jueves, 26 de marzo de 2020

El culto de María Lionza




Por: Angelina Pollak-Eltz 
En el curso de los últimos tres o cuatro años, mucho se escribió sobre el culto de María Lionza. De pronto, la prensa descubrió un nuevo tema sensacionalista. Aparecieron fotografías de sacerdotisas en trance. Los moralistas hablaron de corrupción de menores y ritos sensuales. Pero pocos científicos se ocuparon seriamente de este fenómeno. En este ensayo, quiero ofrecer sobre todo los datos de mis experiencias personales en relación con el culto y sus adeptos.

INTRODUCCIÓN 

En las montañas de Sorte y Agua Blanca,  como también en los barrios de Caracas y Valencia, innumerables personas se dedican a venerar una diosa bondadosa llamada  Reina Maria Lionza.  El culto de esta reina se extiende a muchos espíritus menores. Es la expresión espontánea de la religiosidad de un pueblo que busca en la devoción de las fuerzas de la naturaleza, una ayuda espiritual y material, que no encuentra en los ritos formalistas de las iglesias cristianas. Como en otras partes de las Américas, donde existen cultos parecidos, el número de feligreses aumenta cada día a pesar de la actitud hostil de las autoridades y los frecuentes allanamientos de centros del culto. Durante la Semana Santa de 1968 más de 70 mil personas peregrinaron a Sorte. El culto de María Lionza tal como se presenta hoy día es una síntesis de creencias mágico religiosas de tres culturas y grupos étnicos. Merecen un estudio a fondo por parte de folkloristas y etnólogos.

El lugar de origen de este culto es el estado Yaracuy, una zona de contacto entre elementos étnicos indígenas, africanos y europeos, porque en la época colonial vivían allí grupos de Jirajaras y Caquetíos junto a esclavos negros y a colonos españoles. Muy pronto se efectuó la mezcla de razas y culturas.  A la religión corresponde un papel importante en la cultura de cada pueblo. A pesar de que todos los grupos étnicos fueron influenciados tarde o temprano por los misioneros católicos, que bautizaban tanto a los indios como a los negros, éstos aceptaron solamente ciertas exterioridades de la religión cristiana y continuaron practicando clandestinamente los ritos de sus deidades ancestrales.

DIFERENTES ASPECTOS DE MARÍA LIONZA

María Lionza es una deidad acuática,  pero eso sólo es un aspecto de su personalidad compleja. Los fieles le ofrecen flores, tabaco y perfume, y arrojan sus donativos en las aguas del río Yaracuy. Creen que las aguas, que surgen de la serranía de Sorte, tienen poderes especiales para curar a los enfermos que se bañan en los pozos del río. Recientemente se habló mucho de los poderes afrodisíacos del agua de María Lionza.  María Lionza es también la protectora de la vegetación y dueña de los animales salvajes. No permite la caza en su reino e impide a los conuqueros destruir mútilmente la naturaleza. En efecto, la Serranía de Sorte es una montaña de tupida vegetación y gran belleza natural.
Conviene notar que María Lionza siempre está representada como una bella dama de piel blanca y pelo liso, a pesar de que, según la leyenda, era hija de un cacique indio. En los altares de Sorte nunca faltan estatuas de la Virgen de Coromoto. Así el culto está amalgamado también de la devoción mariana.
Otro rasgo de la Reina es su asociación con las montañas y tesoros mineros. Se cree que guarda grandes riquezas minerales y piedras preciosas en su reino subterráneo. De modo que se venera a María Lionza y su corte de espíritus en cuevas y grutas, a menudo las mismas utilizadas ya por los indios en épocas prehistóricas. María Lionza está rodeada por un gran número de espíritus auxiliares, que también se manifiestan en los médiums.



SINCRETISMO RELIGIOSO

Cada grupo étnico contribuyó a la formación del grupo. Del origen africano se destaca la creencia en árboles sagrados, sedes de espíritus; el uso de tambores para llamar a éstos; reminiscencias de deidades africanas en las personalidades veneradas, ritos extáticos y de posesión, prácticas de magia, conocimientos de hierbas medicinales. Algunas prácticas fueron introducidas por negros antillanos en épocas recientes.
 El aporte indígena parece más importante. La leyenda del origen del culto se basa en la mitología Jirajara. Hay innumerables analogías con los conceptos mitológicos de los indios amazónicos. El uso del tabaco  el aguardiente en el ritual es también de origen indio. Además se adoran las fuerzas de la naturaleza, los dueños de bosques y ríos, de los peces y animales salvajes. Estos rasgos forman parte de las religiones indígenas. Por cierto no faltan aportes cristianos: el uso de velas y agua bendita la señal de la cruz, la recitación de invocaciones católicas y el mismo nombre  "María". Así se puede decir con razón que el culto de María Lionza es una verdadera religión sincretista.
Los feligreses pertenecen a todas las clases sociales, pero en su mayoría proceden de los ranchos humildes de los grandes centros urbanos. En los ritos, los adeptos invocan a los Espíritus de la corte de María Lionza. El médium cae en trance y el espíritu habla por su boca dando consejos a los fieles. El banco o coordinador del culto, comunica la voluntad de los seres sobrehumanos a los fieles, fabrica amuletos contra las hechicerías y ensalmos de brujos malos. Fuma puros para hacer presagios. Usan aguardiente Cómo oferta o donativos en los altares.
Se venera a las fuerzas de la naturaleza: los innumerables Don Juanes que pueblan la selva y los campos. Pero también se veneran figuras legendarias, entre ellas los valientes caciques que defendieron su territorio contra los conquistadores. No faltan personalidades históricas, como Simón Bolívar, Negro Primero y Negro Miguel, instigador este último de una sublevación de esclavos, o el doctor José Gregorio Hernández, que para muchos católicos es también un santo milagroso. 
La influencia espiritista en el culto de María Lionza es grande,  pero de reciente introducción y tiene sus raíces antes de todo en las publicaciones divulgadas por los kardecistas y otros grupos, que propagan una mezcla de ocultismo, astrología y supersticiones pseudocientíficas.
Para conocer mejor el culto, visité los centros de veneración y fraternidad con sacerdotes y devotos. La mayoría de ellos son creyentes sinceros. Sólo una pequeña minoría aprovecha la credulidad de la gente para enriquecerse.



EL SANTUARIO DE SORTE - PRIMER VIAJE

Viajé a Sorte por primera vez en el verano de 1962.  Desde Chivacoa el camino que pasa por una plantación de caña de azúcar es malo y casi intransitable durante el invierno. Se llega hasta el río Yaracuy, que tiene su fuente en Sorte. Para llegar a los portales (santuarios, capillas) hay que vadear el río. Algunas ceibas crecen en su orilla. Los fieles colocan velas y ofrendas entre sus raíces para aplacar a los espíritus acuáticos. Encontramos por lo menos 20 portales, pero no todos frecuentados siempre. durante la semana sólo trabajan pocos bancos en Sorte. Algunos portales consisten en un simple crucifijo, otros son verdaderos altares colmados con ofrendas de los fieles, como velas, flores, polvo cosmético, cajas de sardinas, hojas de papel en donde los oferentes consignan sus deseos; frascos de ron, banderas, litografías de María Lionza y de otros espíritus, guirnaldas de flores de papel, cenizas de tabaco, cigarros y puros. El portal más hermoso, hecho de concreto, está dedicado a la Virgen de Coromoto, o sea la misma María Lionza. Los fieles colocan exvotos en las rocas adyacentes para dar las gracias por favores recibidos.
Hablé con el banco Antonio y su esposa, que es médium. me dio informaciones llamándome "hermana" porque todos los adeptos se consideran hermanos. Este banco es sincero, creen María Lionza con toda su alma. Vive de los pocos bolívares que la gente le paga para sus consultas, en un humilde rancho junto al portal.
Durante la semana reina tranquilidad en los hermosos bosques de la serranía. Sólo algunas mujeres tomaron baños en los pozos del río. En un portal se encontraban dos mujeres, frente al altar rocoso pintado de blanco. Encendían velas. Una de ellas gorda, aproximadamente de 40 años, fumaba un puro, dando 7 chupadas de una vez en cada inhalación. De pronto oímos un fuerte silbido procedente del portal y nos dimos cuenta que la mujer había caído en trance. Era ella quien producía ruido tan raro. El banco se acercó corriendo y encendió incienso para ahumar a la médium. Los ojos de la mujer estaban muy abiertos. El banco la untó con una pintura rojiza, que pude identificar más tarde como onoto. Los indios de la Guayana usan ese mismo producto para pintarse. El espíritu del Indio Guaicaipuro se manifestó en la mujer, y por eso supongo que el color rojizo era su atributo.
Mientras tanto el médium caminaba lentamente hacia el altar y se arrodillaba frente a una efigie del Indio Guaicaipuro. Su voz interrumpió el silencio: "Guaicaipuro. Soy el espíritu del Indio Guaicaipuro". Se santiguó varias veces rezando en voz baja. Capté algunas invocaciones a María Lionza, la Virgen de Coromoto y a Guaicaipuro. Entonces el banco dirigió algunas preguntas al medio. Se trataba de asuntos amorosos relacionados con un hombre que estaba presente y había ya sacrificado ron y flores con el objeto de consultar a los espíritus. Ahora éstos, por boca de la médium, daban una respuesta. El banco interpretó el murmullo de la médium,  ininteligible para nosotros. El espíritu pidió después que los presentes tomasen un trago de un frasco de ron que estaba en el altar. Cumplida esta "comunión" el banco despertó a la mujer, friccionando la cara y cuello y los brazos con agua de colonia. Ella abrió los ojos, rezó en voz baja y salió tranquilamente del portal. Un poco más tarde, la misma médium cayó en trance otra vez. Se manifestaron de ese modo varios espíritus, hasta que de pronto la mujer se arrodilló conmovida y trepidante. Estremecida, dijo en voz alta: "Reina María Lionza. Soy el espíritu de la Reina". Los presentes permanecimos inmóviles hasta que el banco volvió a preguntar.



SEGUNDO VIAJE

En enero del año 1963 volví a Sorte. Una muchedumbre se había reunido en los bosques, a la orilla del río Yaracuy, para pasar el fin de semana. Los fieles llegaron autobuses, carros por puestos, en camiones y vehículos particulares. Muchos de ellos extendieron sus hamacas bajo techos provisionales.
Algunos trajeron sus niños de corta edad. Muy pronto encendieron hogueras para preparar la cena.
Visitamos el portal del banco Yépez , donde se reunieron alrededor de 50 hombres y mujeres. Hacia las 9 de la noche, el banco, desnudo hasta la cintura,  dio comienzo al ritual. Frente al altar. La compañera del banco vestía bata larga y llevaba un enorme crucifijo sobre el pecho. Rezó un rosario. los fieles se colocaron frente al altar, las mujeres formaron fila por la izquierda, los hombres por la derecha. Se prohibía cruzar los brazos. Los ayudantes de Yépez incensaron a cada uno de los feligreses, luego hicieron la señal de la cruz encima de la cabeza de cada persona. Después de este rito de purificación Yépez se colocó de nuevo frente al altar, mientras sus ayudantes le untaban el cuerpo con ron. Encendió un puro, inhalando el humo rápidamente. Dos mujeres en batas largas fumaban también. Todos los fieles levantaron los brazos. Entonces el banco pronunció una invocación: "Padre de la Patria, Guaicaipuro, te estoy llamando, líbrame de los enemigos". Chupando otra bocanada de tabaco siguió: "Por el Santo Espíritu". Levantó los brazos e invocó a los otros espíritus de la corte de María Lionza. De repente el banco se estremeció y sus dedos se pusieron rígidos. El puro cayó al suelo. El banco cerró los ojos. Hubo una pausa tensa. Se manifestó el Espíritu de Guaicaipuro. Se oyó el saludo: "Buenas noches,  hermanos" todos dieron palmadas -Yépez se acercó a algunos, todavía con los ojos cerrados, aunque de vez en cuando guiñaba los ojos. Abrazó a sus amigos, preguntó cómo estaban todos. Después dijo: "Está todo en buenas manos, todo será mejor. Encantado que ustedes hayan venido". Siguió hablando con algunos adeptos, luego regresó al altar. Cayó de nuevo en trance. Su cuerpo temblaba. La voz estaba cambiada cuando dijo de pronto: "Buenas noches, soy Don Juan del Tesoro" Los presentes se alegran mucho. Hicieron circular una olla llena de agua del río. Los que toman de esa agua tendrán suerte y dinero en un futuro muy cercano.
 Se manifestó luego el espíritu del Negro Miguel. Con su mano bañada en ron, Yépez acercó los dedos a una vela encendida. Se tenía la impresión que la mano estaba quemándose. Pero quedó ilesa. Luego agarró la vela para comerse el fuego, pero no logró hacerlo porque el viento apagó la vela tres veces. Entonces dijo: "Esto es señal de que en este momento algún pariente cercano, de uno de nosotros, está muy grave. ¡Sí! ¡Lo veo ahora! Se va a morir. Recemos hermanos". Por fin logró comer el fuego de la vela y dijo:  "Estoy limpiando la materia con la candela".

Hasta ese momento, Yépez hablaba en castellano correcto, pero al conjurar el espíritu del Negro Primero, cambió su lenguaje. Era difícil comprenderle. "Soy el Negro Primero". Yépez tomó un trago de ron. Llamó a algunos amigos. Los presentes daban palmadas. Se formaron dos filas. Cada mujer agarra la mano de un hombre y luego las parejas se presentaban ante el banco que se había sentado frente al altar. Su mujer, acuclillada en el suelo, con papel y lápiz en la mano, estaba lista para anotar las revelaciones del espíritu. Tomando otro trago del frasco de ron, Yépez empezó a consultar una mujer presente. Tocó sus brazos y su pelo largo y formuló preguntas. Luego dio consejos para asuntos amorosos, para la curación de enfermos, para solucionar problemas económicos. Prescribió hierbas y baños y otorgó amuletos para librarse de enemigos, pidió regalos para mantener el culto: velas, aguardiente, flores. La esposa del banco anotaba cuidadosamente todo y se entregaba el papel al consultante. Hasta la madrugada siguieron las consultas. En otro portal trabajaba una mujer, estaba en trance y prescribir medicamentos contra enfermedades. Algunos de éstos eran de uso común y se podían comprar en cualquier farmacia.  Pero en otras ocasiones recomendaba cocciones de hierbas, polvos de azufre, pastillas de hierro, etc., como "contras" en caso de embrujamiento. Después de cada consulta, la médium despedía al cliente con un amable "que Dios te bendiga".

Fuimos hacia el río, donde, a pesar de la hora avanzada, se bañaban numerosas personas. Hacía bastante frío. Una mujer negra, con los ojos cerrados despertó mi atención. De repente se tiró al agua, completamente vestida, extendiendo los brazos y boca abajo se dejó flotar por un buen rato. La sacaron por fin del agua, y ella desapareció en el bosque. Más allá algunos hombres encendieron una hoguera frente a un portal. Colgaban de un estante una corona de las que usan los indios del Orinoco y dos maracas decoradas con plumas. El banco estaba trabajando frente al altar. Eran ya las 2 de la madrugada, pero todavía había vaivén en el bosque y en la orilla del río. De pronto dos mujeres aparecieron detrás de la hoguera. Una de ellas era la que me había llamado la atención cuando asistí poco antes al baño en el río. Las llamas se habían apagado y sólo quedaban cenizas ardientes en el suelo. Las mujeres estaban descalzas. Fumaban puros. Una de ellas empezó a repicar un tamborcito. La otra se precipitó hacia el estante donde se veían las prendas indias. Se puso la corona y bailó sobre las cenizas prorrumpiendo en gritos feroces. estaba en éxtasis. Después ambas corrieron hacia el río para mojarse los pies antes de desaparecer en el bosque. Por fin reinó la tranquilidad en el portal. Los fieles se durmieron en sus hamacas pero a las 6 de la mañana, un banco nos despertó para invitarnos a tomar un baño de purificación en el agua fría del río.



TERCER VIAJE

Estuve de nuevo en sorte en 1967. Encontré el sitio desierto. Los portales habían sido quemados y la mayoría de los bancos se encontraban presos. Solo en medio del Bosque frente al palacio de la Reina -una gruta natural- a dos horas de de la carretera, encontramos algunos adeptos, que tomaban baños y encendían velas bajo los árboles. La médium Lolita había caído en trance. Durante una hora su cuerpo estuvo vibrando fuertemente. Visitamos otras grutas en los altos de la serranía. Pero al parecer, este año volvieron los brujos y adeptos a Sorte y Quimbaya.

EXPERIENCIAS URBANAS CON MARÍA LIONZA

En El Cafetal, Urbanización de Caracas, a poca distancia de las nuevas casas del Banco Obrero, hay una cueva llamada del Indio Pío, donde los fieles de María Lionza ofrecen velas,  ron y sardinas. Puede visitar el sitio en varias ocasiones. Una vez encontramos un palo con un pedazo de vieja manguera de goma, fijado a la madera de modo que formaba un círculo. Estaba agujereado varias veces con clavos gruesos. En el centro del círculo encontrar el cadáver de un pájaro. Sin duda se trataba de un "daño" u objeto de magia negra. La imagen de María Lionza estaba incisa en la roca.
En otra ocasión algunos devotos del culto me invitaron a un rito en la cueva de El Cafetal. Alrededor de 20 personas participaron en él. Encendieron unas 30 velas para alumbrar bien la cueva. El banco purificaba a cada persona fumando del tabaco y echándole humo. Después todos cantaron un himno a María Lionza y el banco adormeció a dos  mediums. Mojó con aguardiente las espaldas de las mujeres y las friccionó. Después ellas fumaron tabaco. Los bancos trabajan siempre con el cuerpo desnudo hasta la cintura. Llevan un enorme crucifijo colgado el cuello. Están descalzos. los espíritus que se manifestaron sucesivamente fueron: Guaicaipuro, varios Don Juanes, el Negro Miguel. Se les consultó por asuntos de algunos devotos. Los presentes tomaron después ron. A veces visitan esta cueva del Indio Pío, sólo para encender velas y para rezar.

Hace algunos años estuve en un centro del culto de María lionza en Catia. En un rancho bastante espacioso ya se había reunido un grupo de aproximadamente 40 personas. En un rincón vimos un altar colmado de velas, adornos Y litografías. En este centro actuaba un banco muy conocido, quien enseñaba a sus discípulos los misterios del culto y las técnicas necesarias para caer en trance y llamar a los espíritus. Antes de empezar con su "trabajo" frente al altar los "estudiantes" tenían que "limpiarse por dentro": Esto quería decir que tenían que tomar hasta 20 vasos de agua para vomitar lo que contuviera el estómago. Después fumaban dos puros, mientras que el banco quemaba incienso. La atmósfera era sofocante. Los oficiantes daban vuelta a la cabeza de un lado para otro con rápidos movimientos. No era sorprendente que cayeran rendidos teniendo el estómago vacío y tras fumar puros y menear la cabeza. Ningún espíritu se manifestó. Entre los alumnos se contaban 3 niños de 6 y 10 años fumaban como adultos.
El maestro, para despertar a sus discípulos, púsoles la mano sobre la cabeza y rezó quietamente. Luego les friccionó la nuca.  Para despedir a un espíritu los presentes tienen que cruzar los brazos. Al despertar, los alumnos salieron del rancho y se lavaron la cara, tomaron aire fresco y se sentaron luego un asiento reservado para los espectadores. El banco y otros mediums más experimentados cayeron en trance. Algunas "materias" se manifestaron hablando de la boca de los espiritistas. 
Visité  muchas casas en Caracas donde los adeptos del culto de María Lionza tienen sus altares particulares. Guardan agua bendita en frascos o recipientes de cerámica. No faltan flores y velas. Abundan litografías de santos, caciques indios y de la misma Reina.



MARÍA LIONZA EN AGUA BLANCA

Viajé a Agua Blanca en varias ocasiones. Hace algunos años un sacerdote de María Lionza se estableció en los alrededores de este pueblo del estado Portuguesa, en un sitio denominado "El Arroyo". El hombre tenía mucho prestigio entre los fieles y podía atraer a muchos creyentes hacia su santuario. Hace 2 años su capilla fue allanada y destruida y el banco huyó. Pero todavía muchos adeptos visitan el sitio, toman baños en los pozos del río y colocan ofrendas en los altares de las grutas cercanas. Abundan cuevas en la región que ya antes de su llegada eran visitadas por los creyentes. Un hacendado del pueblo, adepto al culto de María Lionza, asistió a los fieles. Todavía tiene un altar de la Reina en su propia casa y tres capillas lujosamente decoradas cercanas a ésta. Hace tres años visité las cuevas en los alrededores de Agua Blanca. Me acompañaba el hijo del hacendado. El camino cruzaba por un denso bosque. Bajo los árboles se notaban vestigios de velas encendidas. La cueva de la India Rosa estaba decorada por fuera con banderas y flores de papel. En el domicilio de innumerables murciélagos, pero también hay ahí altares, mesas toscas, sobre las cuales los fieles colocan ofrendas para los espíritus: aguardiente, manzanas, dulces, sardinas. La mayor parte de los alimentos estaban descompuestos. En un rincón encontramos litografía de santos y del doctor José Gregorio Hernández.
Antes de entrar en la cueva hay que pedir permiso a los espíritus. Los adeptos se persignan y musitan rezos. Después derraman algunas gotas de ron en el suelo y se mojan la cabeza con alcohol. Algunos se prosternaron frente al altar del doctor José Gregorio Hernández. Otros, tocando las paredes de la gruta, rezaron con fervor. Un grupo de 20 personas pasó toda la noche en la cueva. Otras personas se quedaron sólo poco tiempo. La cueva de Guaicaipuro queda más lejos del pueblo y es más grande. A menudo se encuentran ahí ofrendas y velas encendidas. Visité "El Arroyo" cuatro veces en el curso de los últimos años. A menudo los sábados hay más de 300 personas en el sitio.  Llegaban bancos de otros centros con sus adeptos. Son ellos, quienes dirigen los cultos mientras el jefe de "El Arroyo" no siempre toma parte activa en las ceremonias. Aún después de la destrucción de la capilla siguen llegando fieles. Una vez, cuando dos tamboreros empezaron a tocar un ritmo africano, vimos caer en trance a una mujer negra. Bailó en la capilla de María lionza y fuera de ella. Tenía los ojos cerrados; movía el cuerpo con violencia y sudaba copiosamente. Cuando callaron los tambores, la mujer corrió hacia el bosque.
En "El Arroyo" brota un manantial en una cueva pequeña. El agua se recoge en una piscina donde los fieles se bañan. En el fondo de la cueva hay un altar de Maria Lionza. Los médium entran para hacer invocaciones y fumar Frente al altar, hundidos en el agua hasta medio cuerpo. Afirman que hay curaciones mágicas. Es muy probable que el agua contenga unos minerales que benefician a los enfermos.
Un 25 de junio, en "El Arroyo" los bancos invocaron el espíritu de Simón Bolívar. Cuando se manifestó en el médium, todos los presentes saludaban con banderas venezolanas y cantaban el imno nacional. Después se manifestaron dos espíritus de la corte africana que pidieron mucho ron y resultaban muy alegres. Según me informaron mis amigos esos espíritus son de procedencia cubana.
En el camino que conduce del pueblo de Agua Blanca a "El Arroyo", hay dos santuarios más. Ahí viven algunos bancos que ensalma y mañana los enfermos en los pozos. En los bosques de los alrededores se encuentran numerosos altares.
En la carretera que conduce de aguablanca a Caracas hay un sitio llamado San Pedro. A poca distancia de allí se levanta una enorme roca horadada por varias grutas. Las cuevas contienen estalactitas y estalagmitas de gran belleza. Un chorro corre sobre musgo. los fieles visitan estos lugares para colocar ofrendas y bañarse en el río. Presencié allí algunos ritos. Con tiza blanca los fieles dibujaron en el suelo signos mágicos.  Después la sacerdotisa se colocó en el centro de estas figuras, fumando puros. Recibió un espíritu. Encendieron repentinamente primitivos cohetes y la mujer quedó envuelta en el humo de la pólvora. En otra ocasión, un grupo de adeptos se dio cita a la orilla del río. Encendieron velas que formaban figuras determinadas. Colocaron los tabacos de modo que formaran la cruz. Se trataba por cierto de conjuros y ritos especiales. El tabaco tiene mucha importancia en la magia amorosa. En una gruta cercana, una mujer recibió el espíritu del doctor José Gregorio Hernández y dio consultas para los enfermos.

CONCLUSIONES

Después de haber estudiado el Culto de María Lionza durante muchos años, llegué a la conclusión de que se trata de una religión sincretista que satisface las necesidades de la gente más humilde. Invocan a los espíritus cuando tienen hambre, cuando no encuentran trabajo y cuando están enfermos o tienen problemas. Las madres solteras piden a María Lionza que encuentre padres para sus hijos, los hombres invocan a la reina cuando quieren ganar en el 5 y 6 o en la lotería. Los enfermos esperan sanarse por sus poderes milagrosos. Este fervor prueba que procede de un sincero sentimiento religioso, en los más humildes.
La iglesia, por falta de sacerdotes y recursos ha fracasado muchas veces en satisfacer estás necesidades. Hasta cierto punto es por eso que el culto se ha extendido tanto durante los últimos años. Faltan párrocos y templos en los barrios pobres de las grandes ciudades. De modo que el culto de María Lionza cumple un importante papel social. Es una verdadera religión en el sentido exacto de este concepto Por qué invoca seres sobrenaturales mediante un ritual bien definido, aunque variable, para lograr fines especiales.
No se puede simplificar su existencia y realidad calificando estas creencias organizadas y orgánicas de estafas, tonterías o vulgares supersticiones de gente inculta. Sin duda hay bancos que actúan de mala fe y sólo persiguen enriquecerse. Pero ya que sus prácticas confortan moral Y espiritualmente a los fieles, no se les puede calificar de malhechores.
Muchos de los que peregrinan a Sorte o Agua Blanca regresan con nuevas esperanzas.  ¿El efecto no es acaso el mismo que cuando se va a orar a Guanare o a Lourdes? Por tal motivo este culto tiene su aspecto beneficioso y ayuda a mucha gente necesitada.


FUENTE: Zona Franca. Año 4. N. 58 (1968)

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