Se alimenta de los espíritus que se entregan a sus favores.
De sus pies las raíces, las venas del sol que reverberan en el centro de la areola.

El blanco la llamó María, antes de que entrara a sus aposentos montada en una onza, desnuda.
El conquistador quería atraparla.

Ella le pisó la cabeza.
Y Ponce de León movía la cola, lo mismo que maniataba a Yaracuy a punta de arcabuces.
La persiguieron, pero la buena Sorte la ocultó y se desbordó hasta ahogarlo, al invasor.

Ella habló con un mango y fue hoja que se tragó el río.
Y cabalgó sobre la muerte de sus enemigos hasta volver a la crisálida.

Y fue cuando la vieron, sosteniendo los huesos de su pelvis al cielo, porque de su vientre una legión de gotas se alzarán contra la espada yerma.
La penetró una cascada y parió una liana, de donde se cuelgan los guerreros.

Su hija la cueva se ha roto porque la pretende una hebra de luz.
La laguna se queda sin agua, porque la escupe contra el turista.

De vez en cuando nos sueña y se despierta y tirita.
Se descubre enyesada, en medio de una sabana de asfalto.

Y sus ojos ya no conjuran porque en ellos el cemento la maldice a ella y a sus hijos.
Y así marchita la flor, se parte en la cintura, se cae, se descascara, se vuelve al azul inmenso.

Entonces corre hasta la serpiente que la recibe con la boca abierta, agita el monte, llueve en el copito, ruge el cunaguaro, el tronco de la ceiba da una vuelta más se encienden todas las velas: alguien cree en la Diosa madre.



Tomado de: Mujerícolas de Indira Carpio Olivo
Ilustraciones: Deisa Tremarias

lunes, 21 de enero de 2019

He aprendido a conocerte... María Lionza




He aprendido a conocerte
He aprendido a valorarte
He aprendido a respetarse
He aprendido a caminar en tus senderos espirituales
He aprendido a estar en tus tierras
Me regocijo de decir q haz llegado a territorios lejanos, q sin darme cuenta siempre estuviste conmigo en todo momento y hiciste de una manera asombrosa q cruzaremos caminos
Estoy agradecida de La Familia q nos haz dado
Con Humildad he de conservar ayudar con sabiduría firmeza estabilidad
Gracias Madre por la Compañía q he de tener cada Día
Libro cada día ante Ti la esperanza de muchos
Con sensatez y ahínco... Tus Hijos.




Por: Thais Vk Marval
Fotos: Del trabajo de nuestro hermano Cesar Escalona

miércoles, 18 de julio de 2018

José Parra y la Diosa María Lionza



"Romance a María Leonza"


Para ver las ilustraciones hechas por Carlos Cruz Diez para este romance haz clic en la imagen superior



 ¿Quién eres? ¡Di, legendaria! 
 ¿De dónde llega tu acento?
 ¿Eres acaso la niña,
-codicia de aventureros-
que huyendo un día al rey criollo,
sembró su vida en el cerro? 

 ¿O eres, la reina del agua... 
esa de nube y misterio
que a la orilla de los ríos 
adoraron otros pueblos?

Yo no sé nada de historias.
Yo, que tal alba te quiero,
sólo sé que desde el fondo 
menos claro de los tiempos,
después de la Inmaculada 
eres la gracia del pueblo;
la que perfuma sus noches
la que madura sus huertos 
la que afina las guitarras 
y enluna a los limoneros,
la que humedece los labios
cuando los mira sedientos,
la que da fuerza a los hombres,
la que da espigas al suelo
 y dulzura a las mujeres 
en la fragancia del seno,
para que chupen los niños 
 tu cariñito materno. 

 Te pintan los que no saben
medir la luz de un secreto,
los que nunca en sus dominios 
la belleza comprendieron, 
como una Reina maligna 
dueña de un turbio dinero 
que das a trueque de almas,
sin el permiso del cielo. 

Pero yo que te he sentido
 como una novia en el pecho,
yo que he vivido en tu sangre 
y pernoctado en tus huesos, 
yo que sé como te agradan 
las fantasías del miedo,
voy a enseñar a esta gente
con voz amiga del pueblo 
lo que aprendieron mis ojos
 en "El Encanto" del cerro.

Nada de oscuras culebras 
 enroscadas... por asientos,
ni dantas para surcar 
largas noches de misterio,
ni personajes amargos,
ni pajarotes siniestros. 

Tu cerro verde, María, 
no es sino un poco de sueño;
allí solo puede oírse 
la tenue luz de silencio
 deletreando maravillas 
en los compases del viento 

Cuando llegué a tu morada, 
¡como surgiste al encuentro! 
¡Como te vistió de aromas 
la exaltación de mi verso! 
¡Que extraños ojos azules!,
¡Que río de luz el cuerpo!
¡Que palabras en los labios 
 mojados de sentimiento!
y ¡qué anillo la cintura! 
y ¡qué flores en el pelo! 

 Jamás mis años corridos 
vieron algo más perfecto. 
"Sorte" a tus plantas movía
su caminito de inviernos 
y en las piedras resbalaba
el agua de los recuerdos...

Allí reconstruí la historia 
que me contaron los viejos,
la que anda siempre en el aire, 
como un soplo de lo eterno.

Toda tu confianza un día
diste a un hombre predilecto
casas, terrenos, ganados
en su fortuna crecieron
y la provincia de todos
invadió sus documentos.

Viviendo como un patriarca
de los arcádicos tiempos,
fundó un hogar de diez sangres,
impuso audaz su derecho
y murió al fin de una sombra
que ignoraban los galenos

No dejó Escuela ni hospicio,
ni biblioteca ni templo,
elevadas ambiciones
jamás hubo en sus adentros,
pero sembró la comarca, 
dio trabajo en sus linderos, 
y se creyó campesino
y quiso un poco a tu pueblo...
Por eso no es tan desnuda
su historia en tu pensamiento.

Tras su partida en la noche
vino el primer heredero
y la región en sus manos
aró la tierra de nuevo.
Después llegaron los otros,
los que nunca la quisieron...
Desdibujaron tablones, 
aniquilaron vegueros
y cuando todo era polvo
ni adiós al valle dijeron.

Es aquí entonces, amiga,
donde regresas al cuento;
supersticiones antiguas
que surgen de tu reverso,
dicen que urdiste su fuga
y les borraste el dinero...

Y es que tú, lirio del agua,
y alegría de los besos,
sirena del caquetío,
y orgullo del romancero,
y Blanca Nieves del Bosque,
y espumita del lucero,
y canción de los bohíos, 
y esperanza de los tedios.

Tú que no puedes ver nunca
bajo este dombo de fuego
rumiando hambre a los hombres
en la bondad de tu suelo;

Tú que por dar a los tristes
de donde alzar el sustento,
te has afanado plantando
un estambre azucarero;

Tú maravilla del alba
y armonía del desvelo
y la mejor de las Reinas
cuando te nimba el respeto,
sabes también dar el paso
en los instantes severos...

Y así con fuerza de siglos,
a quien malquiere tus predios
lo desdeñas o lo arruinas
para que cunda el ejemplo.


Para escuchar este romance en la versión que hiciera Luis Cruz en el LP "Devoción María Lionza" hacer clic en la siguiente imagen:

José Parra, poeta yaracuyano (Chivacoa 1907 / La Victoria 1993) obtuvo en 1954 el primer premio en el concurso latinoamericano de poesía con el romance a "María Leonza", promovido por el Centro Literario Filosófico "Arca del Sur" de Montevideo, para escribir sobre un mito americanoEl nombre de la Diosa para entonces, difiere de cómo lo conocemos hoy día: María Lionza... 

martes, 17 de julio de 2018

Poesía: El hueso pélvico





El hueso pélvico
Por Yolanda Pantin

Alma
(...)

¿Entiendes de las dagas que hurgan la sangre
para alcanzar las coronas dogmáticas?
Elizabeth Schön

Aquí el presente le sigue al presente en un mundo de pura y maciza cotidianidad.
Igor Barret

Ten piedad de una casa que se derrumba
Virgilio,
La Eneida, Libro IV


I

Yo venía a través de la ciudad
Desde mi casa al centro,
Al otro extremo de aquel valle,
Cuando se me urgieron respuestas
Para nuestra inconsistencia.
De ninguna parte me sobrevino una frase
Que llegaba con su imagen: el hueso pélvico,
en alto
Que carga una diosa. Algo que no era
Autoderogativo, como acostumbra serlo
Nuestro forcejeo cotidiano, cuando
Arrojamos la materia misma
De la que estamos hechos: sangre,
miasma. Vi
Todo malherido, todo
Como verdaderamente era,
Tal supe que ese centro a donde iba
Era el presente macizo,
Un haz de luz blanca, ciega.
País nombrado con ánimo de sojuzgarlo, peyorativo,
Porque uno es el nombre que lleva,
Y en nosotros no mirarnos,
Cuando todo está desnudo de afecto, hiriente.
Olores de la infancia en una localidad cualquiera:
Turmero. Queda en el tiempo,
Enterrado aquel país irreconocible,
Cuando cruzo el pueblo y
Voy al centro (minerías, guerras), voy
A una manifestación humana,
Así el desfile, náufragos,
Como fantasmas que atosigan
Perlas, las esquinas son esquirlas
De granadas
En un patio interno. Pulpa
Ofrecida, abierta,
Así la patria que no amas.

II

Voy al centro del país peyorativo,
Voy sorteado los obstáculos
Dentro de un paisaje innoble,
Basurales, baldíos,
La luz burda cierra los portales
Del tiempo hacia el futuro.
Queda el presente puro
Que te ha descubierto.
Te descubres en el tiempo
Que has merecido,
Contigo y con tus hijos.
Estás en el vacío
Pero vas al centro,
Sin orillas, sin escampaderos,
En el presente de los descreídos,
Has sobrevivido.
Vamos los sobrevivientes
Junto con la marea humana
Vamos por las carreteras
Atascados
En el tráfago de almas.
Cruzamos la ciudad
Hacia el centro
Caído el sopor
De la mañana,
En el cenit del día,
La canícula, la resolana.
Dejo el auto
En el atolladero
Giro la llave
En la canícula
 Salgo al sol
A la bruta premonición,
Junto con todos.

III
Salve reina
Que estás en las aguas
Digo esta oración
Ante tu estatua
-Mas tú no existes,
Sino en el hueso materno.
Vamos los creyentes
En la hora descreída
Por un puente,
Sobre el presente duro.
Espléndida figuración
De una mujer
Enarbolada
Carga la ciudad
Sobre la espalda
Al centro de su arteria
Fluvial
Pasamos sin mirarla
Reina sagrada
Que un artista supuso
Ver sobre la danza
Espoleada
En su musculatura
Compacta
Carga,
Hacia la vertical,
Un hueso
De interrogación
Patria,
Por el derivativo
Interrogada
Levanta
El hueso duro
De roer

Portezuela,
 finalmente,
Es apertura
Una vez por la hendija,
Cuando llegas con sangre.

 IV
Lee a tus poetas
Lastimeras partituras,
No de las cigarras, paraduras
De niños
En las montañas quietas.
Ay, nada puede intimidarte, poeta,
Ni el viento en los alambres. Sí,
Temidos horizontes
Que escribió Enriqueta.
Mañana será el día
Del enfrentamiento. Te ruego
Levanta la cabeza
Pero que haga sentido
Lo que escribes.

   Las opiniones no son mi fuerte 
Puso Gottfried Benn
        En boca de un pianista,
El sublime Chopin
       De los Nocturnos.
        Así, el artista es preso
     De un interior de sangre
       Hasta dar con su “música”.
       Me adscribo a ese credo
     Que supone fe en arte,
       Como si un trineo se precipitara
     Por sobre una montaña de nieve.
       Pero piensa tú, ahora,
    En las palabras y en los signos
     Que abren. La poesía
      No expresa a un descreído,
        Ni lo absuelve. Es responsable.
       No malgastes su Poder
En estos tiempos
    Sino te encuentras con ella
     En mitad de la noche.


V
(Jamaica. Hubo un naufragio.
Allí carga Eneas
Para sus cascos
Y metrallas.
Amor
ya no es señuelo
Para destino tan alto
PartióLa flota los mares,
Ahíta
De tempestades
Y catástrofes.
Si hubiese sido merced
Reina patria morada
Posteridad
De cuido y belleza
Por el amor
Dejada
Mas
Fuego
Cubrió la zaga
A más llanto épica
Amarga
Tal fue 
El sueño cumplido
Y el sacrificio del Héroe
Cuanto vale
Cuanto resta:

Has de ver el mar
Enturbiarse de maderos
Y crueles antorchas 
Encenderse
El litoral
Hervir en llamas


VI

Nos han cortado el hilo
Umbilical
Se oye la música
De las esferas lastimar,
Caravanas
Patrullas metropolitanas.
Cree, cree en algo
Que no sea corrupción.
Tu mismo lo eres
Desde tu indefensión: un cínico.
Pero estás en tu país,
¿No escribió un sabio
Siguiendo tradición
De siglos, antes de morir
Un signo que conjuga
Respiración con muerte,
Mordiendo la cabeza?
Vamos al centro
Donde un cerco
Humano nos espera,
De amolar los cascos
No habrá bandajos
En este acto multitudinario,
Ni campanas.
Sonaremos los odios,
Ya tajado el país
Cuyo espanto subsiste.
Existe el sol
Esto que parece perorata
Es premonición.
Existe el sol
Priva en el valle
Una montaña en flor.

VII
Patria
Son olores de la infancia,
Un cierto grado
De la luz,
Enero,En la remembranza.
Es una soñolencia,
Certificación que trae
Lo estrictamente subjetivo,
Personal
Hasta la casa.
Patria
Es tu presente oscuro
Lo trivial que también
Te constituye:
Estas serán
Tus banderas.
Casa
Es tu respiración,
El arqueo acompasado
De tu pecho
Sobre tu vencimiento.

No defiendas nada.
Quédate con tus palabras
En tu boca.
Que no sea nada
Lo que has dicho o pensado
Alguna vez. Todo
Lo que a tus manos llegue,
Aún lo que es contrario
A tus ideas y a tus obras,
Recíbelo como dádiva
De tus empleadores.


Pero nos quieren ver
Con las banderas
Hacia el balcón del pueblo
Van los ciegos
Por el desfiladero

VIII
La oscuridad es un territorio
en el que abundan los exploradores. Son opacos
los márgenes de la conducta humana, tenebroso
el origen de la humanidad en la Biblia
y los infiernos de Dante.
La revista Nature
publicó en su número de diciembre
un descubrimiento en el que participaron
25 científicos,
para vislumbrar por primera vez
la materia oscura del Cosmos.
El hallazgo reveló el espectro
de una débil estrella.
apareció el dios Nahuatzin
encorvado y con llagas
hasta convertirse en astro; así
esta enana lisiada.
Pero es Vera Rubin
quien introduce a la materia oscura:
por un momento
que una noche despierta
abruptamente de un sueño. Arriba
a la conciencia, parpadea sus ojos
sondeando la oscuridad
y se encuentra inexplicablemente
en lo vasto de la negrura”.

IX
No ensombrezcas tu día:
Que sea como los otros

Celebrado en familia, una fiesta
De modestos regalos
Avanza, como hasta ahora los has hecho,
Contra el miedo, ya que nunca te ha abandonado
Siendo uno de tus temas, a tímidos pasos,
Sobre el vidrio.
¿Recuerdas la visión aquella noche
De la torre de espejos, en Bogotá,
Por lo que se avenía como una asonada,
En 1989?
No lo olvides, pero que no te amedrenten.
Porque si volviese del paisaje turbio la
mirada
Que arroja tu país en nombre de una ideología,
Has vista ciega y recuerda tus logros:
La casa que has levantado
Como una barricada de color rojizo;
Tus hijos, que viven contigo; las horas
Que le has dedicado a la poesía
Para callar (o no) por sobre el vocerío.

X
Vamos
Por nuestra ración
Desconcertada
Al centro del meollo:

XI
Nada. No ha cambiado el paisaje.
Hasta la herida en la montaña
Del deslave que causó tantas muertes,
La cubre ahora, al cabo del tiempo,
Un cielo impenetrable.
Son iguales las curvas en la carretera,
Atravesando el parque, las ventas
De cambures y empanadas
De pescado, hasta el puente,
Aquella exhuberancia de la vegetación
Que distingue una selva aragüeña.
El pueblo de Ocumare ha crecido,
Pero no se siente una extraña
Al recorrer su plaza sombreada
Y su bonita iglesia, pobre, como tantas.
Algunos intentos de ineptos gobernantes,
Hablan del gesto de embellecer baldíos
Con toscos ornamentos, donde antes había casas
Que, abandonadas, terminaron siendo escombros
Y ahora, muecas.
Es el mismo paisaje de mi infancia,
En el playón: resol de gentes y de licorerías.
Es cierto que nosotros, los niños
Que antes fuimos, no nadamos
Entre espigones que mitigan, siete,
La fuerza de las olas,
Entre aguas contaminadas.
Pero es la misma arena y el mismo abandono,
Cuando no nos perturbaba
La humedad del aire y la tristeza de las
edificaciones;
Menos la música, en los altoparlantes.
Embrutecerse, divertirse.
Igual el agua calmaba nuestros ánimos
Y aunque sintiera miedo en la noche
Al escuchar las olas venir contra la casa,
Cerraba al fin los ojos, pensando
Que el sol saldría para distraer,
Junto al azul caribe,
La indigna realidad que nos informa.

XII
El autor de la nota
Que he citado
Acerca del origen de la oscuridad
Publicada en Internet desde México,
(CNI en línea,
Jueves 9 de diciembre de 2001)
Refiere en su encabezado
La interpretación del mito de Prometeo,
Según Kafka; cómo
Lo único que sobrevivió, dice, 
Del héroe que entregó a los hombre
La luz en forma de fuego, y luego
De haber sido devorado
Por ave de rapiña,
Su cuerpo tajado, atado a una roca,
Cansados los dioses, y la herida,
Al cerrarse, cansada, también, en olvido de
sí,
Tal como olvidaron el águila y los dioses,
Y el héroe mismo, uno con la roca,
Al replegarse,
Quedó la montaña de roca, inexplicable.

XIII
Descendimos del auto
En el atolladero
Vimos a la diosa
En alto
Que es vida
Por donde la flor del valle
En la montaña
Corona
Atrás la oscuridad
Quedaba
De la estrella
Lisiada.
La luz entraba
Por el hueso
De la madre
Como resurrección al mar
Por los desfiladeros
Adentro
De una casa.


Caracas, diciembre de 2001





El poeta, con su palabra, reelabora y registra la realidad para devolvérnosla más desnuda y liberada de mecanismos defensivos y negadores.No puede cancelar ni transmutar aquello de lo que no puede escapar, pues está inmerso en y hambriento de realidad. En El hueso pélvico, Yolanda Pantin se sumerge en las oscuras corrientes que cruzan el momento presente y atraviesa la categoría mítica de país y de nación, sin eludir la razón histórica para dar cuenta de este instante sostenido en la vivencia de la trágica división, del vacío amenazante. Este poema es un viaje al centro del país y un clamor desesperado a las fuerzas regeneradoras de lo femenino, única energía que puede conjurar la inconsistencia que nos define como patria, como país y como ciudadanos.


Biografía del autor

Yolanda
Pantin

Caracas (1954)

Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Ha publicado Casa o lobo (1981), Correo del corazón (1985), La canción fría (1989), Poemas del escritor (1989), El cielo de París (1989), Les Bas Sentiments(París, Fourbis, 1992), Los bajos sentimientos (1993), La quietud (1998), Enemiga mía. Selección poética 1981-1997 (Madrid: Iberoamericana, 1998), El hueso pélvico (2002), Poemas huérfanos (2002), La épica del padre(2002), País (2007), 21 caballos (2011), País. Poesía reunida 1981-2011 (Madrid: Pre-textos, 2014). En 1989 recibió en Caracas el Premio Fundarte de Poesía. Fue becaria de la Fundación Rockefeller en Bellagio Study Center. En 2004 recibió la Beca Guggenheim. En 2015 le fue otorgado el Premio Poetas del Mundo Latino "Víctor Sandoval" (México) por su trayectoria literaria.

FUENTE