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martes, 14 de octubre de 2025

Baile en Candela se dio con la buena nueva de la certificación del culto a María Lionza como Patrimonio Cultural Inmaterial

 

El Baile en Candela tiene 77 años realizándose en Yaracuy Foto Luis Reverón

Yaracuy al día. Aliria Quevedo

14 de octubre de 2025. Como todos los 11 de octubre, todo se preparó para que cuando llegara la medianoche se diera el Baile en Candela, el cual ya tiene 77 años realizándose en los predios del Cerro María Lionza, estado Yaracuy, hoy convertido en monumento natural. Este año el baile se dio con la buena noticia de la certificación del culto a María Lionza como Patrimonio Cultural Inmaterial de Venezuela.

Se trata de una tradición ancestral que, según explicó el cronista oficial de Bruzual Luis Gallardo, tiene sus orígenes en el mundo entero sobre la dominación del fuego, ya que en los pueblos originarios los chamanes se sentaban en torno a ese fuego para purificar. A este origen se le suman otros elementos de orden mestizo, por ejemplo, de tronco africano, que es cuando se introduce la acción de pasarle por encima como elemento purificador. 


Miles de personas acudieron a honrar a María Lionza Foto Aliria Quevedo

Se estima que hayan acudido al monumento la última semana unas 25 mil personas, según anunció Juan Parada, autoridad única de Cultura, quien recalcó que nos visitaron personas de otros estados, incluso otros países, movidas muchas por la fe y otras como una experiencia turística digna de conocer, al ser considerada una de las manifestaciones culturales más importantes del país.

Indicó que se dio un gran despliegue logístico, ordenado por el gobernador Leonardo Intoci, que incluyó un amplio operativo de seguridad, así como mejoras en la vialidad y alumbrado, y todo el apoyo para la realización de todas las actividades.

Entre las personas invitadas estuvo el embajador de Haití en Venezuela Jaén Mary Vaval, quien señaló estar maravillado con todo lo que presenció, resaltando que son eventos que se asemejan a celebraciones de su país, al tener también raíces caribeñas.

La imponente montaña de Sorte, denominada Monumento Natural Cerro María Lionza Foto Aliria Quevedo

Pulmón vegetal y de fe

Uno de los altares más hermosos este año fue el elaborado por Shalim y su grupo, inspirado en la naturaleza. “Eso es María Lionza, el plano natural de toda la montaña, todo es verde y fresco.

María Lionza, aparte de ser el pulmón vegetal de Yaracuy, es el pulmón de la fe de muchas personas, y por eso es que cuando vienen turistas que no la conocen, salen de aquí con una fe hacia ella que dura toda la vida», expresó Shalim.



Los altares fueron realizados con mucha creatividad Foto Aliria Quevedo

Patrimonio Cultural Inmaterial de Venezuela

En horas previas al Baile en Candela, este sábado Yaracuy recibió oficialmente, de parte del Ministerio para la Cultura, la certificación del culto a María Lionza como Patrimonio Cultural Inmaterial de Venezuela, esto como parte del tercer Encuentro Pluricultural Multiétnico y Ancestral por la Soberanía y la Paz celebrado en el Monumento Natural que lleva el nombre de la reina madre de la naturaleza, el cual reunió también a autoridades nacionales e invitados internacionales.

Durante la ceremonia, la secretaria general de Gobierno Lenyis Martínez, junto a la autoridad única de cultura Juan Parada, cultistas y comunidad, recibieron el certificado de manos del viceministro de Identidad y Diversidad Cultural Ignacio Barreto, quien destacó la importancia de este reconocimiento.

El ritual del Baile en Candela se realiza en homenaje a María Lionza Foto Aliria Quevedo

“Declarar el Culto de María Lionza como Patrimonio Cultural Inmaterial es un paso significativo para preservar y valorizar nuestras raíces culturales. Este culto no solo es una expresión religiosa, sino también un espacio de convivencia, respeto y armonía entre los seres humanos y la naturaleza”.

A propósito de la celebración, reafirmando las raíces afrodescendientes e indígenas de la región, un centenar de tamboreros provenientes de los diferentes municipios del estado participaron en el repique «Ecos de Piel» organizado por el Instituto de la Cultura y el Gabinete Ministerial de cultura.
Igualmente, más de 300 cultores, creadores y artistas locales, protagonizaron un importante intercambio de saberes y tradiciones a las nuevas generaciones, quienes a través de las diferentes expresiones reforzaron el mensaje de sincretismo y resistencia, recordando que la identidad venezolana se construye sobre la base de la herencia indígena y africana.


Muchos van como creyentes y otros tantos como turistas que desean conocer esta manifestación cultural Foto Aliria Quevedo

Tres visiones de María Lionza… más allá del mito

María Lionza… más allá del mito, del rito y del culto es para muchos, naturaleza. Es cada hoja, cada semilla, cada bosque, cada ser que respira…

Y sí, hay quienes no ven con buenos ojos todo lo que ella representa, pero también hay miles que ven en “la reina” la sanación, la bondad y la humildad, y la tienen presente en cada paso que dan.

A continuación presentamos tres visiones de lo que significa María Lionza para Yaracuy y para Venezuela. Cómo está presente siempre, incluso, entre quienes no comulgan con su legado ancestral, pero que entienden que el respeto por las creencias de otros siempre debe prevalecer.

La artista plástico Patricia Proaño, el profesor Luis Gallardo, cronista oficial del municipio Bruzual, y la cultista Wendy Navarro nos expresaron, desde el punto de vista de su arte, de su investigación y de su pasión, lo que significa María Lionza… más allá del mito.

Parte de la preparación para el Baile en Candela Foto Aliria Quevedo


Patricia Proaño: Agricultura del alma

Desde su punto de vista como artista plástico, para Patricia Proaño María Lionza representa el ciclo de la vida y la resurrección, ese ciclo que te invita todos los años a revisarse, a sembrar y cosechar un alma. Eso es María Lionza, agricultura del alma.


Patricia Proaño

Ella considera que la negación de quienes rechazan todo lo que María Lionza representa viene del desconocimiento. “No es solo la ritualidad que representa el marialioncero en el Baile en Candela o a través de las mujeres sanadoras de Yaracuy, María Lionza también es el ritual de la cosecha, ella es protectora de las aguas y reina de las cosechas.

Ella anuncia que la cosecha está lista y a su vez anuncia la siembra, y esto es símbolo de vida. Estamos hablando del campesino, del agricultor, de la abuela y el abuelo que siembran no solo alimentos, sino la conciencia en su árbol, en su familia.

María Lionza es tierra, sin ella no tenemos alimentos. Pero además, María Lionza es el pasaje vivo, son sus montañas, todos los animales, los árboles; ella es la madre de todas las especies, incluyendo los humanos.

Estamos en un momento muy hermoso para darnos una nueva narrativa a través de una interpretación saludable que invita a la vida, invita a la ciencia, que es inclusiva”.

Señaló que María Lionza es una escuela de vida que invita a todos a volar como un águila y mirar el mundo sin resistencia y sin juicio. “Las religiones no nos definen como humanos, pero sí lo somos cuando comprendemos al otro. Un marialioncero lo hace, incluso, cuando es atacado”, expresó.


Luis Gallardo: Deidad matriarcal

Para mí, María Lionza significa identidad, además es uno de los símbolos más importantes de la yaracuyanidad y venezolanidad. Ella es deidad matriarcal, y en Venezuela las mujeres son elemento fundamental, son quienes rigen la realidad social de este país. 
Gallardo considera que se ha dado una mala visión de algunos de los rituales que se desarrollan en el monumento y algunos espacios.

“María Lionza no es un tema de hechicería ni de fetichismo, ella en esencia lo que persigue es recoger ese vínculo del hombre con la naturaleza, que vuelva a lo telúrico, que se pare frente a su paisaje, su historia y sea capaz de comprender que nosotros formamos parte del ambiente”.

Asegura que, de alguna manera, todos los venezolanos estamos ligados a María Lionza. Por ejemplo, cuando la abuela nos da un caldo para la gripe, “ahí estamos invocando a María Lionza desde la sanidad, no desde una práctica y una ritualidad cotidiana que está relacionada con una planta sagrada que se ha satanizado también: el tabaco”.

“Nosotros somos un pueblo cargado de magia, con la posibilidad cierta de generar una empatía con todos y además abrazarlos como María Lionza cuida y protege a todos sus hijos, así nosotros encendamos velas ni fumemos tabaco”.


Wendy Navarro: No hay satanismo aquí. 

“María Lionza, para mí, es todo. Ella es la madre naturaleza para nosotros. Cada semilla, cada árbol de la montaña nos representa a nosotros, a María Lionza.

Muchos se toman un té cuando tienen una gripe o agarran una planta para desinflamar una parte del cuerpo, ¿por eso somos brujos? Eso viene de nuestras raíces, eso sí es autóctono de este país.

La gente tergiversa las informaciones y les da un matiz negativo. Lo primero que hacemos nosotros es pedir permiso al gran poder de Dios, él está presente en todo lo que hacemos.

¿Qué tiene de satánico que agarre agua del río, se la eche a una persona y rece un Padre Nuestro? Estamos trabajando con la naturaleza que era lo que existía antes”.

Wendy nos contó que es sobreviviente de la tragedia de Vargas de 1999. “Llegué aquí sin nada y hoy en día lo tengo todo, además logré la sanación, ya que padecía de vitiligo.

María Lionza es algo bonito, nos da tranquilidad, ella es humildad. No es como la gente dice, un satanismo, nada de eso”, indicó.




Fotos: Luis Reverón 







domingo, 21 de mayo de 2023

María Lionza en 4 tiempos

María Lionza (Zuñiga-2006)


Por: Luis G Gallardo. 

Chivacoa 07 de julio de 2021. 


Consideramos que para conocer a la Diosa venezolana (María Lionza) hay que verla desde 4 tiempos, los cuales están marcadas sin duda alguna por el proceso precolombino, el periodo de la conquista, la imposición del catolicismo y los ciclos festivos que ocurren con la llegada de los Europeos.      

En el periodo precolombino los elementos de orden religioso estaban constituídos bajo dos órdenes: Uno de base o raíz matriarcal y el otro bajo un orden patriarcal; sin embargo la presencia de lo femenino y lo masculino estaba en todos los grupos étnicos desde Mesoamérica hasta Suramérica; casos tan conocidos como los de Cihuacoatl y Quetzalcoal en el caso de los Aztecas, Bachue y Qhuzha de los Chibchas, Ikake y el Ches de los Timotes y los Kuicas, asi como Guashía y Kapo entre  los Jiraharas / Nívar, amén del sinnúmeros de nombres que conseguimos en todos los pueblos aborígenes que se extienden en la geografía venezolana, en las voces de pueblos de tronco arawac.      

Con la incursión de los pueblos de las costas mediterráneas y previo al catolicismo, hacen  presencia en nuestro culto deidades de pueblos como los ibéricos, vascos, celtas, griegos, cartaginenses y por su puesto la presencia de los moros, que sembraron una cultura anterior y posterior al catolicismo entre los españoles, canarios y muchos de éstos preservaron e incluyeron dentro de  la religiosidad aborigen de ese momento. Allí podemos evidenciar  el caso de " Mary la dama del peine y el espejo de oro" por solo citar un caso.           

La tercera fase la establece el catolicismo y la presencia africana, la primera impone a sangre y fuego la nueva religión, pero asimila muchísimos elementos indígenas para convertir a los aborígenes a esta nueva religión y los nombres aborígenes  cambian por los de vírgenes cristianas y su mayor presencia la conseguimos en la fundación eclesiástica de nuestros pueblos y ciudades de los cuales solo citaremos algunos: Nuestra Señora de la Purísima Concepción de El Tocuyo, Santa Ana de Coro y Nuestra Señora de la Concepción del Valle de Guiguasa. Donde luego, y producto de la presencia forzada de africanos, cambian sus santos patrones por San Juan, San Pedro, San Sebastián, entre  otros. Esta presencia africana deja como resultado que aparezcan nuevos elementos al culto a nuestra deidad aborigen, la cual empieza sus primeras transformación hacia el amalgamiento del mestizaje que nada tiene que ver en su esencia con la santería o las llamadas religiones de origen afrocubanas.    

La cuarta etapa  bajo la que pervive nuestra Maria Lionza, esta enclavada en el ciclo festivo, donde la presencia de la Diosa se refleja principalmente en los cantos monótonos, la simbogia, así como la presencia femenina, la maraka y los propios ciclos festivos que a simple vista pareciera que obedecen al calendario gregoriano, pero en esencia, forma y fondo son las reminiscencias de los ciclos agrarios, femeninos, solares y lunares de nuestros pueblos indígenas que básicamente giran en torno a la inhumación del padre maíz y el padre cacao, así como en los tres ciclos míticos de Marialionza; del aporte africano y de la presencia de esos pueblos Euro/árabe/ asiático, que sobrevivieron a la conquista romanó católica y que hoy confluyen en armonía como una marca autentica de nuestro mestizaje. 

Espero en próximos escritos ahondar en cada una de estas etapas por separado, para una mayor comprensión de quien se acerque a la lectura de estos textos. 



lunes, 1 de mayo de 2023

Sincretismo en Venezuela




El sincretismo es un término empleado en antropología cultural y en estudios de religión comparada para referirse a la hibridación o amalgama de dos o más tradiciones culturales. "Diccionario de la RAE..."

También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes. En el hecho religioso de lo que hoy conocemos como América, tenemos que tener en cuenta que ese proceso se desarrolló antes, durante y después de la conquista española y de la imposición del catolicismo. El sincretismos impuesto entre diferentes grupos o etnias aborígenes, fue de gran impacto, pero por razones lingüísticas casi siempre se mantuvieron los nombres de cada lengua, además el mestizaje entre los diversos grupos o naciones indígenas, nos dejó a nivel religioso un gran soporte donde incluso muchas deidades eran masculino y femenino o sencillamente eran parejas que sobrepasaban lo sexual, pues eran principalmente elementos equilibrantes. 
Con relación al sincretismo ocurrido con el catolicismo fue mucho más fuerte, porque impusieron primero la lengua, además de estudiar el comportamiento religioso de los originarios. Para luego imponer a sangre y fuego el nuevo orden religioso, incluso permitiendo algunas prácticas de los indígenas, de manera que la nueva religión se fuera imponiendo de una forma más armoniosa y al final sucumbiera ante el catolicismo. Pero no contaron que el nuevo mestizaje permitiría la supervivencia de lo ancestral, pues, los aborígenes fueron capaces de transminitir a los nuevos individuos que conformamos lo que hoy se conoce como la venezolanidad. Este efecto fue tan grande que apenas el catolicismo creyó que los había subyugado y apenas logró fue constituir una frágil estructura en el orden religioso; es tanto así que Gilberto Antolinez (Los ciclos de los dioses. 1995) nos presenta lo siguiente: " El indio no ha muerto y su sangre no duerme: por la geografía de nuestras venas se viene hacia nosotros, calladamente, taciturnamente, inexorablemente , con la calma felina de quien sabe la seguridad de su triunfo indeclinable" Desde los socavones de la psiquis del mestizo, "El indio es la fuerza social sorda y subterránea que va minando en América la frágil estructura que erigieron los blancos". 
Allí podemos ver cómo, eso que llamamos sincretismo, es apenas una débil imposición, que se transforma y se sostiene sobre un nuevo sincretismo, que fue el que ocurrió con la presencia africana en nuestro continente, el cual en cada territorio tomó una característica particular, y que en el caso de Venezuela y de lo que hoy conocemos y veneramos como Marialioncismo, hizo un enlace sincrético distinto al resto del continente, incluso dejándose guiar por la Madre y Diosa aborigen, dando un aporte muy interesante que hoy se escuda en la memoria mestiza en la que sigue muy vivo el imaginario religioso de nuestros pueblos, Arawac, Karibe, Chibcha, Tupí, Guaraní, entre otros, tanto que siguen palpitando en lo más profundo del pueblo religioso ancestral venezolano. 

Chivacoa 19/08/2021. 
Luis G Gallardo.

jueves, 8 de julio de 2021

Maria Lionza y el mestizaje.

         


Por: Luis G. Gallardo.
Chivacoa 01/07/2021. 

Hoy, cuando este culto a la deidad femenina de tronco aborigen más importante de este continente pasa por una de las más duras batallas entre sus practicantes; quienes están divididos por diversos factores, los cuales van desde posturas estrictamente misóginas, de odio político, racial; pasando por miradas netamente aborígenes y repudiando los elementos católicos, árabes, asiáticos y hasta nórdicos que hoy hacen vida activa en este culto, y que muchos de los cuales han surgido al fragor de la llamada sociedad moderna, que en este caso tomó mayor auge en la década de los años 60 del siglo pasado. Si bien es cierto,  su tronco es netamente aborigen, también es cierto que desde la llegada en 1498 del conquistador europeo por un lado y con ellos el catolicismo, este culto indígena empieza a sufrir intervenciones, satanismo y toda clase de señalamientos por ser portador de prácticas tradicionales mediterráneas  euro/árabes, así como también altos elementos judeo cristianos que más adelante se conjugan con la filosofía religiosa de los pueblos del África negra que en esencia hoy conforman el mestizaje  social y religioso que vive nuestro culto.            Toda  esta antesala nos permite comprender que este culto, si bien es cierto, es de origen indígena, también ha sobrevivido producto de los aportes de otros hechos religiosos que fueron capaces de amalgamarse a esta práctica indígena.     ¿Hacia donde deberíamos ir? al auto reconocimiento religioso y socio cultural de los cultores y cultistas marialionceros. ¿Qué hacer frente a esta realidad? descodificar todos los aportes aborígenes,  identificando  por ejemplo los diversos nombres indígenas de la madre y Diosa,  la simbología presente en petroglifos, geoglifos y centros energéticos, así como los elementos naturales y con ellos volver a la lengua madre indígena para conectar con nuestra línea originaria.  Además de identificar todos los aportes exógenos que consiguieron un asilo natural en este culto.

No podemos seguir creando pequeñas "santas inquisiciones", menos aún pequeños Ku klux klan, ni menos aún sagradas cofradías que persigan y condenen a todo aquel que no milita en su forma de practicar y creer en esta Diosa, menos aún señalar y criticar a quien celebra vírgenes, santos o sencillamente incluye practicas católicas, apostólicas y romanas en sus rituales a Maria Lionza. Debemos ocuparnos en entrar en los elementos que generaron lo que es hoy este culto; debemos ir a la raíz de este mestizaje para poder comprenderlo. Hoy no podríamos conseguir en ningún cultista una esencia netamente aborigen, ni menos aún africano, ni siquiera netamente católico, siquiera nórdico y menos aún propiamente euro árabe asiático. Lo antes descrito necesariamente nos lleva a entendernos mestizos. Hay que tener en cuenta que hay un inmenso grupo de practicantes que no hacen vida activa en los adoratorios naturales, sino que dichos panteones o altares residen en sus hogares lo que los hace ser  marialionceros. Otro elemento a tener en cuenta es que la santería y todas las otras prácticas religiosas de orden filosófico africano, no forman parte del culto a Maria Lionza, los elementos africanos que viven y perviven en el culto surgieron en la época de la colonia uniéndose en una nueva realidad donde lo aborigen y lo africano tomaron un rumbo común y dieron una primera puntada a lo que años más tarde terminó de constituir este culto de tronco aborigen que hoy es en esencia netamente mestizo.



jueves, 3 de junio de 2021

La Maraca (mbaraka o maraka) como instrumento sagrado.


Por: Lic. Luis Gallardo

Este instrumento de orden sagrado representa, representó y representará para la ritualidad marialioncera una fuente fundamental dentro del culto. Este instrumento según relata Antolinez G, "es de origen centro americano, la maraka nos llego con las migraciones  arawak" convirtiéndose en el instrumento principal de piaches, mojanes, gasgas  o chamanes y hoy debería ser herramienta primordial de cultistas, sacerdotes, sacerdotisas y  maestros del culto. La maraka con este nombre españolizado, no es más que etimológica "la cosa violenta, fuerte y venenosa del cielo" pero que para la mayoría de los pueblos indígenas es un símbolo e instrumento sagrado y para muchos pueblos de tronco Guaraní "su fuerza mágica y su santidad reside en su voz" voz, fuerza y magia que hoy sentimos ha desaparecido del culto y el ritual, los altares y panteones en el que se sostiene el culto femenino más importante de esta parte del planeta. 


La maraka debemos dejar de mirarla como el simple sonajero que acompaña a la música llanera, a la parranda en honor a San Juan Bautista o  en los sones de negros. Debemos mirar en estas tres manifestaciones y en otras tantas de la tradición venezolana a este instrumento, como un acompañante más de nuestra música; es justo y necesario mirar que la misma es la pervivencia  de Maria Lionza en la religiosidad y en la vida venezolana. Ver la maraka ejecutada invocando al cielo, en la mano de una mujer afrovenezolana representa sin duda alguna a nuestra Diosa como fuente principal en el camino del sol cuando viaja hacia su punto más elevado; ver la maraka ejecutada en las manos de un maraquero en un joropo, es ver la semejanza de nuestros chamanes en la ritualidad originaria.


La maraka  está constituida por semillas y fragmentos de cristal de roca encerradas en la tapara o camasa, así como las plumas que la decoran que son de aves sagradas, donde cada uno de estos elementos representa  los espíritus que tienen un vínculo directo con el médium o espiritista, además de vincular al mismo con la naturaleza, es decir, con la  Diosa. Es tanta la relación de la maraka con Maria Lionza  que Antolínez señala "Que un cachicamo cazaba sonando una maraka que tenía en la patica,  entonando la siguiente estrofita: Taka naimo poi; marapa sakauma nui (de salvaje váquiro la maraka yo toco) sakauma nui, sakauma nui. (Yo toco, yo toco)" lo cual pareciera es una petición que hace el sacerdote, sacerdotisa, cultista o maestr@ para sanar, cuidar, proteger y dar progreso a sus seguidores. 

lunes, 31 de mayo de 2021

María Lionza en Mesoamerica y Suramérica



El siguiente trabajo fue expuesto durante el 1er encuentro cultista "Conociendo nuestra fe y espiritualidad ancestral: María Lionza, niña, mujer, guerrera y reina de Venezuela" en el Teatro Alameda, Parroquia San Agustín de Caracas.


"El indio no ha muerto y su sangre no duerme: por la geografía de nuestras venas se viene hacia nosotros, calladamente, taciturnamente, inexorablemente con la calma felina de quien sabe su triunfo indeclinable". Desde los socavones de la psiquis del mestizo, "el indio es la fuerza social y subterránea que va minando en América la frágil estructura que erigieran los blancos" 

Antolínez, G. (1946) Hacia el indio y su mundo.



Por: Lic. Luis Gallardo 

Entrar en la presencia aborigen femenina del culto, mito y rito a la deidad que hoy conocemos como Maria Lionza. Debe llevarnos a un viaje en las profundidades de este continente, ir a los elementos esenciales y religiosos de cada pueblo americano y de cómo Venezuela se convirtió en el asiento, en el templo natural para recoger y reconocer el culto femenino que definía y define la religiosidad desde mesoamerica hasta surarmerica. 


Fenómeno que además se sostiene en elementos cosmogónicos donde el tiempo y el espacio son apenas un pretexto que permite  realizar de manera sucesiva la celebración de un rito que finalmente demuestra la autoridad religiosa que marca la vida de los todos mis pueblos de nuestro continente.  Entonces para hablar de Maria Lionza debemos comprender que hizo su viaje penetrando a Venezuela desde el México de los Aztecas, pasando por el imperio Maya, el Chibcha, y los propios quechuas e incas que fueron abonando a nuestro culto elementos esenciales cósmicos, númerologicos que permiten identificar la presencia del número 2 , el 4 y sus múltiplos, así como del 6 por solo citar dos a tres ejemplos que componen el altar o panteón donde se acude a realizar el ritual en el que se sostiene el mito y el cual es en la practica religiósa puramente indígena. Por otro lado se debe destacar el avance del aborigen con el cosmos donde el cielo y las pléyades juega un papel de primera linea dividiendo el mundo en tres planos: el de arriba para las divinidades astronómicas así como de la luz y el calor; el del medio donde esta la tierra para los vivientes y el inferior de los demonios, malos espíritus y divinidades del frío, de la muerte y de la noche. 


Todo este contexto se refleja perfectamente en los diferentes nombres que adquiere la diosa en las diversas regiones del continente, es decir que fue dando nombres a una única deidad según el viaje, el pueblo y las voces o lengua de los mismos que les permitía identificarla, tenemos entonces ante esta realidad un sinnúmero de nombres bajo los que deberíamos invocar a nuestra Diosa como son: Ciaucoatl, Bachue, Furachogue, Chía, Guaichía, Ikake, Yamaro, Mayurupí, Yurubí, Yara, Chiquinquirá o Kuma para solo nombrar algunos... Considero debemos volver a llamarla bajo sus nombres aborígenes pues con esto estamos volviendo a la originalidad religiosa de nuestro continente y estamos activando nuestras lenguas madres... No con esto queremos decir que debemos ser una religión ortodoxa, porque si hay algo que a tenido desde épocas inmemoriales esta religión es que es puramente viva, tan viva que sus plantas y ritos sagrados fueron adaptándose a la propia territorialidad y es por ello que conseguimos plantas como el pellote, la ayahuasca y el tabaco en sus ritualidad. 


La acción de María Lionza es tan grande que entre los años 60 del siglo pasado y los primeros años del nuevo siglo a incorporado un importante grupo de nuevas deidades mas contemporáneas a sus altares, pero también a tenido una tergiversación tan grande en cuanto a las cortes y a los espíritus que la conforman, el caso más particular se refleja con la del Negro Felipe,  para nombrar a uno de los tantos con los que hay una gran confusión de que si es un africano o es Pedro Felipe Camejo el héroe de la independencia, valga nombrar hoy cuando caminamos hacia el bicentenario de Carabobo, por su puesto que ese negro Felipe que acompaña a las Tres Potencias es el héroe de los llanos de Apure y no el esclavizado que llegó forzosamente a nuestro continente desde el África negra.

jueves, 13 de mayo de 2021

Las africanías en la memoria colectiva del Marialioncismo


Por: Lic. Luis Gallardo

La religiosidad en América definitivamente tiene su sustento en el legado aborigen, con aportes afros que tienen mucha fuerza principalmente en el Caribe, pero no así en toda la América. Posiblemente sólo en Mesoamérica, la presencia africana sea muy poca, o nula en su totalidad. Pero en Suramérica y el Caribe, aunque el tronco principal es indígena, la presencia africana amalgama el mestizaje que hoy conforma la religiosidad en esta parte del mundo. 

Debemos mirar que en el Caribe la llegada forzosa de africanas y africanos por un lado, y por otro el exterminio de los pueblos originarios fueron dando cabida a una nueva realidad religiosa en nuestro territorio. Hecho que permitió un proceso de transculturización de orden sociocultural, que a llevado a la pervivencia de diversas manifestaciones donde la presencia afro/ indígena ha creado una verdadera diversidad, que nos pone frente a un fenómeno religioso de muchísima valía, para la práctica religiosa. 

Podemos mirar esta presencia afro en la religión afrocubana, en el vudú haitiano, en el candomblé de Brasil, entre otras tantas manifestaciones de orden religioso caribeño, marcando una verdadera nueva realidad en este espacio de las costas e islas caribeñas. 

En el espacio geográfico que hoy conocemos como Venezuela, este hecho tomo una característica muy particular, esta particularidad surge de la alianza entre los aborígenes y los africanos que conformaron los cumbes o quilombos, en cuyos territorios hubo un acercamiento muy profundo entre los griot africanos y nuestros chamanes, quienes en conjunto conformaron un nuevo orden religioso, orden que además permitió el solapamiento de rituales ancestrales aborígenes con filosofía religiosa africana, para burlar la 

imposición católica del conquistador europeo. Estos efectos se fortalecieron mas aun en manifestaciones colectivas como las hechas en honor a San Juan Bautista, Cruz de Mayo, San Benito o San Antonio de Padua. En esta ultima los efectos sincréticos resumen su presencia en las danzas y cantos monótonos aborígenes, en las danzas y cantos diversionales africanos... También están presentes los mismo en celebraciones como los giros de San Benito en el estado Mérida, en las fiesta a esta misma deidad en los alrededores del lago de Maracaibo en el estado Zulia, donde los sanbeniteros invocan a Benito bajo el canto de "Aje, aje Benito aje" en el cual sencillamente llaman es a una de las principales deidades del vudú. 

¿Cómo las africanías toman presencia en el marialioncismo? En este caso tan particular no ocurrió como en las islas del caribe, aquí las practicas africanas se subordinaron a la ancestralidad indígena y se mezclaron de acuerdo a sus semejanzas, y de acuerdo a sus necesidades, esto obedece principalmente a que el culto a esta deidad que hoy nosotros conocemos como María Lionza, hacia un muy largo rato venia admitiendo que otros pueblos indígenas formaran parte de su culto, rito y mito vivo, que  venia acogiendo  deidades desde Mesoamérica hasta Suramérica, que en esencia era  la misma deidad y que su nombre variaba de acuerdo a las características geográficas de donde procedía: Estos antecedentes, sencillamente dieron la posibilidad de una  simbiosis con lo africano y lo euro/ árabe sin perturbar en esencia su origen aborigen. 

Otro hecho a destacar es que en celebraciones como las de San Juan Bautista, San Antonio de Padua, San Benito, las propias diabladas al Corpus Cristi, que a simple vista parecieran netamente africanas, están sostenidas en los ciclos míticos de María Lionza, principalmente en los ciclos agrarios, lunares y matriarcales. Tanto es así que en el panteón principal del culto a María Lionza, lo africano se presenta y representa con el Negro Primero, que invoca el mestizaje, porque para poder formar parte de esa triada, a la que popularmente llamamos Las Tres Potencias, esa presencia africana tiene necesariamente que ser de tronco y origen venezolano. 


Chivacoa, 10 de mayo 2021. Dia de la afrovenezolanidad.

jueves, 15 de abril de 2021

María Lionza: Culto vivo.

 


El contenido del presente artículo, formó parte del taller dictado por el Lic. Luis Gallardo (2020) María Lionza en el imaginario colectivo 
[Clase en aula virtual vía Telegram para la Escuela Internacional de Magia y Sabiduría Ancestral María Lionza]

La religión y su historia no es sólo un camino, cómo de pronto pudieran ser otras actividades del quehacer humano, la religión va mucho mas allá, es el vínculo histórico del hombre con su paisaje y su vida. La religión en cada lugar del planeta esta vinculada a la geografía, a los ciclos festivos, a los ciclos lunares y solares citando  a Eliade (1971 ) "La historia de las religiones no es únicamente una disciplina histórica; es una hermenéutica total,  puesto que esta llamada a descifrar  y a explicar todos los encuentros con lo sagrado, desde la prehistoria hasta nuestros días." Pues vemos allí que ese vínculo sagrado del hombre y la religión no es nuevo y que es una fuente primordial, no desprenderse ni alejarse de ese origen, que en el caso de nuestra religión es netamente aborigen y profundamente sagrada.

María Lionza es en su infinidad un símbolo vivo, que transita bajo el influjo y el anclaje de los elementales... Mirar a nuestra deidad como símbolo de la naturaleza es innegable; la identifican su serpenteante río Yaracuy, las 22 quebradas que nutren a su cósmico río, toda una legión de deidades protectoras de la naturaleza y las especies animales, la producción agrícola, la fortuna y el amor. María Lionza como símbolo sagrado y cósmico es de un muy antiguo linaje sacerdotal, religioso.

Nuestro sagrado culto, rito y mito hoy lo concebimos como una articulación más compleja, producto de un enfoque más totalizado, donde la transculturación y el llamado modernismo nos llevan por un desenfoque a este culto vivo que cabalga en una danta herrada, que germina en una serpiente emplumada y que nos envuelve en una cosmogonía, donde las virtudes, el arraigo y el modernismo sincretiza en el hecho y la practica religiosa, sin una interpretación lógica (hermenéutica total) de la religiosidad que lleva en su hueso ilíaco reminiscencia de pueblos Karibe, Arawak, Chibcha, Taíno, Tupí que la conquista y la presencia africana fueron llenando de elementos geográficos africanos y europeos... Que hoy recogemos sin precisión y en algunos casos sin respeto por lo sagrado que fluye por la geografía de nuestra venas.

Nuestras venas están cargadas de religiones aborigen, árabe, africana y europea y esto a llevado a nuestro culto en torno a Yara, Yurubí, Mayurupi, Shía, Guaishía, Abonure, Yamaro, Urimare y todo nuestro propio universo de nombres aborígenes en el que hoy recogemos el nombre de nuestra madre y Diosa con la denominación de María Lionza.


Entendemos que nuestro culto por fortuna es vivo y este hecho es  fundamental para que hoy ande tan vivo como lo fue en un principio y para siempre. Pero hoy necesitamos que toda esa carga histórica y social que nos acompaña, sea fuente primordial, sincera y profunda para comprender y despertar en nosotros la grandeza religiosa de nuestra madre y Diosa en armonía y respeto de practicantes, creyentes y seguidores. 





Si nosotros decidimos encontrar a María Lionza en todos los ámbitos de la vida venezolana, debemos interpretar profundamente, las prácticas y tradiciones culturales de nuestra patria...

Es necesario caminar de la mano de nuestra Diosa, en un viaje que nos remonta a las primeras organizaciones humanas, de lo que hoy conocemos como el continente Americano. Este camino se va cargando de largos senderos, de fuentes profundas viajando en la memoria aborigen, desde épocas inmemoriales, sincretizándose en una primera etapa, con los conquistadores Europeos y la iglesia católica y mas tarde con los pueblos del África subsahariana o áfrica negra, y en el siglo XX y en el siglo XXI con las sociedades urbanas donde en gran medida esta manifestación, pierde el sentido de la tierra. 


Por: Luis G. Gallardo.

Maestro espiritual. Investigador. Maestro especialista en indigenismo y cultura yaracuyana. Director del gabinete estadal de cultura, Yaracuy. 



sábado, 19 de septiembre de 2020

María Lionza, los astros y la numerología.



Aunque pensamos que nuestro culto a María Lionza se supedita solo a la espiritualidad, el encendido de velas y a fumar tabacos. Esto apenas es el follaje de un árbol, cuyas raíces y troncos sostienen un amplio legado, astronómico, astrológico y número lógico, que lo vincula con el universo como un elemento vivo y activo en nuestro culto y en toda su práctica ritual.

 Estos elementos y los elementales que lo soportan van en un enlace, con Dioses que se entrelazan entre las cortes originarias del culto. Entre estas cortes, de tronco indígena, destacan deidades como "Mawari" quien desaparece o aleja sus beneficios con la llegada de la temporada de sequía (verano) y resucita con la llegada de las lluvias y que nuestros campesinos celebran con fiestas y ofrendas que en la mayoría de los casos tributan a Don Juan del Yaracuy, la Cruz de mayo y un sin número de fiestas y cultos locales de orden religioso, que en lo más profundo de este hecho, es una fiesta a la Gran Madre y Diosa María Lionza.

 Estos hechos, de orden agrícola, están regidos por el orden de las constelaciones donde resalta un fenómeno mitológico y simbólico como el de que "un ogro de la oscuridad,   montado en un gran váquiro, devora al sol o a la luna en los eclipses y donde los árboles, bosques, cuevas son las habitaciones de los espíritus humanos que por su buen comportamiento, por su ayuda al prójimo, pasan a  conformar las legiones y cortes de nuestra deidad femenina" estos elementos incluso tiene ese antiguo vínculo con el hecho del día hora y posición de los astros a la hora de nuestro nacimiento y que es por ejemplo el que aplicaba para la designación de los Manaure, piaches, mojanes, gasgas o pages.

 Por otro lado, aunque nuestros pueblos aborígenes no desarrollaron la escritura, si conocieron los números y en el hecho religioso se aplicaron de acuerdo a lo que describe Antolinez: "las teorías cosmogónicas aborígenes basadas en los números trece, nueve, siete y  cinco". La utilización de estos dígitos ubican desde el hecho esotérico y numérico a nuestros antecesores religiosos frente a un plano muy avanzado en la relación hombre, religión, culto.

 A nuestro culto y sus antepasados religiosos podríamos compararlos con religiones  tan antiguas como la mesopotámica y la egipcia, que hoy encumbran estos elementos para la definición de las personalidades y características de los individuos en la relación número/astrológica. Pero el pensamiento religioso y filosófico aborigen sirven de ley social tomando números y cifras como el 2, 4, 5, 9, 13, 52, 77, 92,104 y el 416 como cifras claves, así como símbolos sagrados en nuestra religión... Un ejemplo muy especial del 2 en el culto, rito y mito lo representa nuestra propia Diosa y Madre, los 22 guerreros que la custodian e incluso las 2 serranías que generan el principal vínculo energético de su templo natural.

 Partiendo de este contexto mítico, histórico y religioso, sería de importancia principal que todo practicante y todos los jefes de caravana, pusieran en uso y valor este legado primigenio de nuestro hermoso culto a la Madre y Diosa María Lionza (Yara).


Por: Gallardo, Luis G. 

jueves, 17 de septiembre de 2020

María Lionza en el folklore y la cultura popular venezolana

 

Foto: Portal "Las aguas de María Lionza"

Los Teques. Edo. Miranda


Es común decir que todo lo relativo a la Madre y Diosa venezolana es un hecho estrictamente local, que ha pervivido en torno a elementos o espacios naturales, y que sus bondades no han estado presentes en hechos históricos, políticos y sociales, desde los propios orígenes de la Venezuela precolombina. Elementos históricos como la presencia de deidades, en los remansos de un río, en toda una cordillera, o sencillamente un alto número de adoratorios a las márgenes de ríos y quebradas, sustentan esta hermosa realidad.


Es un hecho manifiesto la presencia de María Lionza en diversas manifestaciones de la vida venezolana; como el caso de nuestra cordillera andina y como en este espinazo de montañas, consigamos entre pueblos de tronco Chamas, Cuicas, Timotes, Aricaguas y giros, celebraciones o fiestas donde destacan, deidades como el Ches, Ikake, entre otras, cargados de maracas y flautas, van dando un gran reflejo de la pureza indígena que vibra en torno a la Madre y Diosa Maria Lionza.  Cuando hablamos de María Lionza, en un contexto más historiográfico,  vamos a citar a  a Juan Liscano en su libro "El sentido de la tierra" cuando señala: Acaso el culto a María Lionza sea una de las tentativas más audaces de conciliación entre los aportes africanos, hispánicos e indígenas. La trilogía sagrada está compuesta por María Lionza, blanca de negra cabellera y al mismo tiempo hija de cacique, sincretismo de la Virgen Maria de la Onza, de la Chiquinquirá, y de alguna divinidad africana, como Yemayá, diosa de las aguas, si es que no es ella misma, del Indio Guaicaipuro, y del Negro Felipe. Allí refleja un sinnúmero de elementos hoy confundidos o mal interpretados que nos colocan frente a una confusión de elementos.


 Tal confusión la conseguimos tan clara hoy, pero el propio Liscano nos las aclara cuando describe lo siguiente: "El espíritu de estas figuraciones divinizadas, sacramentadas, se apodera de los cultores, mediante el uso del tabaco, del ron y la plegaria. Esta trinidad comprende las tres razas y al colocar como vértice del sagrado  triángulo a María Lionza, reencuentra no solamente el aliento de las culturas matriarcales, de las religiones de la gran madre, figuración de la naturaleza en sus diversos aspectos, sino también del culto a María.


Por otro lado, este autor señala y nos contextualiza aún más al indicar que "Guaicaipuro representa el principio bélico, puede ser Changó, como San Miguel; y el Negro Felipe, casado con la India Rosa, completa la tríada de nuestra nacionalidad. Otro rostro del Negro Felipe es el Negro Primero y el Negro Miguel, héroes de la negritud, el primero caído a los pies de Bolívar en la Batalla de Carabobo, y el otro decapitado en los umbrales de nuestra historia, por haber querido romper las cadenas  de la esclavitud y fundar un país de negros libres."

Por: Gallardo, Luis G.

Bachué: La Diosa serpentoide


 

Para entrar en el hecho del culto, mito y rito de María Lionza, es necesario viajar hacia Bachué: La Diosa serpentoide, deidad ésta probablemente olvidada y que puede ser el origen aborigen de María Lionza. En Bachué encontramos los elementos primordiales del culto a lo femenino, de tronco Arawak, de la cual los pueblos de tronco Chibcha, que al igual que sus antecesores rindieron a la bella Diosa (Bachué)  la mujer buena.


Bachué es una diosa de la maternidad, del principio fecundo de la naturaleza, pare, nutre, da crianza, fertiliza. El estudioso indigenista colombiano Darío Pozo la define como " bta" enhiestos, levantados, y " chue"  pechos; es decir  la de los enhiestos pechos... La eminentemente femenina y fecundada, así como en sus principios es ¡nuestra amada Madre y Diosa!

Para encontrar este enlace con María Lionza debemos mirar similitudes es preciso ver en Bachue exaltar las bondades físicas y espirituales de madre, de escultural cuerpo, madre de la naturaleza y protectora de las fuentes y lagunas de aguas dulces, así como por su exuberante pechos y cuerpo que en forma púdica viaja en un danto sagrado.

Un comentario muy especial lo refiere fray  Pedro Simón describe que Bachue al igual que nuestra María Lionza, salio o emergió de las aguas de una gran laguna y fundó y pobló el pueblo chibcha,  que en síntesis es el mismo origen del pueblo Nivar-Jirahara y la mencionada laguna o laguneta  de Nirgua que es un paralelo de la Laguna de Iguaque de donde nació la ya menciona madre Bachué.


Por: Gallardo, Luis G. (16/09/2020) Chivacoa


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  • Parte de nuestra historia sagrada con "Don Cantalicio Mapanare en el imaginario colectivo" ¡Conócelo haciendo clic AQUÍ


lunes, 13 de julio de 2020

Don Cantalicio Mapanare en el imaginario colectivo



“Sus Sacerdotes no tenían ningún poder temporal”
Ernesto Cardenal

Por: Luis G Gallardo
gregoesluis@gmail.com

El poder de nuestros dioses, es la presencia antigua de nuestros pueblos indígenas en la américa mestiza, viajar hacia ellos es un largo camino de un linaje muy basto con miles de corrientes de las cuales apenas nombraremos algunas: Unas Tupi guaraní, otras Arawack y otras Caribes; de estos últimos heredamos una deidad patriarcal a la que hoy tras el influjo de la conquista y colonización, simplemente llamamos “ Don Cantalicio Mapanare” que junto a María Lionza, es uno de los dueños de los metales en el llamado ciclo minero de occidente.

Del cual y sin duda alguna Gilberto Antolínez, nos detalla cuando señala: “En Yaracuy, hay dos dueños de los metales: María de la Onza en los predios del valle de Yaracuy en la Sierra de Santa María de Nirgua, o de la Onza; y Don Cantalicio Mapanare, antigua deidad serpiente de los Karibes Shiparikota o gente de la montaña en la Serranía del Tigre...” Este Don Cantalicio Mapanare se representa con la conocida serpiente “Arcoíris” de los cerros Cañoate e Higuerón de San Pablo, actual municipio Arístides Bastidas.

En dicho municipio recogimos en visita de campo, una versión de esta serpiente arcoíris del agricultor, Francisco Pérez, de 47 años quien nos narró la siguiente historia:

“La serpiente arcoíris cada cierto tiempo aparece aquí en san pablo; sobre todo para los tiempos que se acerca las lluvias por los lados de los cerros Higuerón y Cañoate, los chorros de Agua Buena y San Pedro, a mí me ha tocado durar dos y tres horas esperando que pase para poder ir a mi conuco; no es bueno pasar por encima de ella, primero porque es muy gruesa con muchos colores y segundo porque pasarla por encima te trae mala suerte no tienes cosecha ese año, los animales no paren y la vida se te pone muy dura no consigues animales que cazar y menos que pescar, Lo bueno es sentarse para verla pasar, ¡tu sabéis que es bonito! vela cuando termina de pasar, porque se eleva pal cielo a unirse con María Lionza”.

Allí conseguimos en Cantalicio no sólo su dominio sobre lo minero, sino también sobre lo agrario, lo económico e incluso sobre la cacería, es decir que junto a María Lionza, este dios de origen karibe, provee de alimentos y fortuna a los habitantes de la serranía de Aroa en Yaracuy.

En los ciclos cósmicos de esta manifestación es necesario adentrarse en la memoria de los pueblos amerindios e interpretar su legado en la memoria ágrafa del hombre mestizo, así como de soporte para la identidad y como presencia de toda una bastedad de cultos, ritos y mitos en Venezuela, el occidente venezolano y en particular en Yaracuy, este último como receptor principal de la toda una diversidad religiosa aborigen que se sustentan en un cúmulo de adoratorios naturales aguas arriba y aguas debajo de nuestro sagrado y cósmico río Yaracuy; este hecho es descrito por el profesor Santos López en el libro americanismo arte y antropología cuando señala “El camino hacia los antepasados lo señala un arcoíris y las dos puntas de esta comba, allá las vemos , nacen en diferentes tierras. Tal vez son dos bosques. Veo que hay un bosque en el cielo, donde moran nuestros ancestros.”

Este arcoíris es Cantalicio Mapanare que en su ciclo cósmico y como fuente de equilibrio proporciona a nuestra madre y Diosa poder en sus tierras o dominios.

Este hecho lo podemos confirmar en la entrevista hecha al señor Ricardo Servet Natural de la comunidad de Cocuaima de la parroquia Campo Elías, de Chivacoa municipio Bruzual del estado Yaracuy.

“Quien nos afirma que todavía hasta bien entrado los años 70 del siglo pasado era muy normal que quienes se acercaban hasta la montaña de Sorte a pedir a María Lionza auxilios o ayudas, al salir de esta, era necesario ir hasta la zona de Cocuaima a restaurar energías, en los aposentos de Don Cantalicio Mapanare, estos lugares son El Jagüey, la Cascada la Niña, bajo el amparo de las minas de cuarzo que custodia el padre Cantalicio entre la quebrada Cocuaima y Santa Elena en el sector la laguna”

Este relato, así como otros tantos, afirman el punto de equilibrio marital energético; entre estas dos deidades indígenas que reflejan el poder de ambos como dueños y señores del valle de Yaracuy.

Además estos hechos lo terminan de definir, una serie importante de huellas, marcas o símbolos que dejaron para la perpetuidad nuestros pueblos originarios, entre ellos se resaltan el petroglifo que se encuentra en el patio de la casa de Cayetano Rojas en el sector la laguna en campo Elías municipio Bruzual estado Yaracuy, el petroglifo la cara de los tres indios en el monumento natural cerro María Lionza sector Sorte y el menhir en el sector la laguna que con su forma fálica destaca el dominio de Cantalicio, estos tres elementos van conformando un triángulo energético que sustenta la memoria aborigen de nuestro culto.

Otro elemento que resaltan el vínculo de este binomio es La presencia mítica de la danta herrada, que en el ciclo minero de occidente, resalta sustancialmente el cambio que sufre el propio Cantalicio al convertirse en un “Danto” sobre el que cabalga María Lionza del sur al norte de Yaracuy y viceversa, o cuando este se transforma en arcoíris y posa una de sus combas en nuestro río Yaracuy, y que a decir de María Pérez, Carmen de Rojas y Juan de Dios Oropeza es la unión marital de María Lionza y Cantalicio Mapanare.

A Cantalicio también se le relaciona con la propia serpiente emplumada de los Aztecas “Quetzacohuatl”, puesto que en este territorio se habla de una serpiente de siete alas a la que se le debe ofrendar, cacao, miel y tabaco y en dicha Serranía del Tigre o de Aroa, es hábitat natural del quetzal Dorado que tanto veneran y veneraron los pueblos aborígenes de norte y centro américa.

Otro hecho que manifiesta la presencia de la mitología azteca en Yaracuy y su relación con Don Cantalicio Mapanare, nos la señala el propio Antolínez al referirse a la voz Chivacoa indicando lo siguiente:

“Extrañamente, Chivacoa, centro religioso del culto de la mujer serpiente… recuerda, en su fonética indígena al nombre de una diosa de los aztecas, Ciaucoatl, literalmente la mujer culebra. Esta Diosa de la luna y de la tierra, madre de las concupiscencias, de la vida, el nacimiento, la cópula y la muerte. Chivacoa pues puede ser muy bien, arcaico nombre de la mujer tragavenado”

Allí aparece nuevamente la fusión y equilibrio de ambas deidades; los mismos toman mayor fuerza cuando encontramos otras voces de tronco azteca en el estado Yaracuy, precisamente donde están los dominios de Cantalicio Mapanare específicamente las voces cocorote y Piguao y en el propio Cerro el Tigre de la jurisdicción yaracuyana; Todo este recorrido viene a confirmar que Yaracuy fue puente obligado para las influencias culturales de Centroamérica, los andes, las Antillas y la amazonia.

Es entonces Cantalicio Mapanare una deidad ancestral aborigen, que comanda la gran legión de los Don Juanes, que junto a Francisquito del Yurubí y Ezequías comandan a un sinnúmero de genios y duendes protectores de la flora y la fauna y las fuentes acuíferas y mineras de las tierras y bosques de María Lionza.

Chivacoa julio 2020.

Fuentes consultadas:

Escritas.
Almendros H. Oros Viejos, biblioteca familiar.
Antolinez G: Americanismo, arte y antropología, Uney 2009
Antolinez G: Hacia el indio y su mundo, 1946
Antolinez G: Los ciclos de los Dioses, 1995
Cabrera M y León L: El maíz en las culturas prehispánicas en meso y suramérica, 2006
Liscano J: El sentido de la tierra, 1956

Informantes o fuentes orales
De Rojas C
Oropeza J
Pérez F
Pérez M
Servet R