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martes, 15 de marzo de 2022

Museo Carmelo Fernández recibe a las "Criaturas Femeninas Onza" de Victoria Proaño

 



Con mucho amor de hoguera, amor de río, amor de montañas les invito a conocer el resumen de 8 años ilustrando unas historias de cuerpos femeninos que juegan en el calendario...

Así nos invita Victoria Proaño a conocer su trabajo este viernes 18 de marzo. Una serie de ilustraciones que muestra historias de cuerpos femeninos: Criaturas femeninas Onza. 

Proaño, egresada de la Escuela de Artes Plásticas Carmelo Fernández, se dedica al arte y a la poesía. Ha participado desde 1995 en diversas muestras colectivas y es, además de una mística "sembradora de agua", celadora del mito de la Diosa María Lionza. 




Criaturas Femeninas

Por la Artista Patricia Proaño


Lic. Andreina Zavarce


A lo largo de la historia del arte podemos apreciar sin ningún tipo de resguardo o reservas, las innumerables representaciones de lo femenino en estilos, técnicas y tendencias, desde “La Medusa” de Caravaggio como la “Mujer que llora” de Picasso, ello, entre millones de representaciones que van adornando al mundo con las apreciaciones y ademanes del hombre a cerca de la mujer. Hoy, en hora buena nos encontramos con una huella de identidad que va escuchando al agua, a las matrices de las formas, la línea, la textura, la luz, más con ellos va configurando un lenguaje de símbolos que comprometen el saber consiente femenino, develando la naturaleza salvaje que se encuentra en el interior de ella misma.

Cada obra connota el carácter fluvial de las criaturas que representa la artista, las entrelazadas líneas graficas nos hacen recordar el tejido Warao, el Yekuana y Wayuu, además las formas que va dibujando nos recuerda con técnica y devoción la historia de nuestra raíz, mostrando caminos entrecruzados, espirales que rememoran el mito del eterno retorno del que habla Eleade, las flores, y sus puntos de atracción jugando con un génesis inmortal dentro del  nacimiento, como otros distintivos símbolos de los cuales nuestra artista Patricia Proaño presenta. La serpiente, la lapa, el halcón entre otras criaturas son sus imágenes a proyección, imágenes que servirán en su discurso conceptual de integridad, fuerza y mujer, aunado en sus ritos místicos que hacen de su obra mucho más que elementos expresivos de contemplación visual.

La materialización de sus objetivos conceptuales los devela con tecnificas mixtas, aprovechando los medios digitales y las herramientas tecnológicas para darle a su obra el cuerpo virtual que se invoca en este momento histórico, el proceso del quehacer artístico lo lleva con naturalidad y espontaneidad, demostrando así el poder femenino y sus múltiples faces de representación, hogar, cuerpo, nacimiento, depuración, sanación y dignidad.



La cita es a partir de este viernes a las 3 de la tarde en el @MuseoCarmeloFernandez ¡Asiste! 

Complejo Cultural “Andrés Bello”, calle de servicio 2da Av., esquina calle 13. 

San Felipe – Estado Yaracuy.


 

 🍃Celebración de la Madre que nos da la vida, alimento y resurrección🍃


Patricia Proaño

Somos de tierra, nos vemos como sus movimientos, vamos dibujando sus diversas formas, nos sentimos de tierra, sonamos a ella. Su forma existe en el presente continuo, momentos de siembra-cosecha, en ciclos de muertes y florecimientos. 

Somos seres pluricelurares que vibramos gracias a los vínculos que sienten y piensan con las manos dentro de la tierra.


Esta imagen es la unión de espacios y momentos de tierras, formas de vidas que brotan del vientre de la madre.


Ingredientes de la imagen:

Arcilla de Moroturo, regalo de las niñas Ayamanes

Plumas de caricari 

Plumas de loro real 

Bejuco de Marimón 

Hoja con mordidas de oruga 

Caracol del Yurubí

Caracol marino de Boca de Aroa

Lava de volcán de México 

Agua de río del Enjalma 

Raíces, fósiles y semillas de diversas formas que brotan de la tierra.

Somos todas las formas que nos rodean






martes, 26 de mayo de 2020

'Transmutación de la Imagen' de María Lionza



"Imágenes donde comienzo a jugar con el ambiente, el paisaje natural creado por nosotros, las estructuras de ciudad, de estructura de la imagen impuesta, que nos hace invocar un recuerdo, una historia en torno a lo que se supone que es María Lionza. Ahí comienzo a jugar con la imagen a través del arte y, igual digamos que, es una forma profética de anunciar lo que venía. 

Esta imagen tiene 2 años y podemos allí observar la caída del sistema; la construcción industrial de una imagen... Cuando comienzo a trabajar con la imagen de María Lionza, en el año 2001, tuve muy claro la forma como se elaboraba: Cuando me dirijo a la fábrica de imágenes (digamos que con mayor importación y exportación de Venezuela) me dirijo a esa empresa, ellos colaboraron muy bien conmigo, hice un trabajo  fotográfico, un trabajo para colaborar con documentales en otros países, una película en Francia para un etnólogo.  Ahí yo me doy cuenta de cómo una imagen es reproducida miles de veces en una semana y puedo observar a todas las trabajadoras y trabajadores pintando la misma imagen, y es en donde yo me hago la pregunta ¿qué es esto? ¿para dónde va? Esta imagen, reproducida por un solo molde (hay un molde para el busto, un molde de la Diosa sobre la danta; y hay otras imágenes parecidas a la Diosa que las personas se identifican con ellas). 

Estas imágenes son reproducidas miles de veces por varios trabajadores y trabajadoras para vender una imagen que "le va a dar fe a la persona", es decir yo voy a comprar una imagen donde "me va a dar fe" donde "yo le voy a dar fe" ella me va a dar milagros y yo le voy a dar fe". Entonces puedo ver comercio: El impacto, el impacto del comerciante, en este caso de la imagen, entonces, este trabajo de "Transmutación de la imagen" que comienza en el año 200, digamos que nace en el Centro Experimental Talleres Artísticos Ceta, donde también funcionaba la Fundación Casa de Letras Gilberto Antolinez, este trabajo nace a raíz de las investigaciones que hacíamos y que nos colocábamos como tarea dentro del taller, para producir imágenes para que fueran la Ilustración de los libros y revistas, en aquel momento 'La oruga luminosa'. 

Esta es la primera faceta cuando yo comienzo a desmontar la imagen que juega en el culto, donde nosotros portamos la fe, es decir,   nosotros le quitamos la mirada al paisaje, a la naturaleza, al agua, a la fauna, a la flora, para dársela a esta imagen, a una madre que estamos comprando en una tienda. No estamos recolectando a la madre que siento, entonces allí comienza el juego de lo que llamamos 'Transmutación de la Imagen'.


Victoria Patricia Proaño, egresada de la Escuela de Artes Plásticas Carmelo Fernández se dedica al arte y a la poesía, ha participado desde 1995 en diversas muestras colectivas y es, además de una mística "sembradora de agua", celadora del mito de la Diosa María Lionza.  

sábado, 29 de septiembre de 2018

Sorte, sector Sorte. Leo Álvarez exhibe fotografías entre lo “real” y “acontecido” de María Lionza


Publicado por traficovisual el 28/09/2018

La fotografía es un documento que puede poseer la riqueza y la fuerza de la experiencia, que permite en el contrapunto que se produce entre las distintas imágenes que conforman una serie –en sus variaciones- comprender sucesos y acontecimientos. En este sentido, muchos teóricos han comprendido la fotografía como una suerte de “realidad” de segundo grado, re-figurada por el encuadre y la mirada crítica de quien enfoca y selecciona, dramatizada y puntualizada por las incidencias lumínicas y cromáticas; una realidad residual –que desafía la pérdida y la instantaneidad- en la que “textualmente” se puede no sólo tener experiencias sino, además, elaborar narraciones e interpretaciones diversas e inaugurales, se puede re-pensar y re-visualizar lo acontecido. La obra de Leo Álvarez se inscribe en este territorio de la fotografía documental en el que “lo real” y “lo acontecido” mantienen su poder y su densidad, y se exponen a la mirada del espectador como una “realidad de segundo grado” que urge compromiso y que subvierte cualquier regulación o discurso pre-elaborado. 





En la exposición Sorte, sector Sorte, que se presenta en la Galería Carmen Araujo Arte este domingo 30 de septiembre, Leo Álvarez documenta, da testimonio, de los rituales y ceremonias que conforman el culto a María Lionza, en su lugar natural: la Montaña de Sorte, en sus creyentes y sacerdotes, en la majestuosidad de sus cuerpos y gestos, en su belleza agreste e indómita, de naturaleza pura y centelleante. Estas imágenes, que se imponen con la fuerza gráfica del blanco y negro, construyen una narración visual en la que no sólo se logra registrar la profundidad inconmensurable de la montaña y su vegetación, de los nichos que albergan los cuerpos danzantes y sus gestos, sino que también en ellas se cifran los movimientos y cadencias humanas, así como esa luminosidad inasible que resplandece y quiebra la oscuridad. A partir de un encuadre dramatizado, cercano, hecho en un tiempo expandido, estas imágenes transcriben la energía, la fuerza, desplegada en estos ritos que se convierte en rastro, en anotación visual, a partir de las líneas que dibujan las luces y los gestos, de las veladuras que se atrapan del humo o los movimientos.



Leonardo Álvarez (Caracas, Venezuela, 1963) vive y trabaja en Caracas, Venezuela, Realiza estudios fotográficos: Estudios de fotografía “Roberto Mata Taller de fotografía, niveles 1,2 y 3” Roberto Mata, 1999-2000; “Documentalisto autobiográfico”, Alexis Perez Luna, 2001; “Retratos” Ana María Yanes, 2001; “Fotografía de Modas I” Fran Beaufrand, 2002; Fotografía de Modas II”, Fran Beaufrand, 2002; “Taller de fotografía experimental infrarroja” Efraín Vivas, 2003; “Taller de fotografía de productos”, Antonio Chagin, 2005; “Taller de Photoshop”, Antonio Chagin, 2005. Entre sus exposiciones individuales destacan: Tan Lejos, Tan Cerca, Museo De Bellas Artes, Caracas ,Junio 2016 – Marzo 2017 , Venezuela; La Torre , Galeria TresY3, Caracas, Noviembre 2015 – Enero 2016 Venezuela; Sobremarcha , Museé  Pavillion Vandome,  (” Regards Croisee”) ,  Aix en Provence, Octubre 2004, Francia. Leo Álvarez ha participado en muestras colectivas en diversos espacios de Latinoamérica y Europa. Reconocimientos: 1er Premio “Henrique Avril”  X Bienal Nacional de Fotografía, Galería Municipal de Arte de Maracay,  “ Ascencion”,  febrero  2015; 2do  Premio  “III Certámen Mayor de las Artes”, “Gioconda en la torre”, Galería de Arte Nacional (GAN), Caracas  febrero  2008; 1er Premio “Henrique Avril”  VI Bienal Nacional de Fotografía, Galería Municipal de Arte de Maracay,  “ Conspiración en las Cumararguas” diciembre 2006; 3 er premio  I Bienal de Internacional de Fotografía  Museo Alejandro Otero, “…en la cuerda floja”, Museo Alejandro Otero, Caracas, agosto 2006; Premio a la mejor obra del “II Salon de Artes Visuales Dycvensa”, “Ciudad del Olvido” Ateneo de Caracas, noviembre 2004, Caracas; ” Mención Honorífica ” III Concurso de Fotografía Latinoamericana  Josune Dorronsoro, “Sobremarcha”,  Museo de Bellas Artes, Julio 2004, Caracas; Segundo Premio Concurso de Fotografía Asociación Venezolana de Fotógrafos, Avecofa, noviembre 2001, Caracas; Mención Honorífica Concurso de Fotografía Asociación Venezolana de Fotógrafos, Avecofa, noviembre 2001, Caracas.

martes, 13 de junio de 2017

Victoria, "la celadora del mito" de la Diosa María Lionza



Victoria Patricia es poeta y las letras que fluyen del alma poseen la misma hermosura de su género


LOS SIGNOS EN EL “IMAGINARIO TRANSMUTADO”

Las obras artísticas de Victoria Patricia Proaño levitan en el mundo mágico del fuego, las aguas claras, la fe, la naturaleza, la marimba y el ensueño, pero es tan sólo el comienzo de una nueva época para enlazarla al ciclo de investigaciones y crecimiento profesional.

Raúl Freytez

María de la Onza, María Lionza, Diosa del amor, Madre de los necesitados, Deidad de la naturaleza, Señora de los poetas, artistas y creativos. Musa del culto. Señora naturaleza.
De generación en generación el nombre de María Lionza se ha reflejado al vínculo del pueblo creyente por su magnificencia en la gracia de las Tres Potencias, o entre el humo espeso y maloliente de los tabacos en ceremonias que rinden culto a su nombre a orillas de los ríos Sorte y Quibayo, Allá es soberana, en la montaña encantada de Bruzual, en Yaracuy, adorada además por muchos devotos deseosos de ser tocados por el espíritu que encarna su manto real.

Bustos, imágenes, efigies y retratos reflejan una mujer de rasgos indígenas, de pelo lacio y negro como la noche más oscura, que nadie sabe con exactitud que así fuera, que nadie puede afirmar que así es, pero lo cierto es que muy dentro del alma del feligrés reposa el mito férvido acaudalado de veneración más allá de Yaracuy y Venezuela, rompiendo las barreras fronterizas de países y continentes. Es el mito que se agiganta con el paso de los años por encima de los sentidos, entre plegarias, toque de tambores y velaciones polícromas.

De ahí el modelo inmaterial transfigurado que colinda entre la realidad y lo onírico, reflejado en las obras de la artista plástica Victoria Patricia Proaño, en signos y senderos coloridos del “Imaginario Transmutado”, que expusiera en el Museo Carmelo Fernández de la ciudad de San Felipe, reflejando todo un arsenal de representaciones pictóricas que gravitan entre la materia, la luz, el color, movimiento y tiempo.




La artista registra su perfil hacia un destino artístico e imaginario


Origen al culto y veneración
La versión más antigua del mito de la Reina María Lionza se reflejó en la revista Guarura, hacia el año 1939, de la extensa obra del yaracuyano Gilberto Antolínez, en cuya transcripción cuenta en su primer párrafo que los indios Jirajara-Nívar, en una fiesta de fin de cosecha, recibieron de su gran Piache un doloroso presagio. Decía el mismo que “viniendo los tiempos nacería una doncella, hija de cacique, con los ojos de tan extraño color que, de mirarse en las aguas de la laguna, jamás podría distinguirse las pupilas. (…) Tan pronto como esta mujer de ojos de agua se viese espejada en alguna parte, por el doble hueco vacío de las niñas de la imagen, iría saliendo una serpiente monstruosa, genio de las aguas, la cual causaría la ruina perpetua y extinción de los Nívar. Grande fue la aflicción de aquella altiva tribu. Pero pasó el tiempo, y todos los caciques, cada vez que nacía una niña, pasaban temores sin cuento hasta que se les anunciaba que, como siempre, la recién nacida tenía los ojos negros”. Al parecer esta es la leyenda que da origen al culto y veneración de María Lionza en Venezuela.

Se la representa como una mujer de voluptuosas formas desnudas entre la frondosidad de la montaña, tal como revela la imagen ubicada en la autopista del Este en Caracas y en la entrada de la ciudad de Chivacoa, erguida todopoderosa en la escultura incomparable del escultor venezolano Alejandro Colina, que muestra a la Reina a lomo de su danta. María Lionza es un símbolo de la raza, la clara demostración que caracteriza el crudo mestizaje hispano, indígena y africano.



Sus obras también destacan la esencia figurativa del venado como un modo de mantener a raya el impulso asesino de los cazadores furtivos


Lo imaginario transmutado
Los amantes del arte pudieron observar que las obras de Victoria Proaño se aproximan al mundo de la fantasía y la figuración, limitantes entre el eje de la realidad y lo mítico, tal como ella misma lo confirma al trasladar la imagen principal de la Diosa fusionándola a otros lenguajes donde rápidamente esboza -con el pulso de su mano hermosa y pulcra- un camino colmado de colores, perspectivas, relatos, miedos, cultos, texturas, fotografías, telas y plásticos, lo cual logra, sin duda, al descubrir las tonalidades y líneas que revelan el lado oculto, el artístico reflejado en el mito, pues es “a partir de allí que empieza una exploración donde el rostro de la Reina María de la Onza se convierte en un collage con una variedad de materiales que reflejan la inquietud de encontrar una identidad que se transmuta con la comunicación”, y esa necesidad de comunicarse la anima a reencontrarse con su sempiterna curiosidad para seguir creando infinidad de experiencias artísticas a partir de una imagen o una idea, como una recopilación de “estímulos e intereses diversos, óptimo para la manifestación de las sutilezas que se acumulan en las hendiduras entre lo obvio de un cuerpo y otro”, avivando el perfil de la Diosa hasta convertirla en todo un astillero artístico de nunca acabar en incomparables dimensiones de matices y representaciones.

Las obras artísticas de Victoria Patricia Proaño levitan en el mundo mágico del fuego, las aguas claras, la fe, la naturaleza, la marimba y el ensueño, pero es tan sólo el comienzo de una nueva época, para enlazarla al nuevo ciclo de investigaciones y crecimiento profesional, luego de cristalizar esta primera exposición individual.

Una historia sin fin
De las manos de Victoria surgen obras de luz, sombras y texturas que se entrelazan en torno a la ilustración de la Diosa, generando contrastes atrayentes, bien en bustos policromáticos o collages que caracterizan su imagen en objetos artísticos fascinantes, inmersos en un orden estéticamente desordenado, plenos de significados únicos y personalizados de meritorio valor, donde el espectador siempre descubre algo nuevo e interesante. Pero sus obras también destacan la esencia figurativa de un animal silvestre, el venado, que libre deja sus huellas en los bosques y montañas de Yaracuy, quizás como un modo de mantener a raya el impulso asesino de los cazadores furtivos que aprecian al animal por el trofeo de sus cornamentas, piel y suculentas carnes.

Es así como la artista manifiesta su pasión por la naturaleza misma y deja aflorar su espíritu conservacionista que no sólo encauza la imagen de la Reina, si no más allá de la realidad fantástica en la liberación alucinante del mito y la fuga del ciervo montaraz.



Victoria, la celadora del mito, se acopla al claroscuro de la vida para otorgarle la magia del color


Es sabido que los indígenas sólo cazaban por estricta necesidad de subsistencia, y para el logro de sus propósitos antes ofrecían tributos a la madre naturaleza para que les deparase una buena pieza, en la creencia de que los animales tenían alma, muy en el fondo de sus ánimos irracionales.
La artista emprende la ruta hacia un punto inicial -el mito- que la enrumba a una historia que vuela de inmediato al reinvento de la historia sin fin declarando al venado como un espíritu de la montaña; la viva imagen de la libertad silvestre que sigue floreciendo en la Reina protectora de la montaña, hostigadora del cazador que acaba con la fauna silvestre y al lugareño que tala y quema los bosques. Por eso, cada vez que uno de sus protegidos es herido, la Reina madre vierte sus lágrimas que fluyen hasta su pecho para convertirse en las perlas del collar que ostenta, “y así lo revelo en mis obras”, afirma Victoria.


Elemento de identidad nacional
La formación artística de patricia tiene el sello de la poesía, el encanto de las letras y el ingenio manualista en matices y formas, al emprender su carrera -siendo adolescente- en el Centro Experimental de Talleres Artísticos CETA, bajo la tutela de sus “grandes maestros” Edgar Jiménez Peraza, Hugo Álvarez, Wilkar Ríos y Orlando Barreto, de quienes obtuvo la fuerza espiritual e ilustrativa para lanzarse al mundo del arte con la pasión que habría de llevarla al estudio e investigación de las técnicas, aunque en un mar de conflictos que a ratos la tornaron rebelde por defender el deseo de expresarse artísticamente según los dictados de su conciencia.

De ese tiempo aún recuerda el libro “Trato con duendes”, del poeta José Rafael Álvarez, cuya temática la introdujo al mundo fascinante de lo místico hacia la dimensión del mundo inmaterial. Quizás fue este su primer intento por integrarse a los mágicos espacios de la solemnidad del mito que encarna María Lionza, según afirma, “por la imperiosa necesidad de redescubrir su esencia espiritual, al tiempo de reivindicarla como elemento patrimonial y de identidad nacional haciendo respetar la realidad legendaria de su nombre. El camino es hacia la conservación de la tradición con el influjo del arte”, se dijo. Y lo cumplió.
Desde entonces sus investigaciones se han destacado por apuntalar la imagen que encarna el mito, con la influencia del color y el collage, superponiendo diversos elementos gráficos para crear una nuevo símbolo, y así infinitamente, con una alta dosis de imaginación, haciéndose acreedora del Premio Nacional CONAC y Cirilo Mendoza.


De las manos de Victoria surgen obras de luz, sombras y texturas que se entrelazan en torno a la ilustración de la Diosa


Un ser mensajero de vida
Lo cierto es que la identidad de María Lionza es insustituible en la contemplación de los fervorosos a su espiritualidad, por lo que registrar su perfil hacia un destino artístico e imaginario es altamente satisfactorio para el observador ansioso de conocer nuevas experiencias enriquecedoras.
Victoria demuestra su imaginario en cada imagen intervenida con gasa, recortes de tela, cera, acrílico, papel celofán y barajas españolas, donde el oro, las copas, espadas y bastos se arremolinan al caballo, la sota y al rey convergiendo en una armoniosa sintonía de efectos simbólicos hacia el albur como deidad de la fortuna; o la María Lionza de tonalidades camuflajeadas, sintonizada al ambiente lujuriante de la montaña hechizada, o la Diosa amarilla de la Harina P.A.N., obra primigenia de la autora, entre otras excelentes realizaciones artísticas.

Victoria Patricia es poeta, la musa fluye en sus venas como elemento natural y las letras que surgen del alma poseen la misma hermosura de su género, acoplada al claroscuro de la vida para otorgarle color.


Para ella, María Lionza es un icono gráfico que representa a la mujer en todos sus ciclos, de hecho así está simbolizada con una pelvis elevada hacia el cielo, exaltando sin duda la condición de primer orden que guarda la madre en la existencia humana, como ser mensajero de vida. Por eso sus obras de arte van más allá del contexto espiritual que encarna la Diosa del amor, la naturaleza y la fortuna, hacia la búsqueda constante que descubre al mito en el hecho real del imaginario transmutado.

miércoles, 12 de octubre de 2011

MARÍA DE LA ONZA: DESDOBLAMIENTO DE UN RITO

 


MARÍA DE LA ONZA: DESDOBLAMIENTO DE UN RITO MUESTRA FOTOGRÁFICA DE GUSTAVO MARCANO ESTA EN SAN FELIPE

 Publicado por Lisbella Páez  octubre 11, 2011

Bajo el patrocinio del Museo Nacional de la Fotografía, se abrió este domingo 9 una individual de fotografías de Gustavo Marcano, sobre lo ritual de la reina de Sorte.

 La muestra es acogida en las salas 3 y 4 del museo Carmelo Fernández en la zona cultural de la ciudad capital de Yaracuy bajo el titulo de  María de la Onza: desdoblamiento de un rito.

 

Explica Marcano que sus inicios datan de hace 18 años, pero es en 1997 decidió emprender este camino que inicio con una cámara de juguete en sus días de infancia.

Sobre este trabajo manifestó que son 60 fotografías a color desde el 2004 hasta el 2011 y fueron tomadas en días diferentes, en el de Santa Bárbara, en diciembre, en julio y  no reflejan “una historia lineal sobre lo ritual, pues se basa en mostrar la simbología dentro del culto y lo relaciona con la identidad como venezolanos. No existe un registro sistemático, por eso en cada fotografía hay mensajes y se le puedan dar diferentes lecturas no solo como una expresión cultural, también hay una intención  de evidenciar ciertos aspectos de lo que somos como venezolanos”

 

Sobre el hecho de ser el único país que tiene una diosa que adquiere carácter nacional, el fotógrafo dice que “no tengo conocimiento o al menos la certeza de que esto sea así, seguramente también resulte única nuestra forma de representar a esta diosa. Pensando únicamente en la escultura de Colina en conversaciones sostenidas con el espiritista Pablo Vázquez este afirma que la actitud de guerrera de nuestra diosa con el hueso sacro entre sus manos no representa simplemente de la fertilidad, Pablo con sus palabras define esa actitud como una muestra de hembría en contraposición a los alardes de fertilidad de hombría.”

 

Gustavo Marcano llego a Sorte en el 2004 para hacer un trabajo sobre turismo para un diario de circulación nacional, y sobre el cambio de reportero gráfico a documentalista expresa” en algún momento realice fotografías para un cuerpo de turismo y esa experiencia me condujo a buscar experiencias más profundas alejadas de esa visión irreal y frívola de postal turística llenas de convencionalismos donde nuestra cultura es vista como algo pintoresco y curioso. En ese año 2004 en el itinerario no figuraba la montaña de Sorte y un fin de semana fui. Había muy pocas personas practicando los ritos y pude notar en las personas encargadas de acompañarme cierta vergüenza porque esta manifestación fuese reseñada en la publicación”

 Por su parte Yuri Liscano, del Museo Nacional de la Fotografía, encargado de la museografía explico que el montaje se conceptualizo bajo la coordinación suya junto a Rodrigo Benavides y Marcano. 

La exposición comienza con una vista de la montaña de Sorte, el templo del culto y a partir de allí se comienzan a visualizar por grupos, las imágenes religiosas en yeso, figuras, cortes, nichos y luego sigue una secuencia  de lo que es el rito y como la naturaleza se conjuga junto a el, expreso.

A juicio de Liscano, en esta individual enfocada hacia lo ritual “se nota lo mítico y lo ritual porque es muy difícil separa una de otra”

La exposición, es patrimonio de la Fundación Museos Nacionales bajo custodia del Museo Nacional de la Fotografía con dirección de Rodrigo Benavides quien dice que “Varias circunstancias han coincidido para hacer de este proyecto una celebración. Entre ellas, inaugurarlo en el Museo Carmelo Fernández de San Felipe en octubre del año Bicentenario, dando inicio a su itinerancia por varios museos de país; el texto de investigación escrito para esta ocasión por parte del profesor Orlando Barreto, inserto en la necesidad de divulgar el mito de María Lionza como parte del imaginario venezolano”

En la inauguración de la individual acudió la sacerdotisa de María Lionza, Juana de Dios.



Gustavo Marcano busca en las expresiones culturales los elementos perdidos

Con una profunda reflexión sobre la identidad perdida, se dio inicio a una conversación sobre María La Onza en el marco de la exposición fotográfica sobre el rito de la reina de Sorte.

Gustavo Marcano, quien desde el 2004 se dedicó a seguir el rastro a estos elementos perdidos que forman parte de la venezolanidad, expreso que con su trabajo busca la identidad perdida en los años en que comenzó la explotación petrolera “creo que aún hay un vacío en cuanto al registro del país pues faltan muchos fotógrafos y dentro de esta idea me llama la atención las manifestaciones culturales que son una parte de cómo somos los venezolanos” manifestó.

Para ilustrar lo anterior dijo que el Baile en candela a veces es una puesta en escena, necesita de apoyo logístico, pero a lo largo del año este se da en la montaña sin apoyo de nadie y esta visión que no es noticiosa, espiritual, mítica es lo que pretende mostrar.

En la conversación estuvo acompañado de Rodrigo Benavides, director del Museo Nacional de la Fotografía y quien expreso que, Marcano como documentalista no usó efectos tecnológicos, sino que se acercó a lo que estaba pasando en ese momento y lo registra.

Agrego que, lo propio se desdibujo y ahora el fotógrafo trata de buscarlo, de allí lo simbólico, es un acto de conciencia y es allí donde la fotografía juega un papel importante y un ejemplo lo es el joropo que ha sido distorsionado y hay que ir llano adentro a buscar los elementos originales.

De allí lo importante de la investigación por temas para no diluirse en múltiples temas.

La actividad prevista para hoy martes 11, la presentación de la revista María Lionza: Mito, Culto y Religión, de Eliet Acosta, Vilma Acosta y Judith Guanipa, fue diferida y  se tiene previsto para las 10.00pm  el Baile en candela, en el en el sector Quibayo del monumento natural María Lionza, informó Egilda Figueredo, presidenta de la Corporación Yaracuyana de Turismo, responsable de estas actividades.

Para mañana 12 a partir de las 10:00 de la mañana se ejecutará la procesión de la Reina María Lionza, desde el sector Indio Macho hasta Sorte, asimismo se realizará en el teatro Jacobo Ramírez un acto protocolar en conmemoración al día de la Resistencia indígena; para finalmente a la media noche disfrutar del baile en candela en el monumento natural María Lionza ubicado en el sector Quibayo.

 FUENTE