Mostrando entradas con la etiqueta CACIQUES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CACIQUES. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de noviembre de 2020

“Guaicaipuro es considerado el Libertador de los indígenas"



Foto: Alexander Offerman

Rescatar nuestras raíces ha sido el objetivo de Saúl Rivas Rivas
Saúl Rivas Rivas, nativo de Ciudad Guayana, vivió por once años en la capital de nuestro país y llegó a nuestra ciudad en la década de los 70’. Desde el mismo momento en que pisó estas nobles tierras se sintió cautivado por la historia de nuestro Cacique Guaicaipuro, por lo que se entregó de lleno a indagar sobre todo lo concerniente a él y a que sus restos fueran llevados al Panteón Nacional, acción que se materializó el 08 de diciembre de 2001.
“Soy de Upata, mi infancia y parte de mi juventud se desenvolvió entre esa zona y el Pao en Ciudad Bolívar, cuando me vine a Caracas fue con la intención de estudiar Antropología en la UCV, tras haber experimentado con Derecho y luego con Historia; una vez que contraje matrimonio con María Erólida Rey, hace más de 40 años me mudé para Los Teques”.
Una vez que Rivas se percató de la certeza de esa afirmación decidió ampliar ese trabajo de la mano de un gran grupo de educadores. A su juicio fue un interesante reto el que asumió y el que su esposa apoyó en todos los aspectos. “Fueron 27 años de lucha, donde también involucramos a los movimientos indígenas y algunas personalidades del país; eso nos llevó a enfrentar para ese entonces a casi toda la intelectualidad venezolana”.
Señaló que tras residenciarse aquí emprendió una investigación a través de la población, relacionada con el arraigo histórico del Cacique Guaicaipuro. “En el marco de ese estudio surgió la idea de trasladar a ese héroe a la casa de los principales protagonistas de la historia venezolana; la gente más humilde de Los Teques que discurría por la Plaza Guaicaipuro emparentaba a ese guerrero como el libertador de los indígenas”.
Entre datos y relatos aseguró que su historia de vida no puede desvincularse del acontecer histórico nacional en cuanto a las luchas políticas y sociales; precisamente por ello es que debía siempre hablar de sí mismo desde esa óptica. “No existe la vida de Saúl Rivas Rivas separada de los pueblos”

Con esa base inició una serie de talleres en escuelas y Liceos junto a Edgar Corrales, Rosa Oviedo de Gil, Leopoldo Olivares, entre otros. Para el 15 de mayo de 1980 realizaron la presentación al pueblo tequeño del proyecto “Guaicaipuro al Panteón”, con la presentación de grupos culturales. Con un esplendoroso brillo en la mirada recordó que la plaza se desbordó ante la cantidad de gente que había acudido a conocer la propuesta, la actividad se extendió hasta las doce de la medianoche.

Trascendencia mundial
Aunque para este vasto conocedor de la historia de nuestras raíces indígenas, haber cristalizado aquella idea ha sido una de sus más grandes satisfacciones, considera que la misión aún no está completa porque falta por concretar el Monumento a los Caciques en el paseo de la Resistencia Indígena en Caracas, del cual se entregó la maqueta elaborada por el escultor tequeño Edgar Corrales, hace dos años al gobierno nacional, el cual se encuentra en fase de ejecución sin tener aún fecha de culminación.

Más allá del acierto que se apuntó Rivas junto a su equipo de trabajo, también se les adjudica que eso haya tenido repercusión internacional. “Un año después de haber ingresado a Guaicaipuro en el Panteón, recibimos la llamada de la embajada de Uruguay para hacernos saber que habían incorporado al Panteón de Montevideo a un patriota indígena Charrúa llamado Vaimaca Perú, cuyos restos estaban en Francia y fueron repatriados para darle el lugar que le correspondía”.

Destacó que entre los proyectos que tiene él en mente se encuentra también la incorporación del general Manuel Piar al Panteón Nacional. Asimismo, integra el jurado que calificaría los proyectos de refacción de la plaza Guaicaipuro de Los Teques, el cual explicó se encuentra paralizado porque todas las propuestas que se exponían buscaban cambiar por completo los espacios del lugar, cuando lo que se busca es remozar sin dañar la esencia original por ser un patrimonio cultural nacional y local.

Actualmente, Saúl Rivas funge como asesor de la educación intercultural del Ministerio del Poder Popular para la Educación, que comprende el intercambio de saberes de la raza indígena y el pueblo afrodescendiente. “Estoy coordinando un diplomado denominado Espiritualidad Indígena y Cosmovisión, donde insistimos en los aportes del chamanismo al monoteísmo y a la configuración de las ciencias y artes, una perspectiva desconocida que es interesante explorar”...


En busca de una identidad

Aparte de esa faceta historiadora también emprendió en nuestra ciudad el primer centro de medicina natural de Los Teques, que estaba ubicado en la calle Ribas. “Nuestra intención era tratar de enseñar a comer lo más natural posible a la gente, era más o menos en el año 1973, proyecto que intentamos también implantar en Guayana”.

(...)


domingo, 5 de julio de 2020

05 de julio: Muerte del Cacique Tamanaco



La muerte del Cacique Tamanaco

I
La corte indígena se alza.
Las tribus tocan los instrumentos de guerra.
Desde la muerte de Guaicaipuro,
la venganza alivia los corazones rudos.

II
Se alza nuestro gran campeón,
el inmaculado por el sol y la luna,
el elegido por Gaia y los vientos,
el terror de Santiago de León.

III
La sangre de los súbditos del rey
debe ser derramada por perdón.
El Cacique de los Mariches y Quiriquires
odiado por el gobernador Mazarriegos.

IV
Con victorias en su haber, era el problema
más grande de España en el continente.
Galeas y Calderón eran los llamados
a destruir la voluntad que empujaba hasta los Teques.

V
El Leónidas de nuestro país se abalanza
con trescientos de sus hombres,
contra el Jerjes español,
que usaba las mismas artimañas.

VI
Como todo Leónidas, contaba con traidores
y el Efialtes de la época era Aricabacuto,
cacique vendido de los Yanaconas,
ensucio las páginas de nuestra historia de deshonra

VII
Guiado por él, los trescientos cayeron
ante la acometida de la caballería.
Reducido a nada los trescientos
y atrapado tamanaco. La resistencia pereciendo.

VIII
Condenado por los viles a la horca,
decidieron que era mucha honra
y la condena debía ser más bárbara.
Debía morir en la plaza mayor de Caracas.

IX
González de Silva eligió con Mendoza,
que el perro del último fuese el verdugo.
Un mastín con los ojos rojos como el infierno
y pelaje negro como el averno mismo.

X
La plaza hecho Gehena, para castigar a Tamanaco.
Cada uno de sus ojos fue arrancado.
Con una daga hecha guadaña
fueron abiertas para caer al suelo sus entrañas.

XI
Ya sin vista y con debilidad
el cacique luchó con gallardía por su vida.
Cansado y golpeado, ya por los españoles
en desventaja estaba. El perro mordía sin piedad.

XII
Este Cerbero de una sola cabeza,
bautizado con el nombre de “Amigo”,
desgarraba con sus dientes
el cuello de Tamanaco.

XIII
Muere luchando la esperanza
y cae descuartizado, y hecho carroña
nuestro Leónidas para ser recordado
con el nombre del Cacique Tamanaco.






TAMANACO, DE PLUMAS CORONADO

Tamanaco, de plumas coronado
Está en mitad del rústico vallado.
Tras cañas y maderas,
En forma de hombres se levantan fieras
Con cabeza y con pecho y pies de hierro.
Las cañas rompen: salta al circo un perro.
Del hombre de las plumas la macana
Hace en el aire hueco herida vana;
El brazo, desprendido
Al golpe inútil, cuélgale perdido: tendido
Crujen tras de las cercas inseguras
De sabroso placer las armaduras:
En la sangre del indio derribado
El hondo hocico el perro ha sepultado:
Y aún resuena en la tierra americana
El golpe vago de la infiel macana;
Y en el cuerpo del indio aún muerde el perro.

Por José Martí. (1887)

martes, 14 de abril de 2020

CACIQUE TEREPAIMA EN TIERRAS CONSEJEÑAS







Por: JOSE JAVIER DURAN ROMERO (2007)
Cuando hablamos de resistencia indígena en Venezuela, es difícil que algún texto histórico pase desapercibido el tema de “el Valle del Miedo o Cáncer”. que su ubicación geográfica queda justamente en ahora tierras del municipio Revenga antiguo municipio El Consejo (tomando en cuenta que el municipio El Consejo fue fundado mucho antes que la Colonia Tovar y Tejerías), hay que resaltar que para nuestras etnias: Caribes, Meregotos, Arbacos, entre otros; con sus caciques: Guaicaipuro, Terapiama, Chacao, Baruta, Yoraco, Meregoto, etc.; no existían fronteras, linderos, ni mucho menos poligonales geográficas, no…. Para ellos era tierra comunal y que compartían sus frutos y bondades de las mismas colectivamente, además, de practicar el trueque entre ellas; otra cosa que también tenían en común era su coraje, capacidad de resistir y pelear por lo suyo. Esta gran virtud que corría por su sangre y transmitida en sus genes por miles de años, da origen a muchas historias, leyendas, luchas y batallas, que comenzaron principalmente cuando llegaron los españoles a estas tierras….

Uno de los grandes caciques de Venezuela y que tiene gran pertinencia con el antiguo municipio El Consejo, es “Terapiama”. Este cacique de la tribu Arbacos y Meregotos, opuso gran resistencia a los conquistadores españoles. Sus tierras se extendían aproximadamente de los ahora límites con San Pedro (tierras de Guaicaipuro), abarcando todos los valles del Tuy arriba y abajo, el territorio de Aragua, parte de Carabobo, Cojedes y Lara por definir algún limite. Porque como les dije antes para ellos no existían las fronteras.

Yo especulo según cálculos históricos, que debió haber nacido en estas tierras a mediados del siglo XVI. según documentos e información recopilada se dice que: “ante la renuncia de los Piaches, los Arahuacos eligieron a Terapiama como cacique de su Clan, esa misma noche mientras velaban al cacique Yoraco, quien fue cacique de los Arahuacos y sucedido por Terapiama, lo primero que hizo Terapiama ya como jefe Arahuaco, fue presentarse ante el campamento del cacique Guaicaipuro con sus mejores guerreros y decirle que venían dispuestos a pelear a su lado, Guaicaipuro los recibió alborozado, porque sumando el poderío de ambos clanes, lograban el grupo de asalto idóneo para enfrentar a los españoles. Pocas noches después Guaicaipuro y Terapiama atacaron el campamento minero de Los Teques, con flechas, cananas y dardos envenenados. Desplegaron oleadas de ataques, al principio los españoles lograron repeler las embestidas, pero mientras recargaban sus armas venia la siguiente ola que si les alcanzaba, allí en Los Teques se libró jornada ejemplar de dignidad aborigen”.

“Terapiama, sabiendo que el español Juan Rodríguez Suarez lo tenía sentenciado a muerte, reunió a los indios Paracortos y en un feroz ataque contra los españoles extinguió la vida de Rodríguez Suarez. La victoria y el hecho de que Terapiama fuera el que diera muerte a Rodríguez, le crearon una aureola de leyendas. Hasta ese momento, había actuado como jefe sin que los piaches aprobaran su ascenso a la categoría de cacique. el triunfo de Terapiama sobre el español que había matado al cacique Yoraco, le dio argumentos para adquirir el liderazgo que ambicionaba…”. "¡Huayra!" es uno de los gritos de guerra de los indios Caribes, que significa "¡venceremos!"…

Terepaima en la voz indígena significa: «El de la Arepa Grande». Aunque, otras investigaciones definen a La voz indigena Terepaima como: "río que corre por una hondonada o valle y le fue dado al cacique de los  de los Arbacos, porque su poder corría por hondonadas, valles y llanos".

La historia de este aborigen demuestra que no solo fue hábil como guerrero, sino que también tenía dotes para la política y para la diplomacia.

De hecho, entre 1559 y 1560 negoció con Francisco Fajardo y le permitió el paso por su territorio después de habérselo negado. “Francisco Fajardo, conquistador mestizo nativo de la isla de Margarita tenía raíces aragüeñas. Su madre era la cacica Isabel, cuyo abuelo fue el cacique de los aborígenes que habitaban el área de las costas de Maya hasta el litoral de puerto Maya y lo nombraron Charaima, por quien sentía un respeto único los hombres bajo su dirección. Era de nación Arbaca y Fajardo, (…con este don que le dio el cielo…), como dice Oviedo y Baños, dominaba este lenguaje, lo que le facilito en mucho la penetración por estos territorios de Caracas, su litoral, lomas y montes al sur, donde señoreaba el temeroso Terapiama, al igual que Guaimacure en la costa guaireña…”. 

Este don de gentes del mestizo Fajardo, su capacidad para el dialogó y otras prendas personales, le franquearon el acceso a las serranías donde gobernaba Terapiama, quien al saber de quien se trataba y la manera de expresarse en su propio lenguaje, lo recibió espléndidamente; como narra José Oviedo y Baños, (...nación altiva y guerrera...), cuyo cacique Terapiama, teniendo por atrevimiento la entrada de aquellos pocos españoles en su tierra, le salió al encuentro con algunas bandas de flecheros para quitarles la vida; pero era tan vehemente la eficacia en las razones de Fajardo y tan natural el dominio, que su voz adquiría sobre los indios, ya fuese por oculta simpatía, o por respeto con que todos veneraban a doña Isabel, su madre, que lo mismo fue hablarle Fajardo en su lengua Arbaca, y decirle hijo de quien era, que convertir el cacique todo su furor en mansedumbre, tratándolo con tanta amistad y agrado que bajo acompañarlo hasta dejarlo seguro en las Sabanas de Guaracarima. Donde vencidos ya los inconvenientes del camino, pudo entrar con facilidad en la valencia”.

El área por donde penetro Fajardo, abarca las alturas del antiguamente llamado camino de los españoles, que por Las Lagunetas, San Pedro, Las Cocuizas, El valle del miedo y las orillas del “Rio Tuy”, salía al valle de Aragua por la Sabana de Guaracarima.

A principio de 1560, Fajardo regresó por donde vino y Terapiama le salió al encuentro en el comienzo de “Las Cocuizas.”, (luego llamada colina Terapiama y en nuestros tiempos cerro el Limón), y nuevamente le franqueó el paso, recibiendo del conquistador una vaca. Dejándolo nuevamente pasar, Fajardo llegó hasta el valle del Guaire, sitio donde pobló un hato de ganado, con el que traía consigo y nombro al lugar San Francisco, primer hato de lo que luego sería más tarde Santiago De León de Caracas.

En 1561 venció al capitán Luis de Narváez, que había penetrado en su territorio con propósitos belicosos. En 1567 le tocó el turno al conquistador Diego de Lozada, quien con 150 sobre las armas, 800 de servidumbre y cuantiosa ganadería de todo tipo, emprendió la ruta de sus antecesores, repaso los valles de Aragua, El Valle del Miedo y comienzo la dificultosa subida de Las Cocuizas, paso obligado para “El valle de Los Caracas”. Donde ya antes habían hecho oposición los indígenas a quienes se atrevieron a transitar por allí. Losada en esta oportunidad tendría en contra una confederación indígena encabezada por el jefe “Guaicaipuro”.

Al llegar a Las Cocuizas en un sitio estrecho y montuoso al que llamaban Arcabuco, los nativos hicieron sonar sus Botutos para provocar la acción y llovieron por todas partes flechas a tiempo que el ganado emprendía la huida con desorden por el monte, “...trabándose un sangriento combate de ambas partes, hasta que reconociendo el daño que recibían de nuestros arcabuces, con el estrago de algunos muertos y heridos tocaron a recoger sus escuadrones, dejando el paso libre, para que vencido el Arcabuco, saliese nuestro campo a unas sabanas limpias, que había en lo alto de la loma…”.

Otro desagradable incidente vendría a complementar el desaliento de las fuerzas de Losada, pues al amparo de la noche y sin permiso del comando, Francisco Maldonado, Pedro García Camacho, Juan Burgos, Francisco Márquez y un negro de origen portugués nombrado Juan. Salieron a buscar unas gallinas que se veían en los alrededores de unas casitas del sector sin percatarse que fue una trampa de los indígenas que los atacaron, cayendo el primero Francisco Márquez de un golpe de macana a la cabeza, burgos herido en la cara, flechado en la espalda García Camacho; logrando huir, disparando varias veces su arcabuz Francisco Maldonado quien alertó a sus compañeros con las detonaciones, acudiendo prestos a rescatarlos. Desde este momento y al presente a ese lugar se le designa en la toponimia aragüeña “alto o fila del Márquez”, sin embargo, Losada pudo completar la jornada y de ella, en el desbaratado hato y poblado San Francisco, logro estructurar a Santiago De León de Caracas, actual capital del país solo meses después…. Losada nunca pudo someter a Terapiama.

Fue García González de Silva quien logró establecer la paz con él, pero el cacique muy pronto volvió a la guerra, a defender lo que creía que era suyo, y en una cruenta pelea encontró la muerte a mediados de la década del 1570. de tal manera que de esta forma los indígenas aragüeños defendieron lo suyo…; quizás con Francisco Fajardo la situación hubiera sido distinta, pero a este lo mataron en oriente y en lo sucesivo la violencia se impuso al diálogo, pero los naturales vendieron caro su territorio hasta cuando vencidos definitivamente, los españoles tomaron para si las mejores tierras del centro del país localizadas en los Valles de Aragua y comienzo el repartimiento, las encomiendas, mercedes y composiciones en nombre del rey.

Creo de manera personal, que en el municipio Revenga, específicamente por los alrededores entre El Valle del Miedo y el cerro Las Cocuizas, debe de construirse un monumento histórico en honor a los primeros patriotas de Venezuela, nuestros aborígenes…, como símbolo y emblema de aquellos que lucharon por décadas en contra del imperio español y dieron sus vidas defendiendo sus tierras…

A nuestros primeros patriotas… con gran admiración….


martes, 15 de octubre de 2019

Fiesta María Lionza la Madre 2019



Altar para la celebración de la máxima ceremonia del culto espiritista a la Diosa aborigen, la Reina María Lionza. 12 de octubre 
(Fotos de @venexoticphotography)








sábado, 30 de marzo de 2019

Muerte del Cacique Sorocaima


Un 30 de marzo de 1573 el cacique Sorocaima se mantuvo en dura lucha contra los españoles dirigidos por Garci González, quienes lo capturaron y torturaron para presionar al líder Conopoima, y lograr la rendición de los guerreros indígenas.


Sorocaima no se rindió y en castigo le fue cortada una mano, acción que no le impidió continuar su lucha contra los invasores.

El nombre del Cacique Sorocaima significa, Pájaro de vistoso plumaje. Era un hombre rígido, severo y reservado, según las versiones de los historiadores, era de la tribu de los Teques.

Fue hombre de confianza y lugartenientes del Gran Cacique Guaicaipuro, se forma bajo los cánones de la escuela espartana, la misma en la cual se formó Guaicaipuro. Al morir el Cacique Guaicaipuro queda como jefe guerrero bajo el mando del Cacique Conopaima.

En el año de 1570, bajo el mando del Cacique Conopaima y el Cacique Terepaima, participa en los ataques contra la recién fundada Santiago de León de Caracas.

En 1572, Garci González de Silva apresa al Cacique Sorocaima, el Cacique Conopaima seguía peleando y resistiendo, ante estos hechos y queriendo terminar la batalla, González de Silva decide utilizar a Sorocaima como carnada y dice en voz alta, el jefe Indio Sorocaima perderá su mano derecha, pero si se rinden no y se les perdonará la vida al resto. Es allí cuando el Jefe Sorocaima, le dice a los guerreros; Ataquen con fuerza mis valientes que los españoles no tienen mucha gente.

Luego y sin vacilar, estira el brazo para que le corten la mano derecha, lo cual fue llevado a cabo por los oficiales de Garci González. Sorocaima valiente y demostrando la grandeza de su raza, toma con su mano izquierda la derecha, la levanta y la ondeó en señal de triunfo. Garci González ordena su libertad, pero cuando Sorocaima da la espalda al enemigo, uno de los soldados le disparó a traición, quitándole la vida.




Gran Cacique Sorocaima: Te invoco en esta hora de tormentos y aflicciones, para que me des valor y nobleza para protegerme de las injurias y calumnias que se levantan contra mí y mi casa. Te invoco para pedir tu ayuda.
Se pide la gracia y se le enciende una vela el primer lunes de cada mes por tres lunes consecutivos

jueves, 25 de octubre de 2018

LA LEYENDA DEL CACIQUE MURACHÍ Y LA INDIA TIBISAY



Murachí era ágil y valeroso, mas que todos los indios de la tribu; su brazo era el más fuerte, su flecha la más certera y su plumaje el más vistoso. Cuando les tocaba el caracol en lo alto del cerro, sus compañeros empuñaban las armas y le seguían, dando gritos salvajes seguros de la victoria.
Murachí era el primer caudillo de las Sierras Nevadas. Tibisay, su amada, era esbelta como la flexible caña del maíz. De color trigueño, ojos grandes y melancólicos y abundante cabello. Eran para ella los mejores lienzos del Mirripuy, el oro más fino de Aricagua y el plumaje del ave más rara de la montaña.
Ella había aprendido, mejor que sus compañeras los cantos guerreros y las alabanzas del Ches. En los convites y danzas dejaba oír su voz, hora dulce y cadenciosa, hora arrebatada y vehemente, exaltada por la pasión salvaje.
Todos la oían en silencio, ni el viento movía las hojas. Tibisay era la princesa de los indios de la sierra, el liro más hermoso de las vegas del Mucujún. Un día salió espantada de su choza y fue a presentase a Murachí, el amado de su corazón. La comarca estaba en armas: los indios corrían de una parte a otra, preparando las macanas y las flechas emponzoñadas.
"¡Huye, huye, Tibisay!, nosotros vamos a combatir. Los terribles hijos de Zuhe han aparecido ya sobre aquellos animales espantosos, más ligeros que la flecha: mañana será invadido nuestros suelo y arrasadas nuestras siembras. ¡Huye, huye, Tibisay! nosotros vamos a combatir; pero antes ven mi amada y danza al son de los instrumentos, reanima nuestro valor con la melodía de tus cantos y el recuerdo de nuestras hazañas".
La danza empezó en un claro bosque, triste y monótona, como una fiesta de despedida, a la hora en que el sol, enrojecido hacia el ocaso, esparcía por las verdes cumbres sus últimos reflejos. Pronto brillaron las hogueras en el circulo del campamento y empezaron a despertar con las libaciones del fermentado maíz los corazones abatidos y los ímpetus salvajes.
Por todo el bosque resonaban ya los gritos y algazara, cuando seso de pronto el ruido y enmudecieron todos los labios. Tibisay apareció en medio del circulo, hermosa a la luz fantástica de las hogueras, recogida la manta sobre le brazo, con la mirada dulce y expresivo y el continente altivo. Lanzó tres gritos graves y prolongados, que acompaño con su sonido el fotuto sagrado, y luego extasió a los indios con la magia de su voz.
Oíd el canto de los guerreros del Mucujún: "Corre veloz el viento; corre veloz el agua; corre veloz la piedra que cae de la montaña".
"Corred guerreros; volad en contra del enemigo; corred veloces como el viento, como el agua, como la piedra que cae de la montaña".
"Fuerte es el árbol que resiste al viento; fuerte es la roca que resiste al río, fuerte es la nieve de nuestros páramos que resiste al sol".
"Pelead guerreros, pelead, valientes, mostraos fuertes, como los árboles, como las rocas, como las nieves de la montaña".
"Este es el canto de los guerreros del Mucujún".
Un grito unánime de bélico entusiasmo respondió a los bellos cantos de Tibisay. Concluida la danza, Murachí acompañó a Tibisay por entre la arboleda sombría. No había ya más luminarias que las estrellas titilantes en el cielo y las irradiaciones intermitentes del lejano catatumbo. Ambos caminaban en silencio con el dolor de la despedida en la mitad del alba y temeroso de pronunciar la postrera palabra ¡adiós!.
Hay un punto en que los ríos Milla y Albarregas corren muy juntos casi en su origen. Los cerros ofrecen allí dos aberturas, a corta distancia una de otra, por donde los dos ríos se precipitan, siguiendo cañadas distintas para juntarse de nuevo y confundirse en uno solo, frente a los pintorescos campos de Liria, besando ya las plantas de la ciudad florecida, la histórica Mérida. En aquel punto solitario encubierto por los estribos de la serranía que casi lo rodean en anfiteatro, Murachí tenía su choza y su labranza.
"¡Tibisay!", dijo a su amada el guerrero altivo, "nuestras bodas serán mi premio si vuelvo triunfante; pero si me matan, huye Tibisay, ocúltate en el monte, que no fije en ti sus miradas el extranjero, porque serias su esclava".
El viento frío de la madrugada llevo muy lejos a los oídos de Murachí los tristes lamentos de la infortunada india, a quien dejaba en aquel apartado sitio, dueña ya de su choza y su labranza. Cuando la primera luz del alba coloreo el horizonte, por encima de los diamantinos picachos de la Sierra Nevada resonó grave y monótono el caracol salvaje por el fondo de los barrancos que sirven de foso profundos a la altiplanicie de Mérida. Los indios, organizados en escuadrones, estaban apercibidos para el combate.
Pronto se diviso a lo lejos un bulto uniforme que avanzaba por la planicie, el cual fue entendiéndose y tomando formas tan extraordinarias a los ojos de los indios que el pánico paralizó sus movimientos por algunos instantes, pero a la voz del caudillo, la turba se precipita como desbordado torrente prorrumpiendo en gritos horribles y llenando el aire con sus emponzoñadas flechas. Murachí iba a la cabeza, blandiendo en alto la terrible macana y transfigurando el rostro por el furor.
Súbita detonación detiene a los indios: palidecen todos llenos de espanto; se estrechan unos contra otros, dando alaridos de impotencia; y bien pronto se dispersan, buscando salvación en los bordes de los barrancos, por donde desaparecen en tropel.
Sólo Murachí rompe su macana en la armadura del que fuera conquistador, sólo el bravo Murachí ve de cerca aquellos animales espantosos que ayudaban a sus enemigos en la batalla, pero también sólo él ha quedado tendido en el campo, muerto bajo el casco de los caballos.
El clarin castellano tocó victoria y la tierra toda quedo bajo el dominio del Rey de España. Cerca de las márgenes del apacible Milla, en aquel sitio apartado y triste, abrióse un hoyo al pie de la peña para sepultar a Murachí, con sus armas, sus alhajas y las ramas olorosas que Tibisay cortó en el bosque para la tumba de su amada.
Tibisay vivió desde entonces sola con su dolor y sus recuerdos en aquella choza querida. Sus cantos fueron en adelante tristes como los de la alondra herida. Los indios admiraban con cierto sentimiento de religioso cariño y la colmaban de presentes. Era para ellos un símbolo de su antigua libertad y al mismo tiempo un oráculo que consultaban sigilosos. Ya los españoles señoreaban la tierra y gobernaban a los indios. Sólo Tibisay vivía libre en la gargabta de aquellos montes o entre las selvas de sus contornos, pero era un misterio su vida, algo como un mito de los aborígenes, que atraía a los españoles con el fantástico poder de las ficciones poeticas.
Ningún conquistador había logrado verla todavía, sin embrago, nadie ponía en duda su existencia. Decíanles los indios que era una princesa muy hermosa, viuda de un guerrero afamado, a quien había prometido vivir escondida en los montes mientras hubiese extranjeros en sus nativas Sierras.
Era un encanto la voz de la fugitiva, que los cazadores oían de vez en cuando por aquellos agrestes sitios, como el eco de una música triste que hería en la mitad del alma y hacia saltar las lagrimas. En sus labios el dialecto muisca, su legua nativa, sonaba dulce y melodioso y no era menester entenderlo para sentirse conmovido el corazón.

Fuente: Revista El Cojo Ilustrado, No. 148, Caracas, 15 de febrero de 1898 / Biblioteca Popular Turismo Andino, Tomo 5

miércoles, 8 de marzo de 2017

Apacuana, líder de los Quiriquires


La sabiduría de la líder indígena ganó el respeto de su pueblo, que confiando en su estrategia se unió a la sublevación

Por: Lorena Almarza

DESCOLONIZAR

Tras cuatrocientos cuarenta años de su muerte, Apacuana, guía espiritual de los Quiriquires y guerrera, es reconocida como protagonista de la lucha de nuestros pueblos aborígenes contra el colonialismo. Un episodio de su historia es registrada en fuentes escritas por “los vencedores”, de modo que, la acción del bravío pueblo Quiriquire junto a Apacuana, aunque es presentada en minusvalía, testimonia la participación activa de las mujeres en roles de dirección y de combate. Su historia es la de miles de hermanas indígenas, que junto a sus comunidades, lucharon contra el invasor para defender su libertad y su cultura. Su historia es nuestra historia, en ella, la semilla del protagonismo femenino en los proyectos de emancipación.

Sobre la participación de las mujeres indígenas contra el invasor, Iraida Vargas afirmó que “en dicha actividad participaban todos los miembros de cada comunidad, hombres y mujeres, con tareas definidas (…) Tanto las mujeres como los hombres indígenas manejaban los arcos y las flechas (…) Las mujeres participaban así mismo en los preparativos para las batallas, como también asistían a los combates, igualando y, a veces, superando a los hombres (…)”.

Apacuana: mujer, india, madre, curandera y rebelde; su historia de lucha y resistencia sacude la historia patriarcal y misógina de Occidente. Hoy, su heroísmo y sacrificio es reconocido y en acto simbólico es llevada al Panteón Nacional, convirtiéndose en la primera mujer indígena en ingresar al máximo altar de la Patria.

LOS QUIRIQUIRES

La conquista y ocupación de los Valles del Tuy se inició el último cuarto del siglo XVI, una vez que los españoles lograron apaciguar a Los Teques, tras el asesinato de Guaicaipuro. Lo cierto es que en este afán de dominio y sometimiento, disfrazado de encomienda y pacificación, los españoles lograron avanzar hacia el Valle de Salamanca, conocido hoy día como los Valles del Tuy, con los conformados por los municipios Cristóbal Rojas, Rafael Urdaneta, Tomas Lander, Independencia, Simón Bolívar y parte de Paz Castillo.

En su avanzada fueron muchos los enfrentamientos que tuvieron lugar, y aunque nuestros pueblos indígenas defendieron con pasión aguerrida sus territorios y su cultura, el Valle entero se regó con su sangre, pues se trató de una lucha asimétrica en la cual, los conquistadores, además de una gran experiencia en el arte de la guerra, contaban con caballos, perros amaestrados, arcabuces, corazas, armaduras y escudos. De hecho, en la región de Tácata, comunidades enteras, incluidos sus líderes, fueron muertos, como Yoraco, o inevitablemente rendidos como el cacique Parayuata.

De modo que, “pacificado el valle de Tácata” en 1577, según refirió Oviedo y Baños, el encomendero Garci-González de Silva, decidió proseguir a tierras de los Quiriquires, acompañado de Francisco Infante, el mismo que por cierto planificó la captura y muerte de Guaicaipuro. Es importante mencionar que en 1574, Infante y otros colonizadores habían llevado a cabo varias incursiones a este territorio, las cuales fracasaron, entre otras causas a lo intrincado de la geografía.

Según Alfredo Jahn, “Quiriquire o Kiri-kire no es otra cosa que el plural, por duplicación, de la voz Kiri que existe aún en casi todos los dialectos caribes”. Por su parte, Fernando Arellano refirió que “a los Quiriquire los llaman con este nombre porque en donde viven hay muchos árboles a manera de chaparros que se llaman Quiriquires; y otros dicen que se llaman Quiriquires porque en su tierra, y en otras, suelen andar grandes bandadas de unos pajarillos (…) y por ser los pájaros muchos y esta nación no poca, los otros indios los llaman Quiriquires, como si dijesen son muchos como pájaros (…)”.

Para Oviedo y Baños, los Quiriquire eran una nación Caribe, y en su relato nos revela que para defenderse usaban trampas con enormes púas de madera envenenadas, macanas, lanzas y cuchillos de elaboración rupestre; y que a su vez, como estrategia, preferían atacar de noche y siempre en conjunto con otras comunidades o pueblos vecinos. En cuanto a su socialización, destaca que estaban estrechamente relacionados con los Tomuza y Mariches, con los que estaban emparentados, y también con los Tácatas, los Meregote o Meregota, los Kariña y los Jiraharas. De igual modo el fray afirmó, que Los Quiriquires y Los Teques, con quienes colindaban al norte, eran enemigos. De hecho, cuando Infante intentó entrar en el Valle, utilizó a mil indígenas de Los Teques.

CURANDERA Y ARBOLARIA

Desde niña fue elegida para ser “la piache” o guía espiritual de su pueblo. Esto significó un largo proceso de formación en el arte de la guerra, la capacidad para dialogar y resolver problemas; así como la asimilación de un amplio conocimiento de su territorio, geografía, recursos, y de los saberes y conocimientos ancestrales de su nación, entre los que destacan: las virtudes de las plantas, rituales y cultura. Apacuana, hermosa mujer de larga cabellera negra, era profundamente respetada y querida en su comunidad, pues atendía las penas del cuerpo y del alma con sus yerbas, bebedizos y su palabra amorosa. Ella mantenía conectada la voz del pasado, el presente y el futuro, y una de sus tareas fundamentales fue cultivar el orgullo de ser Quiriquire, avivar el espíritu de rebeldía y mantener conciencia viva sobre el peligro que representaba la cercanía o presencia de los colonizadores en sus tierras.

DEL ENFRENTAMIENTO

Según contó Oviedo y Baños, para el año 1577, los encomenderos españoles Garci-González de Silva e Infante llegaron a tierras de los Quiriquires, pero “fueron tan eficaces las persuasiones y consejos con que los animaba al rompimiento una vieja, llamada Apacuana, madre del cacique Guasema, grande hechicera y arbolaria (…)” que convenció a los suyos de la sublevación que lleva a cabo con estrategia, creyendo pertinente la visita de los encomenderos en sus tierras.

Fue así que convinieron no atacarlos de inmediato sino esperar la noche antes de su partida, cuando “(…) con gran seguridad se echaron a dormir en sus hamacas; pero los indios (…) luego que los sintieron dormidos se apoderaron de las espadas y demás armas que tenían en la casa para quitar la esperanza a la defensa, y embistiendo con Francisco Infante y los otros dos soldados, que estaban más a la mano, les dieron crueles heridas, a tiempo que Garci-González, despertando con el ruido (…) corrió a buscar su espada, llevando al brazo revuelta una frazada (…) y echando mano de un leño de los que ardían en el fuego embistió con sus contrarios, asegurando la vida (…) habiéndolo cogido en peso los indios y llevándolo cargado, acertó a alcanzar con la mano un acicate (…) y cobrando nuevo brío con la ayuda de aquel instrumento débil, fueron tales los golpes y heridas con que maltrató a los indios, jugando el acicate a un lado y a otro, que se vieron obligados a soltarlo, saliéndose de la casa apresurados con atropellamiento tan violento (…) Entonces Garci-González (…) acudió a desatar un perro de armas (…) y como si con aquella diligencia hubiese adquirido esfuerzo para sujetar un mundo, armado con la frazada, el acicate y el perro, salió a buscar a los indios (…) iba hiriendo con desesperación a unos, mientras el perro con coraje despedazaba a otros (…)”.

Relató el fray que Garcí-González logró escapar y llevó consigo a Infante sobre sus hombros, y tras recorrer cinco leguas llegó a territorio de Los Teques, quienes los auxiliaron y los curaron. Al parecer, los Quiriquires persiguieron al encomendero pero al llegar a tierra de Los Teques, debieron retroceder.

Una vez recuperados los encomenderos se organizó la venganza y fue enviado Sancho García con indígenas de Los Teques. Avanzaron a territorio de los Quiriquires y los tomaron por sorpresa en medio de una junta. Más de 200 indígenas fueron aniquilados y el cacique Acuareyapa es muerto de un lanzazo por la espalda. Entre muchos capturados estaba Apacuana, a quien ahorcan inmediatamente por ser reconocida como la iniciadora de la sublevación. Su cuerpo fue dejado colgado en el árbol a modo de escarmiento para quienes intentaran organizar otra revuelta.

Tras otros enfrentamientos, los conquistadores lograron la rendición del pueblo Quiriquire. Para 1592, ya habían alcanzado el control de buena parte de los Valles del Tuy.


Pese a que este relato hace énfasis en las hazañas de los conquistadores, frente a “la maldad y belicosidad de los indios, persuadidos por una mujer”, es precisamente de gran valor, pues constituye una muestra de la existencia de la igualdad de género en nuestros pueblos indígenas.

FUENTE

martes, 7 de marzo de 2017

Cacica Apacuana, heroína de los Valles del Tuy



Apacuana es una líder indígena Quiriquire que se enfrentó a la invasión española en 1574. Su capacidad organizativa y de estrategia le permitió liberar las tierras de Súcuta (actualmente Valles del Tuy y Tácata).

El cronista de Los Teques, Manuel Almeida, destaca en su texto En Los Quiriquires la rebeldía tuvo nombre de mujer, que Apacuana fue una mujer combativa y respetada por su pueblo y por los indígenas Caribe.

"La Quiriquire poseía valores y reconocimientos adicionales pues tenía la condición de Piache, una jerarquía significativa por su relación con las plantas, las deidades y los seres humanos", expone el cronista en su texto.

Su lucha es ejemplo y símbolo de la presencia femenina en la lucha por la independencia y soberanía de Venezuela, añade.

"La sangre de Apacuana vive hoy entre los Quiriquires que se hicieron cimarrones, así como vive entre los hombres y mujeres que defienden sus valores ancestrales y la sangre guerrera de ser Caribe", destaca el cronista.

En homenaje a esta líder, sus restos simbólicos serán llevados, junto al de Matea e Hipólita, al Panteón Nacional el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.



FUENTE


En libro del cronista José Oviedo y Baños “LA HISTORIA DE LA CONQUISTA Y POBLACION DE LA PROVINCIA DE VENEZUELA”, nos cuenta que el conquistador Juan Rodríguez Suárez, uno de los primeros exploradores de la región, denomino a esta zona como “Salamanca”, donde habitan los indios Quiriquire, un grupo de españoles se acerca a esta población indígena que lo recibe con amistad, pero en el sentir de los Quiriquires estaba el deseo de volver a ser libres, una india llamada Apacuana, madre del Cacique Guasema, anima a los indios a romper lazos con los españoles y aprovechar la visita de dos de ellos, que al momento de partir sin ninguna resistencia serian ejecutados.

Se empieza a acercar el día y los indios empiezan a planear su plan con mucha cautela, el lo que llega la mañana atacan a los españoles, estos se logran defender con sus espadas y un perro de presa, Francisco Infante recibe 12 heridas que son tapadas con un trapos por Garcí González que también se encuentra herido pero en menor riesgo, por lo que decide llevarse a su cuñado sobre el hombro.

Como era de esperarse los españoles tomarían venganza, por lo que los alcaldes provisionales de Caracas deciden hacer una exploración, al mando de Sancho García, con 50 españoles y una gran cantidad de indios Teques enemigos de los Quiriquire, estos al enterarse abandonan al poblado poniendo un sin fin de trampas, los españoles en su camino logran encontrar a un Quiriquire, el cual lo torturan hasta que confiesa el escondite de la tribu, cerca de la quebrada de Talma, de una manera devastadora los españoles logran hacerse camino y matar a cuando indígena se encuentran, encontrando viva a la cabecilla de esta rebelión, Apacuana, a quien llevan al poblado humillándola y acusándola de bruja y traidora, le dan latigazos para luego darle muerte colgándola de un enorme árbol.

Todo esto sucedió en el lugar que alguna vez fue llamado “El Sitio de la Cuana”, hasta llegar a llamarse hoy Cúa, es impresionante ver como los indígenas de esta región tuyera eran recios, dignos de admiración, cabe destacar que en la actualidad los indios Quiriquire no existen.

FUENTE